. No creo que haya nadie que tenga dos dedos de frente que no entienda que
la visita que se dispone a efectuar a Holanda Pedro Sánchez va a ser mucho más
difícil para el narciso socialista ahora cuando preside el Eurogrupo el
candidato que votó Holanda y que derrotó a Nadia Calviño. Es lo que tiene este
gobierno, es incapaz de aceptar la realidad y reconocer un problema, deben
creer en el efecto taumatúrgico de la palabra, parece que piensan que si se
niega el problema y se insiste lo suficiente, éste termina desapareciendo.
Lo cierto es que el triunfo de la
Nueva Liga Hanseática ha demostrado que no hay enemigo pequeño y que debieran
haber sido tenidos muy en cuenta en cuenta por el gobierno de Pedro Sánchez a
la hora de defender a su candidata, por otra parte los frugales han hecho bueno
lo de que la unión hace la fuerza y han sido capaces de imponer la voluntad de
unos países que representan el 20% del PIB europeo, frente al resto de
naciones, fenómeno que me recordó algo de lo que muchos no querrán acordarse.
No voy a pedir a los votantes
socialistas que hagan memoria, porque después del invento de la Memoria
Histórica, resultaría inútil, pero el triunfo de los hanseáticos trajo a mi
mente aquel proyecto que estaba construyendo en Europa José María Aznar, que
muchos de ustedes recordarán. Aznar decidió que la única manera de hacer frente
al pacto franco alemán era buscar acuerdos con una serie de naciones pequeñas
encabezadas por España. Comenzó su labor diplomática con Polonia y la cosa
marchaba bien porque despertó el interés de bastantes países miembros de la UE.
Inevitablemente en nuestro país,
la zurda ridiculizó el proyecto que sólo el 11S y el subsiguiente vuelco
electoral impidió que se consolidara y en cuanto ZP terminó de destruir los
trenes antes de que nadie pudiera hacer un análisis de explosivos, anunció urbi
et orbi que habíamos vuelto al corazón de Europa, es decir volvimos de mano de
los socialistas para rendir vasallaje, sumisos y contritos, a los franceses y
alemanes que desde siempre han hecho en Europa lo que les ha dado la gana.
A estas alturas no merece la pena
llorar sobre la leche derramada, pero sí resulta importante recordar que en ese
momento quién volcó la lechera fue el socialismo español, que es incapaz de ver
más allá de sus propias narices. El tiempo no le ha dado la razón a Aznar, se
la ha dado la realidad, ese proyecto nos hubiera permitido intervenir en la
política de la UE de manera decisiva y cambiar el equilibrio de poderes en
Europa y si alguien tiene dudas, ahí tienen ustedes a los hanseáticos que nos
van a poner las cosas extraordinariamente difíciles, porque esto
desgraciadamente no ha acabado con la elección del candidato irlandés.
Está claro que la visión que
tenía Aznar de Europa y cuál debía ser el puesto que ocupara España en el
concierto europeo era la acertada y el procedimiento de pactar con una serie de
países pequeños para unir fuerzas era el adecuado, un procedimiento llamado a
evitar los abusos de las dos potencias preponderantes, que nos hubiera
permitido adquirir una posición de muchísima responsabilidad pero también
ejercer un alto grado de influencia internacional.
Ahora Pedro Sánchez tiene que ir
a Holanda a pedir árnica y supongo que cuando tenga el cara a cara con Mark
Rutte, que nos tiene muchas ganas desde hace tiempo, no por lo del Duque de
Alba y esas cosas de la historia, sino porque está harto de poner dinero para
arreglar los estropicios que montan los socialistas en España, lo va a pasar
muy mal.
Supongo a Sánchez preocupado y
arrepentido de aquellas declaraciones suyas en las que señalaba que no entendía
de qué se quejaba Holanda porque “España aportaría al Fondo de Recuperación
Europeo un 9%, por encima del 6% con el que contribuye Países Bajos”; se le
olvidó señalar que el tanto por ciento de aportación lo calcula la UE en
relación con el PIB de cada país. Por tanto hubiera estado, entonces, mucho más
guapo con el pico cerrado y ahora que le toca ir a Holanda con el rabo entre
las piernas, mucho más.
La división en Europa crece y
Francia y Alemania que se habían repartido el papel de poli bueno, poli malo,
defendiendo teóricamente Alemania a los países del norte y Francia a los del
sur, han visto que sus deseos ya no son órdenes en Bruselas. Lo del Fondo de
Recuperación está todavía por aprobar y aunque Sánchez opina que lo tiene
solucionado, habrá que recordar que lo de Nadia Calviño también estaba hecho.
La verdad es que en Europa ya no
reina la Merkel y nos están esperando con muchas ganas, no sé yo hasta donde
llegarán, pero desde luego van a exigirnos condiciones muy duras y ya han
advertido que las partidas llegarán en cómodos plazos, para evitar
incumplimientos por parte de los social comunistas.
Lo dijeron ya hace tiempo, el
Ingreso Mínimo Vital, tal como está definido por nuestro gobierno, no lo van a
pagar con su dinero. Nos darán dinero,
mucho a fondo perdido, pero nos van a exigir las reformas estructurales que
tanta falta nos hacen, el respeto a la reforma laboral de Rajoy, unos Presupuestos
Generales con el gasto público recortado a tope y que en septiembre se reduzca
el número de ministerios como demostración de la intención de Sánchez de
recortar gastos superfluos.
Por cierto, hay que ver la verdad
que encierra el dicho que reza de que “todo se pega menos la hermosura”,
escuchar a Nadia Calviño, con la categoría intelectual que se le supone,
hablando de traición para justificar su derrota y afirmando que el hecho de ser
la única mujer le había perjudicado notoriamente, me pareció desolador. Aquí en
España no pasa nada porque la opinión pública está narcotizada a cuanta de ese
feminismo que nada respeta, pero Europa es cosa distinta, creo que la Calviño
ha liquidado su brillante carrera en Bruselas para siempre jamás, no por su derrota
sino por las infelices excusas con las intentó justificarse.
Es muy cierto que había una serie
de cuestiones objetivas que se lo ponían muy difícil, socialista como el
presidente saliente, también de un país del sur; por otro lado en Europa tienen
muy fichado a Pedro Sánchez, ser la candidata del narciso socialista era un
hándicap muy importante y habrá que recordar que Calviño en España recibió el
apoyo del PP, de VOX, de C, s y sólo se descolgó de ese apoyo Unidas Podemos,
el partido que precisamente gobierna en coalición con el PSOE y eso en Europa
no se entendió, pero no porque sean muy raros, es que lo de Iglesias y sus
cuates era y es absolutamente impresentable.
Y si es cierto que Sánchez
hubiera estado más guapo callado con lo de la aportación de Holanda al Fondo de
Recuperación Europea, Calviño tendría que haberse mordido la lengua cuando,
comentando la oposición a su candidatura de los frugales, los definió como
países pequeños con muy poco peso, porque esa gente pequeña y de poco peso son
los que la han derrotado.
Lo vamos a pasar francamente mal,
pero no se preocupen ustedes que la culpa no será del Gobierno, para algo
tienen que servir a Pedro Sánchez, Pablo Casado y el PP