. Me van a permitir que me dé el gusto de comenzar mi
particular lista de fracasados con el CIS cuyo barómetro de junio no se acercó
al tanto por ciento de los votos ni de lejos, un error de más de 13 puntos en
Galicia y 9 puntos de diferencia en el País Vasco supongo que harán reflexionar
a los responsables del descalabro demoscópico y les aconsejarán un poco más de
rigor en su trabajo, que al fin y al cabo pagamos todos y a todos debe servir.
Tras el CIS, aparece Unidas
Podemos, desaparecidos en Galicia e irrelevantes en el País Vasco y los del
PSOE que a pesar de mantenerse con muchísimas dificultades, han fracasado
porque los votos perdidos en ambos territorios por los podemitas no han ido a
parar a sus candidatos. La política del PSOE en Madrid ha dado de comer a los
independentismos de extrema izquierda, de tal manera que los del BNG los han
mandado a la tercera posición en Galicia y los de Bildu han engordado sus
resultados con los votos que perdían los podemitas.
Supongo que Pablo Iglesias, que
en la noche de las votaciones no respiró siquiera, estaría “naturalizando” su
gravísima derrota electoral, grave por el resultado en sí mismo y muy grave
porque marca una tendencia perdedora que les persigue desde las elecciones
generales. Iglesias está consiguiendo una cosa muy difícil, cuanto más poder
tiene en su mano, peores resultados electorales consigue, creo que eso dice
bien a las claras que ni sus políticas, ni los modos y maneras que practica,
son bien recibidos por la ciudadanía.
En Ferraz la noche pintó mal
tirando a peor, de tal manera que Pedro Sánchez que ya sabía lo que se le venía
encima y por eso no asistió al mitin que tenía comprometido y justificó su
ausencia por una oportunísima avería en el avión que debía llevarlo a Galicia,
ni se rozó por las cercanías de la sede socialista. El ambiente tenía que ser
tan malo que alguien tan lenguaraz como Lastra prefirió no aparecer frente a
las cámaras y el muerto se lo comió Ábalos que como tenía unas cartas muy
malas, jugó a lo único que podía jugar, desmerecer el triunfo del PP en Galicia
y explicó muy serio que el triunfo de Feijóo se debía a su carácter moderado,
vamos que reinició esa vieja campaña que apunta a Feijóo como el enemigo
natural de Pablo Casado.
Lo malo es que durante la campaña
el PSOE se dedicó a señalar que el líder popular en Galicia era el
representante de la derecha y la ultraderecha, porque ese era el mensaje que
había decidido el Comité de Campaña y ahora que quedaba amortizado, había que
recalcar que el PP bueno es el del moderado Núñez Feijóo y no el del canalla de
Pablo Casado que lo único que pretende es derrocar al gobierno.
Nada nuevo bajo el sol, casi
nadie espera que el PSOE sea coherente en sus mensajes, pero no estaría nada
mal que los ministros no se contradijeran de manera constante entre ellos. Me
parece que el PSOE de Sánchez no tiene arreglo, es como es y seguirá siendo así
hasta que se estrelle.
Hay dos asuntos que está llevando
a la ruina política a los social comunistas del Gobierno, porque una cosa es lo
que consigues en las RRSS y otra muy distinta cuando de lo que se trata es de
conseguir votos. Conviene no olvidar que tenemos un 25% “estructural” de
indecisos, los que no lo tienen demasiado claro son los que deciden las
elecciones y está claro que los social comunistas no han dado con la tecla para
llevarlos a su terreno.
Estamos en una especie de
política de lo absurdo que todo lo acepta o al menos perdona. Da grima ver como
Pedro Sánchez se dedica a hacer oposición a la oposición, en lugar de dedicarse
a gobernar. Debieran reflexionar, el hecho de que los dos grandes derrotados en
estas elecciones sean los partidos que gobiernan en coalición en Madrid es un
aviso muy serio y debieran actuar en consecuencia.
Tienen que abandonar esa política
de victimismo que resulta ridícula e inaceptable porque no se entiende que
quien esté en el poder presuma de víctima. No es verdad que el Gobierno haya
estado solo en la lucha contra la pandemia, la oposición se ha portado con
mucha más generosidad y lealtad que los socios de Pedro Sánchez y no han pedido
nada a cambio por apoyar al narciso socialista, lo que no pueden decir PNV,
ERC, Bildu o Compromís, por poner un ejemplo.
Pablo Iglesias poco a poco ha
sufrido una transformación, se podría decir que se ha aburguesado, ha perdido
el hambre por ganar y en las generales organizó su campaña con el cuento de la
persecución contra él de las cloacas del Estado, a falta de mejores ideas
nucleó su discurso electoral sobre el turbio asunto de la policía patriótica y
ahora que está en el poder sigue con la misma historia. Si no le sirvió el
cuento para obtener un buen resultado electoral - porque en las generales Pablo
Iglesias pinchó espectacularmente, recuerden que con esa historia de
"policías y ladrones" perdió nada más y nada menos que 30 diputados -
menos le va a servir ahora, cuando ya ha tomado al asalto los cielos del poder.
Resulta imposible creer que
teniendo una ministra como Yolanda Díaz, de las mejor calificadas del gobierno,
que es gallega y que ha trabajado muchísimo durante la campaña, hayan cosechado
una derrota semejante, no es que hayan tenido un mal resultado, es que en
Galicia han desaparecido del mapa y eso es muy grave.
Eso sucede ahora, cuando todavía los
ciudadanos no tenemos conciencia de cómo nos van a ir las cosas de mal, pero a
partir de septiembre, cuando Europa les ponga firmes y empiecen los recortes y
se vean obligados a reconocer que de lo que prometieron no van a poder cumplir
nada de nada. Cuando la pobreza y el hambre empiecen a hacer mella en una parte
importante de la población, cuando haya que recortar en pensiones y sueldos
públicos, cuando crezca el paro, cuándo todo eso suceda, que nos va a suceder
sin remisión. ¿Qué van a hacer? ¿Echarle la culpa al PP y a Europa?
Lamentablemente me parece que
poco más son capaces de hacer, quizás una derrota tan importante como la que
han sufrido les haga reflexionar. Esperaremos a que se reúnan los órganos
competentes de los dos partidos y nos hagan llegar sus análisis sobre las
derrotas respectivas.
Me temo que será más de lo mismo,
Pedro y Pablo no dan para mucho más.