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Ya nadie
duda de que, a día de hoy, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) sigue siendo una ‘castaña’;
o sea, algo mal planificado y mal gestionado.
No es de recibo que miles de trabajadores sigan sin cobrar la prestación. Tan
solo cobran quienes lo hacen de oficio y unos miles más. Muchas familias
vulnerables esperan o, tal vez, desesperan porque no ven el momento de coger el
‘flotador’ que tanto necesitan. El SEPE sigue colapsado por lo que entre ese
servicio, el propio Gobierno y la ineficacia de Trabajo y Seguridad Social han
destrozado el mal llamado “escudo social”.
Miles de
solicitantes van a tener que esperar hasta octubre porque no hay citas previas
hasta otoño. Tanto solo hay respuestas automáticas, de ahí que nadie entienda
eso de que “el problema de España está en la oposición”, como dice Yolanda Díaz,
ministra de Trabajo. De momento, con el escrache de hace unos días y los que
están programados contra su gestión, tal vez entienda que son los trabajadores
más necesitados quienes “la tienen ganas” y no la diestra extrema, como torpemente
ha querido dar a entender.
El Gobierno
todo lo basa en la propaganda de cara a los telediarios de los medios “amarillentos”,
esos que reciben la ‘mamandurria’ habitual; demuestra que nada le importan las
necesidades ajenas. Lo que sí es cierto es que los políticos no han dejado de
cobrar. Siguen recordándome a la “gallina de Stalin”. Por eso me duele más que
aireen que “nadie se va a quedar atrás”; parece que no se les ha ocurrido
preguntar al millón de parados que crearon en tres meses, ni a quienes aún
esperan el cobro del ERTE ni a los casi 900.000 familias solicitantes del IMV a
quienes una orden ha retrasado la conformidad del expediente y el cobro. Ni
siquiera se ha gestionado el 1% de las solicitudes.
No hay
dinero y por eso se engaña al contribuyente y a todo el que haya que engañar.
Nos estamos acostumbrando a que nos mientan en todo: lo mismo da el número de
contagiados, los fallecidos por la pandemia, la tarjeta del móvil, el coste del
casoplón, el dinero de Irán…. ¡Si nos han engañado hasta en el nombre del
fundador del PSOE! Algún socialista todavía cree que se llamaba Pablo Iglesias.
Hasta ahí llega la desfachatez socialista.
Muchas familias vulnerables aún esperan ese
ingreso. Ese tipo de prestación nunca estuvo bien diseñada; máxime cuando se
pretendió que fuera compatible con otras ayudas autonómicas. El caos ya es
total y los pocos beneficiarios que lo cobran, resulta que cobran menos que con
las ayudas anteriores. Ya no pueden negar que el pueblo, oprimido y represaliado por el ideal comunista,
recibe las migajas para comprar su voto. Ahí tienen de nuevo a la “gallina de
Stalin” en acción. ¿Acabaremos sabiendo que el montante del IMV se está
desviando hacia donde no se debe? Empieza a hartarnos eso de las cajas B y las
de la falsa “Solidaridad”
Tanto a Iglesias como a Escrivá se les llenó la
boca de espuma aquel 29 de mayo cuando dijeron que el IMV era “el mayor avance
en derechos sociales” y que era “un día
histórico”. ¡Valientes miserables que atentan contra la necesidad ajena!
Transcurridos tres meses, un diario de tirada nacional cuenta con pelos y
señales el fraude de la empresa contratada, siguiendo consignas
gubernamentales. Se impide la aprobación del expediente aunque toda la
documentación esté completa y perfectamente cumplimentada la solicitud. Si esta
es la “nueva normalidad”, créanme que no la quiero.
Según me cuentan
dos afectados, solicitar el Ingreso
Mínimo Vital (IMV) es una aventura, una especie de ‘pista americana’ entorpecida
por la burocracia. Se ha lucido TRAGSATEC y ha destrozado su imagen. Ha tenido que ser un trabajador de esta empresa -- filial de la empresa
pública TRAGSA a la que el Ministerio de S.S. ha encargado la gestión de las solicitudes
del IMV-- quien denunciara el vulgar cachondeo y la orden interna para retrasar
la aprobación de las solicitudes, incluidas las correctas.
Estamos ante un nuevo escándalo con dinero por medio. La ciudadanía debe pedir explicaciones al Gobierno sobre la nefasta y
negligente gestión del Ingreso Mínimo Vital. Espero que los partidos del arco
parlamentario exijan responsabilidades al respecto porque es el Gobierno más
antisocial que hemos padecido desde que se aprobó la Constitución del 1978 y
así lo demuestra. Las desfasadas políticas de la conjunción de socialistas y
podemitas son malos remedos del comunismo que creaba votantes dependientes y,
en muchos casos, partía las piernas al disidente, le aportaba muletas y decía
que gracias a él se había salvado.
En fin, parece que no hay dinero para pagos,
pero la campaña de autobombo ya la hicieron en los telediarios de todos los medios. Ahora dejan tirada a esa minoría necesitada, con lo que incurren en el
mayor retroceso en derechos sociales. Pero ellos, consumada “casta”, ni han dejado de
cobrar ni les importa que sufran los más necesitados. Así son el comunismo y el
socialismo, primos carnales, siempre dispuestos a vender burras cojas y
solteras si alguien se las compra.