Camila y sus boys

Mientras los principales líderes del movimiento político estudiantil, Camila Vallejo (PC) y Giorgio Jackson, realizaban una gira por Europa, donde expusieron sus demandas sobre el conflicto educacional chileno, la Confech, la CUT y el Colegio de Profesores convocaron nuevamente esta semana a dos días de paro nacional, al igual que en agosto pasado.  Con un saldo más bien negativo para el movimiento y para los miles de vecinos -principalmente de la Región Metropolitana-, que han debido soportar durante más de cinco meses la violencia de los denominados “encapuchados”, quienes como se ha hecho una costumbre, al final de cada marcha terminan enfrentándose con Carabineros y destrozando a su alrededor todo el mobiliario urbano –un bus de Transantiago, semáforos, señaléticas, luminarias, etc.-.

 

.  Con un saldo más bien negativo para el movimiento y para los miles de vecinos -principalmente de la Región Metropolitana-, que han debido soportar durante más de cinco meses la violencia de los denominados “encapuchados”, quienes como se ha hecho una costumbre, al final de cada marcha terminan enfrentándose con Carabineros y destrozando a su alrededor todo el mobiliario urbano –un bus de Transantiago, semáforos, señaléticas, luminarias, etc.-.
 

¿Por qué señalo que el saldo de estos dos nuevos días de movilizaciones, son más bien negativos para el movimiento?  Si bien los resultados de la última encuesta Adimark de septiembre indicaron un alza en la aprobación de los chilenos a las demandas que han presentado los estudiantes universitarios y secundarios a las autoridades del país (de 76 a 79%) en comparación al estudio anterior, sin embargo, el apoyo a la forma cómo los estudiantes han llevado a cabo sus movilizaciones y manifestaciones ha disminuido en el último mes (de 52 a 49%), mientras que el rechazo ha aumentado significativamente (de 39 a 45%).  Esto principalmente producto de la baja en el apoyo entre las mujeres (de 48 a 44%), los jóvenes de 18-24 años (de 68 a 59%) y los adultos de 56 y más años (de 46 a 41%), el nivel socioeconómico C3 (de 59 a 45%) y en los habitantes de la Región Metropolitana (de 59 a 50%).  Este último de gran relevancia ya que las principales concentraciones del movimiento se han realizado en el Gran Santiago.

 

Según estadística de Carabineros, en las movilizaciones de este año la participación ciudadana alcanza a más de un millón ochocientas mil personas, superando ampliamente las cifras de 2010 (534.632) y 2009 (232.959).  En directa correlación a la masividad de las “marchas” ha aumentado el número de detenciones durante éstas producto del aumento de la violencia, las que en este año llegan a más de doce mil, versus las 3.956 de 2010 y las 5.630 de 2009.  Donde el número de efectivos uniformados lesionados sobrepasa los ochocientos, muy por encima de los 73 de 2010 y los 142 de 2009.  Conjuntamente con esto, la policía uniformada ha tenido que “alejar de sus funciones por un mes a 1.308 carabineros o seis comisarías completas con sus tres turnos respectivos”[1], para el control de marchas y “eventos”.  Lo que equivale el redestinar a todo el personal de seis comisarías de alta demanda, como las de “Providencia (278 efectivos), Peñalolén (272), Quinta Normal (215), Conchalí (206), San Miguel (176) y La Reina (172)”[2], para el control de disturbios.  Otro dato no mejor, es que la capital debe ser vigilada por 950 efectivos cada noche.

 

 

Los mismos dirigentes del movimiento estudiantil han intentado “separar las aguas” entre las demandas del movimiento y la violencia de los “encapuchados” en las últimas movilizaciones.  Por ejemplo, Camila Vallejo cuestionó directamente la capacidad policial para detener la violencia en las marchas señalando: “No es posible que Carabineros no tenga la capacidad operativa para aislar esos manifestantes o llevarlos detenidos"[3].  Sin embargo,  aunque resulta contradictorio ha criticado y denunciado al mismo tiempo una brutal represión policial contra el movimiento político estudiantil que lidera.  Mientras otro de los líderes estudiantiles, el presidente de la Feusach, Camilo Ballestero (PC), reconoció durante la última movilización realizada durante esta semana que a pesar del amplio respaldo ciudadano a sus demandas no ocurre lo mismo con las marchas, abriéndose a las posibilidad de nuevas y creativas formas de manifestarse como las utilizadas al comienzo del movimiento, señalando: “Como jóvenes, tenemos que ser bastante innovadores y ver cuáles son las mejores formas de estar reencantando a la gente de forma permanente"[4].

 

Con todo, tras el quiebre de la mesa de diálogo con el Gobierno, hemos sido testigo las últimas semanas de la radicalización del movimiento político estudiantil y sus demandas, al igual que el aumento del grado de violencia y acciones contra Carabineros y el orden público encabezado por un grupo cada vez más numeroso de “encapuchados”.  Por lo tanto ante un mayor nivel de violencia de los sectores que hoy se movilizan, es necesario para un correcto funcionamiento de nuestras ciudades empoderar a las fuerzas de orden y seguridad con los resguardos legales necesarios para realizar de la mejor manera posible su labor.  Conjuntamente con esto último es bueno remarcar que a mayor grado de violencia en las marchas, el movimiento de “Camila y sus boys” corre el riesgo que el respaldo ciudadano vaya decreciendo, no sólo a la forma de manifestarse, sino que a sus demandas políticas-sociales, y que la sociedad en su conjunto se muestre partidario del uso de la fuerza pública para controlar el orden y la paz social del país.

[1]   El Mercurio, 17 de octubre de 2011.

[2]   Ibíd.

[3]   http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20111020/pags/20111020085558.html

[4]   http://www.emol.com/noticias/nacional/2011/10/19/508692/camilo-ballesteros-la-violencia-terminara-cuando-se-solucione-el-problema-de-fondo.html

UNETE



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