En una democracia, votar es el pan nuestro de cada día, ya que significa revitalizar el sistema político imperante. Lo inverso, no siempre es verdadero. Que hayan 52 elecciones al año no garantiza que el sistema sea democrático. En las dictaduras, pueden sucederse eventos electorales uno tras otro, pero cada uno de ellos más amañado que el anterior. Son incontables los dictadores que se aprovecharon del voto (inconsciente) para sus fines personales: el sistema soviético, la Cuba de Castro, el Chile de Pinochet y la Alemania de Hitler son ejemplos de sociedades que depositaron su confianza en un tirano. Muchos "analistas políticos" olvidan algunos de los ingredientes de la democracia.Para que un país sea considerado democrático se requiere ademas del derecho al sufragio, elementos orgánicos en su estructura de poder que garanticen el ejercicio de la soberanía popular de manera eficaz. No hay escrutinio real de los ciudadanos sobre los políticos donde no existe separación de Poderes Públicos, donde no hay Estado de Derecho o donde no se respetan los Derechos Humanos.




