La Unidad del Apruebo y una Base Programática Mínima.

El desafío de la sociedad civil chilena es generar unidad cívica sobre la base de un programa mínimo,  que oriente el proceso constituyente que se abrirá el 25 de Octubre, como pilares de un nuevo trato y una Nueva Constitución.

 

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Al escribir esta nota, no puedo dejar de mencionar que lo hago como miembro de la generación del 70, como ese profesional de 20 años para el 4 de septiembre de 1970, que, sin tener derecho a voto para esas presidenciales, trabajé intensamente en la campaña de Salvador Allende, integrando el Comando de Prensa de la Unidad Popular. Al conmemorarse este mes de septiembre, los 50 años de esa épica etapa, considero necesario, más allá de la emoción viva que esta fecha conlleva, tratar de mirar el futuro, aportando a un diálogo ciudadano que pueda construir la urgente y necesaria Unidad de las fuerzas progresistas para el Apruebo de octubre, definiendo una plataforma programática que permita consensuar, desde el abanico de visiones, historias e ideologías que conforman el  mosaico social chileno, un piso programático común, que nos permita establecer un compromiso colectivo, centrado en el sentido común y el desarrollo sustentable a escala humana.

Qué duda cabe de estar viviendo un momento histórico crucial, la oportunidad única por décadas, de alcanzar un cambio profundo en la organización política del Estado de Chile, lo que ha de significar alcanzar una sociedad que se centre en los Derechos del Hombre, desmantelando los enclaves de la dictadura y el neoliberalismo, yendo a la redacción de una nueva Constitución Política y un nuevo trato.

La necesidad de ponernos de acuerdo, desde la sociedad civil, exige deponer dogmatismos, fundamentalismos ideológicos o religiosos, para crear los parámetros básicos, un mínimo común, que permita caminar con esfuerzo colectivo hacia una sociedad del bien común. Esta expresión, el Bien Común, es la preminencia del interés general por sobre los intereses particulares. Quizá sean el individualismo o el sectarismo proselitista, las grandes piedras del tope que se debe superar para alcanzar la necesaria sensatez. Pero lo usual es que ello provenga de la gente de a pie, que viene luchando por décadas por recuperar soberanía, antes que de cúpulas partidarias.

El poder popular requiere ser participativo desde la base, pero, al mismo tiempo, comprometido con principios democráticos sólidos, para que sea el disenso una forma de llegar a acuerdos mínimos sólidos y fructíferos para todos, sin caer en totalitarismos que demuelen cualquier proyecto de unidad. Fijar y comprometerse a un bien mayor, exige puntualizar cuáles son esos pisos mínimos y jugarse en el proceso constituyente por alcanzarlos. Hay que entender que estamos en un aprendizaje colectivo, donde se debe superar la desinformación, el fuego amigo, los personalismos sectarios, en definitiva, muchas malas prácticas del poder para implantar medidas gatopardistas, que hemos conocido en múltiples instancias de mesas o comisiones de trabajo, en los últimos 30 años.

 En este ánimo de unidad, se propone una serie de principios constitucionales que vertebren un Acuerdo Ciudadano Mínimo para el Apruebo Nueva Constitución en Octubre 2020. Propongo como reflexión el siguiente conjunto de medidas fundacionales para una sociedad democrática centrada en el respeto a los derechos humanos y del medio ambiente.

1. Consagrar un Estado Democrático, comprometido con la protección de la Vida, que asegure como derechos humanos fundamentales la Salud, la Seguridad Social, la Educación, la preservación del Medio Ambiente.

2. El Estado Responsable sustituirá al Estado Subsidiario. Impulsará el desarrollo armónico del territorio y la sustentabilidad de los recursos naturales, realizando gestión económica en el marco de una economía mixta y planificación participativa, actuando en forma directa o asociado con el sector privado.

3. El Estado de Chile se declarará plurinacional, reconociendo la chilenidad como un mosaico de etnias, consagrando los derechos de los pueblos originarios a mantener su cosmovisión y obtener reparaciones territoriales e integrarse en armonía al desarrollo armónico del país.

4. El Estado establecerá un sistema de seguridad social mixto o de reparto, que entregue pensiones dignas, con la creación de un organismo público autónomo, técnico, con aporte tripartito del Estado, del empleador y del trabajador. El destino del ahorro interno de los fondos previsionales podrá ser colocaciones en los mercados de capitales, capital de riesgo para proyectos asociativos o cooperativos, las pequeñas y medianas empresas y las personas.

5. El Estado recuperará el control del Agua y fijará políticas públicas para alcanzar seguridad alimentaria, recuperar agricultura campesina, el bosque nativo y el ferrocarril, generar autonomía energética con energías limpias, promover la industrialización del cobre y el litio en el país.

6. El Estado recuperará la Salud Pública, optimizará el uso de pabellones quirúrgicos en hospitales públicos, el Estado invertirá en el recurso humano propio y dejará de canalizar recursos a clínicas privadas. Se expandirán farmacias populares y la producción de medicamentos genéricos.

7. El Estado fortalecerá la educación pública, desde el jardín a la Universidad. Se sincerará el tema educacional y se recuperará el rol del Mineduc para fijar políticas de educación. Se cerrarán carreras que sean un fraude a la juventud y las familias. Se promoverá la educación técnica. La Superintendencia de Educación Superior fiscalizará el sistema privado exigiéndole que funcione sin fines de lucro. La educación municipalizada volverá a quedar centralizada en Mineduc con un Magisterio de carrera y dignificado en su jerarquización.

8. El Estado Fiscalizador combatirá la evasión. Se fortalecerá las funciones fiscalizadoras de la Contraloría, del Servicio de Impuestos Internos y del Servicio Nacional de Aduanas. Se modificará el Código penal para fijar penas de cárcel a los delitos de corrupción y delitos económicos, agregando la muerte civil de por vida del sentenciado. Agregar también degradación y destitución.

9. El Estado promoverá un Economía del Bien Común y de Integración Regional, promoviendo desde las políticas públicas el emprendimiento, con la creación de empresas pequeñas y medianas, cooperativas, comercio detallista, servicios, turismo, autogestión, integración física y cultural con América del Sur. Se procurará generar incentivos para que la gente se radique en las regiones y se desahogue la megalópolis de Santiago.

10. En materia valórica se plantea la libertad personal responsable. El Estado será efectivamente Laico y ningún credo o grupo podrá desviar el sentido neutral del Estado ni presionar por privilegios discriminatorios.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, Escritor.
UNETE



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