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La Curva I


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02/08/2020

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                                         LA CURVA  I






 Por Jorge Choperena Torres 

Codazzi es una pequeña población del norte de Colombia, que desde los primeros años de la década del 50 del siglo pasado su bonanza algodonera lo convirtió en el sueño colombiano.

Cuando el algodón llegó a Codazzi no vino solo, trajo tras de si –como siempre ocurre en bonanzas- una colorida y numerosa comitiva de bucaneros, aventureros, filibusteros, cazafortunas, en todas sus presentaciones: comerciantes, sembradores y recolectores, banqueros, albañiles, empresas, emprendedores, vendedores ambulantes, cartománticos, pilotos, plomeros, electricistas, obreros calificados y sin calificación, pendencieros, fugitivos, proxenetas y …prostitutas.  

Allí fue el BIG BANG ! :  Nació LA Curva.

En la curvatura que hace la carrera 16 (antes conocida simplemente como la carretera) desde la calle 12 hacía el sur –es decir, mirando hacía Casacará- se ubicaron inicialmente un par de bares o prostíbulos, número, que con el pasar de los días se fue incrementando, desde los limites de la calle 11A hasta la calle 11.

Esta zona se salvó de que algún mandatario hubiera querido inaugurarla y por otro lado no tuvo la suerte de que algún político la hiciera bautizar con su nombre, ellos que a todo quieren ponerle su nombre. Además, nadie se atribuye o arroga su fundación pues contó a su favor haber nacido en los primeros años cincuenta del siglo pasado y no en épocas de la conquista o colonización pues de haber sido así lo hubieran hecho los ilustres y honorables conquistadores españoles que en cumplimiento de una de sus más altruistas tareas fundaban como suyo lo ya fundado por nosotros.

Para su suerte, entonces, la zona, debe su nombre a los lugareños; a los hombres lugareños para ser exactos y justos, pues ellos para referirse a estos prostíbulos lo especificaban por su ubicación geográfica en expresiones tales como. . “hey vamos a la curva a tomarnos unas frias”.. o ..”anoche hubo pelotera en la curva”.. o .. “en la curva hay nuevas hembras y están buenísimas”. Por eso se le llamó La Curva.

Transcurrieron años de gloria para el negocio, días de fiebres por la noche, de pasiones fugaces, de risas escandalosas, de vida colorida y frenética, etc

Pero la agitación de la zona, tal como en toda zona de tolerancia que se precie de serlo, luego de algún tiempo (mediados de los años 50) comenzó a traerle algunos reparos, quejas y reclamos. Ni siquiera la belleza de sus mujeres –o quizás por ello- impidió la queja de algunas “ciudadanas y ciudadanos de bien” que argumentado que el espectáculo de una zona de prostíbulos no podía ser el apropiado para la entrada al pueblo pedían por ello su traslado. El de los bares, claro.

Se asegura que la queja que más pesó fue la del cura párroco de la población que tenía además el adicional argumento de que a su obligado paso por el lugar cuando se dirigía a la finca La Granja era, un poco menos que importunado por la original costumbre de las “muchachas” que se asomaban a las puertas de sus respectivos bares para verlo pasar y se hacían, en la falda de sus vestidos, un pequeño nudo como agüero de la buena suerte. Según sus propias palabras-la de las muchachas- con ello pedían que Dios las resguardara en su seguridad personal durante su día de trabajo. Que les fuera bien, resumiendo.

Total, la suerte estaba echada. Se dispuso el traslado de esos prostíbulos escogiendo como destino la calle 11, desde la primera cuadra o cuadra de la Sagrada Familia hasta la hoy carrera 14 esquina.

Es decir, lo que efectivamente se hizo fue “voltear” la zona para un lugar aledaño con el simple y muy noble fin de sacarla de la vista de viajeros y del señor cura párroco, dignificando, colateralmente, la entrada al pueblo.  

Así que, a finales de 1956 empresarios de la vida licenciosa, prostitutas, proxenetas, cantineros, clientes, vendedores, bohemios, malandros, bacanes y atracadores se fueron con su música a otra parte. Pero solo tuvieron que doblar la esquina.

Algunos moradores hubieran entonado:

Por la esquina del viejo barrio los vi pasar,

con el tumbao que tienen los guapos al caminar,

lentes oscuros pa que no sepan que está mirando…

 

…. pero Rubén no había compuesto la canción todavía.          



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