En la senda del contrario, ¿Fantasía o reflexión?

 En la senda del contrario, ¿Fantasía o reflexión? 

 

. Comienza con la descripción de Faruk; una persona que con su gran capacidad de imaginación rellena lo que no se llega a ser, quien suele pensar mucho acerca de su propio doble, alguien que manifestará su propia imagen, quizás nos sucede lo mismo a todos, muchas veces actuamos distinto a como usualmente lo haríamos, y tenemos recuerdos en los que, aunque sea por un reducido lapso de tiempo, creímos haber sido personas totalmente diferentes, a eso le solemos llamar un cambio constante, pero ¿Qué nos asegura que no se trata de un reflejo de nosotros mismos?   

Frauk es “un hombre del camino”, se dedica a caminar sin un rumbo especifico, no posee ni tiene nada, excepto el paso firme y mucha hambre y depende totalmente de lo que el camino decida brindarle, algo similar a lo que nos sucede; todos seguimos asiduamente un camino, algunos lo van trazando a su paso y otros solo siguen el camino que estaba predispuesto para ellos. 

Durante la historia nos relatan como el protagonista se detiene en la plaza de una ciudad, surgen ciertos malentendidos y es llevado a la cárcel, allí conoce a Alía, una pequeña niña que tomaría gran importancia en su vida más adelante. Luego de que estos dos escaparan gracias a un arrebato de Faruk, se dirigieron a La Casa Oculta, una cabaña ubicada en el bosque, en la cual, su difunto padre, se refugiaba de los guardias y donde actualmente se albergaban otros miembros de su familia. Alía de manera breve le narra lo que ha sucedido, y respecto a esto es lamentable saber que, por alguna disensión con el rey, se haya tenido que ver cobrada la vida de su padre siendo apenas una niña, es una situación injusta y despótica, una clara evidencia de un abuso de poder en su relación con los demás. 

Cuando llegaron a su destino, para sorpresa de la pequeña, Faruk es bien recibido por el pueblo, hasta tal punto que parece apartarse del “camino” y en su lugar, comienza a convertirse en uno de ellos; realiza caminatas con Alía, todos los ciudadanos se dirigen a él con sentimientos como respeto, esperanza y reverencia, empieza también a pensar con una lógica que no había conocido antes, deja de lado el preocuparse solamente del aquí y ahora, y curiosamente, empieza a cuestionarse acerca de la torre donde residía el rey, se le aparece constantemente en sus sueños. Así transcurre el libro hasta que un día, todo da un giro de 180°, los guardias por orden de Baltazar, su jefe, deciden llevarse a Faruk de vuelta a la cárcel de manera abusiva pero los ciudadanos no lo permiten, lo defienden porque para ellos él es una inspiración, lo admiran, con esto se desencadena una gran guerra y sublevación. 

Los últimos capítulos, realmente me dejaron sin palabras, aquel hombre de sosegada apariencia, resultó ser el personaje más inesperado, una persona atroz, cruel y violenta, y aquella niña a la que tanto aprecio y cariño le había tomado, terminó convirtiéndose en su verdugo. De inmediato pensé en todas las sutiles pistas que había omitido; el énfasis en cuanto al “otro yo” que creía tener el protagonista al principio y aquella escena en la que Faruk se relaciona a sí mismo con el rey, suponiendo una similitud entre sus vidas. Un desenlace fortuito, debo confesar que cometí el error de dejarme llevar por la aparente trama fantástica que parecía ser solamente una historia para niños, esa cortina de humo que encubría el verdadero significado del libro. El cual me obligó a realizar una introspección de quién soy yo realmente, a detallar mi propio reflejo, a detenerme a pensar si la manera en la que me muestro hacia otras personas es la misma que llevo internamente. Es epatante como mediante las páginas de esta obra el autor me hizo darme cuenta de que las personas pueden construir determinado semblante ante los demás, pero ser alguien completamente diferente por dentro, sin embargo, esas diferentes personalidades son de carácter inherente, de una u otra forma están dentro de nosotros complementándose entre sí. Podríamos estar refiriéndonos a una múltiple personalidad, un caso de disociación, aquel fenómeno basado en la desconexión momentánea entre pensamientos, mociones, recuerdos y propia identidad. ¿No es esto una paradoja? u artículo
UNETE



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