. ¿Qué es un trastorno?
Por lo general, es algo que afecta al cuerpo de tal modo que interfiere o
impide su funcionamiento normal. La mayoría de las personas somos capaces de
enumerar una retahíla de enfermedades infantiles que hemos padecido: sarampión,
paperas y varicela, por no mencionar el inevitable resfriado. Los adultos
pueden contraer un sinfín de enfermedades, y la mayoría de nosotros conoce a
alguien que ha luchado contra un cáncer, una enfermedad del corazón o un
Alzheimer, entre muchas otras posibilidades. Todos estamos destinados a morir
de algo y, la más de las veces, ese “algo” es una enfermedad o las
complicaciones surgidas a raíz de ella.
Aun así, debemos comprender que el
funcionamiento normal viene definido en parte por normas sociales además de
biológicas. Por ejemplo, si usted tiene alucinaciones con frecuencia; es decir,
si ve, y oye cosas que nadie más ve ni oye, puede que lo llamen “psicótico” y
que le diagnostiquen un trastorno psiquiátrico. Por otro lado, si usted ve
cosas y las convierte en películas, o si oye cosas y las convierte en
sinfonías, posiblemente sea usted director de cine o compositor. Si es capaz de
domar su desbordante mente lo bastante como para generar una belleza o claridad
originales, quizá gane un premio Nobel, tal como lo hizo John Nash. Por otra
parte, si sus alucinaciones se produjeron en un contexto social distinto, puede
que se tratara de un viaje psicodélico normal durante la década de los 60
o que estuviera actuando como chamán tribu.
Supongamos que usted tuvo una mala
experiencia en la vida que le causó una profunda impresión, un accidente
automovilístico grave, le atacó un animal peligroso o estuvo en combate o en
otra situación que amenazara su vida. Si todavía le afecta el pasado, tal
vez le diagnostiquen un TEPT (trastorno de Estrés Postraumático) Suena muy
impresionante ¿No? ¿Qué significa exactamente? Significa que su pasado le
afecta, es decir, que le molesta su recuerdo, los sentimientos que le suscita,
las preguntas que le plantea y el deseo de otorgarle sentido que le dicta el
instinto de conservación.El TEPT ¿Es un trastorno real o es un
mero malestar? La American Phychiatric Association (APA) lo clasifica como
trastorno en el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos
mentales) Cuanto mayor sea usted, más elementos del pasado le habrán resultado
perniciosos. Todo el mundo tiene pasado y casi todo el mundo lamenta haber
hecho o dejado de hacer determinadas cosas, y casi todo el mundo recuerdo cosas
tanto agradables como desagradables que le han acontecido. Cualquier persona a
quien moleste algo de su pasado, tiene un malestar, pero no forzosamente un
trastorno. Tratar un trastorno como si fuese un malestar constituye un error,
tratar un malestar como si fuese un trastorno, también. ¿Cómo establecer la
diferencia? No siempre resulta sencillo.La clave está en que piense por sí
mismo y encuentre la clase se ayuda más adecuada a su situación. La mayor
asistencia apropiada: un médico, un psicólogo, un psiquiatra y hasta un
filósofo.¿Tiene un hijo adolescente que pasa
por una etapa delicada?, ¿Tiene presentaciones o entregas con fecha límite con
las que debe cumplir? ¿Está preparándose para un examen, una entrevista o se va
a casar? Éstas y otras situaciones que le generan estrés y/o estados de
preocupación, son las que según el DSM-IV afirma que está
entonces padeciendo, supuestamente un Trastorno Generalizado de Ansiedad
Social (TGAS)Tener preocupaciones relacionadas con
los acontecimientos importantes de la vida es perfectamente natural. Los
atletas y actores se ponen nerviosos antes de cada competición o presentación.
Y eso es buen síntoma: significa que están comprometidos con lo que hacen y que
intentarán dar lo mejor de sí mismos. Si no sintieran nada antes de comenzar,
significaría que no les importa. Cuando los nervios escapan a su control
convirtiéndose en miedo escénico (otro malestar que no es un trastorno) los
actores y atletas cuentan con una gama de opciones a su disposición: hipnosis,
ejercicios de relajación, ejercicios de respiración, psicoterapia, yoga,
meditación, biofeedback y otras técnicas perfectamente viables. La mejoría
varía en cada caso.Y lo que es mejor para su malestar
concreto también depende de usted. Si usted le preocupa su vida, lo más
probable es que experimente cierto malestar al prever acontecimientos
importantes y prepararse para ellos. Eso no es un trastorno, es una
oportunidad. Si es capaz de diferenciar entre trastorno y malestar, no
necesitará ningún medicamento para enfrentarse a los retos normales de la vida.¿Qué necesitará en su lugar? ¡Una
filosofía de Vida! La vida no es una enfermedad, y sus pruebas y tribulaciones,
por más que a veces le produzcan cierto malestar, tampoco constituyen los
síntomas de un trastorno.De modo que, piense detenidamente en
la diferencia entre malestar y trastorno. Si realmente piensa que padece un
trastorno, no dude en buscar ayuda médica. Ahora bien, si lo que padece en un
malestar; es decir, un desasosiego de su consciencia que nada tiene que ver con
una disfunción orgánica, busque también ayuda apropiada: analice su forma de
pensar y su estilo de vida. Descubra el modo de otorgar sentido a la situación
que le atañe aplique los principios que mejor le guíen para superarla.
Esto es lo que se llama “Filosofía Aplicada” y el nombre se le atribuye al
gran Aristóteles para su concepto de Frónesis que traducido significa prudencia
o sabiduría práctica.Uno no siempre puede cambiar las
circunstancias, pero sí que puede cambiar la manera en que las interpretar. La
manera que tiene de interpretar esas circunstancias es precisamente su
filosofía de la vida.¿Su filosofía de la vida actúa a favor
de usted, contra usted o simplemente no actúa? Si ya le da un buen resultado,
magnífico, aunque seguro que le puede sacar aún más provecho; si actúa contra
usted, la cosa cambia; puede conseguir que empiece a actuar a su favor. Si no
actúa, es un desperdicio: póngala en marcha a ver qué sucede.¿Trastorno o Malestar?(Extracto del libro: Pregúntele a
Platón. ¿Trastorno o Malestar? - Lou Marinoff)