Amlo necesita,
urgente,
un maestro
inteligente
que le quite lo
ignorante,
su incultura
exuberante.
Se la pasó
catorce años,
con secuelas y
sus daños
de fósil
parasitario,
dizque de
universitario.
Para terminar
carrera
fue
“estudiante” de tercera
en la UNAM,
todo un misterio,
siete punto seis
promedio.
Esto explica,
por supuesto,
su odio
certero, presto,
el desprecio demencial
a todo lo
intelectual.
Más al saber que
germina
de una manera
genuina,
allá, por el
extranjero,
escúchenlo no
exagero.
Denostar al ser
pensante
que, preparado,
incesante,
demuestra capacidad,
ingenio,
creatividad.
Les lanza mil
exabruptos,
los compara con
corruptos,
de una manera
enfermiza
injusto
generaliza.
Ante sapiencia
se turba
por eso de
éllos se burla,
les demuestra
sus rencores
les llama
“conservadores”.
Con su “bendito
coraje”,
¡qué vergüenza,
triste ultraje!
al rango
presidencial
de oscurantismo
abismal.
La “sabiduría”
de López
solo da para
estos brotes:
“guácala”,
“fuchi”, “al carajo”,
dice con gran desparpajo.
“Fifis” y “me
canso ganso”,
de expresarlo
no me canso
el peje no está
educado
su intelecto es
limitado.
Autor: Lic.
Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de
México, a 19 de julio del 2020
Reg. SEP
Indautor No. (en trámite)