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Se
goza de salud mental cuando se tiene el equilibrio en Mente-cuerpo-Espíritu y
la interrelación con el entorno y sus elementos. Resulta curioso comentar que
existe un punto en común en el cual coinciden los expertos es que "salud
mental" y "enfermedades mentales" no son dos conceptos opuestos,
es decir, la ausencia de un reconocido desorden mental no indica necesariamente
que se tenga salud mental y, al revés, sufrir un determinado trastorno mental
no es óbice para disfrutar de una salud mental razonablemente buena.
Pudiera
citar varios ejemplos donde se nota una salud mental deteriorada sea por entorno
o por razones biológicas u orgánicas; tal es el caso de la vida real del
profesor John Nash (Una mente brillante), matemático puro que en la etapa
máxima de su carrera es diagnosticado con Esquizofrenia – Paranoide, un
trastorno orgánico que va degenerando su salud mental y física de manera
progresiva o mencionarles al singular escritor Melvin Uval (Mejor imposible)
donde se evidencia notablemente las características de las personas que padecen
TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)
Durante
el desarrollo del ejercicio profesional de mi pregrado (Ingeniero Industrial)
el contacto y observación de comportamientos y personalidades de mis compañeros
de trabajo, personal a mi cargo y demás intermediarios, me dio la idea de
realizar esta maestría. Sin embargo al nacer mi hijo, observé que era distinto
desde el momento en que llegó al mundo. Desde ese momento sentí la necesidad de
hacer algo y la Orientación fue la respuesta. Al ver la historia de Michael
Oher, jugador de fútbol americano, pude notar que como madre, como jefe o como
orientadora, es de vital importancia observar, mirar, percibir el entorno y el
comportamiento personal y ajeno para detectar anomalías o dificultades.
En
la película El Lado Ciego se presenta un joven con dificultad para
interrelacionarse con los demás, era callado, retraído, con cierto déficit en
el aprendizaje y con un alto sentido de protección. Sus maestros lo notan,
gracias a ello y al cuidado de una familia sustituta donde Sean y Lynn le
ayudan a superar un espectro de retardo mental leve, acompañado por episodios
de ausentismos y vacíos en sus recuerdos, provocados por estar expuesto a un
entorno donde la madre consumidora de drogas, falta de atención y afecto,
disciplina y apoyo socioafectivo. Su deficiencia no es orgánica, es conductual
y es tratada con eficacia.
Puedo
concluir con estas tres películas, donde se presentan diferentes padecimientos
mentales y con los aportes de la facilitadora de la materia que, para tener y mantener
un salud mental sana y equilibraba, si no existe afección orgánica, el apoyo
socioafecitivo de tu entorno directo: padres, hermanos, amigos, maestros,
ambiente de casa y clase; es mucho el esfuerzo que se deba hacer para lograr
que la persona afectada no se degenere. El cariño, las muestras de afecto
constante nos generan seguridad, confianza, generación de decisiones y por
supuesto bienestar emocional. En las tres películas, en muchos momentos, los
protagonistas tenían y mostraban contacto en abrazos, miradas, caricias,
comunicación verbal y no verbal, y eso generaba en mi, como espectador, la
sensación de que “le importaba” si eso lo lograron en mi, me imagino que en una
persona con esa dificultad, seguramente también y con mayor resultado.
Sin
duda alguna, la salud mental es vital para nuestro desarrollo y crecimiento
cognitivo y social, es la llave que nos abre el camino hacia el bienestar y la
plenitud real de nuestras competencias y capacidades, es estar siempre y
constantemente buscando ser mejor y mejor, sin excesos ni carencias, sin perder
las perspectivas, como dice el dr. Lair Ribeiro en su libro del mismo título,
estar “Con los pies en el suelo, y la cabeza en las estrellas”
Autor:
Fanny Verano