Arzalluz lo decía sin ambages hace años acerca de los intereses afines y la solidaridad manifiesta entre el nacionalismo vasco y la banda terrorista ETA:”Unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces”. Así era de orgullosa la declaración de intenciones en un ser abyecto al que mucho se le ha de responsabilizar de tantas muertes como las que el terrorismo ha provocado durante 50 años.



