. Las
Sagradas Escrituras sólo podían ser leídas por el clero católico, además
estaban escritas en latín, idioma que sólo leían los círculos
eclesiásticos y no el vulgo. Es justamente con la Reforma que la Biblia
comienza a llegar a los estratos sociales fuera del eclesiático,
iniciándose una nueva visión no sólo religiosa, sino también social y
científica. En lo que respecta a esta última, es interesante señalar que
lo que hoy llamamos ciencia moderna tiene su auge justo, después de la
Reforma.
Algunos historiadores se han percatado que la llamada Ciencia Moderna se desarrolló en la Europa del Renacimiento, debido a la visión del mundo cristiano de esa cultura. De hecho, “...es
en el Renacimiento cuando la ciencia empieza a desarrollarse como tal.
Ténganse en cuenta que en los siglos medievales tuvieron importancia las
letras, las artes y la filosofía pero no pudo hablarse de intentos
verdaderamente científicos. En la época renacentista, en cambio, se
concentró la atención a la naturaleza y se la estudió. De allí resultan
las siguientes actitudes del científico que dan cuerpo al cultivo de la
matemática, la física, la astronomía, la geografía, la biología”1.
Es
interesante, estimado lector que usted se haga esta pregunta: ¿por qué
civilizaciones avanzadas como la griega, persa y china no tuvieron una
“ciencia” tal como nosotros la conocemos? En mi criterio porque ellas
carecían de la idea cristiana de las leyes de Dios. Sin embargo, a pesar
del origen cristiano de la ciencia — algo que expondremos más
adelante—, y a pesar del trabajo de muchos cristianos que fueron grandes
científicos, la ciencia virtualmente se ha convertido en un arma de la
religión humanista seglar, siendo utilizada para negar a Dios y
establecer el mundo material que es el fin de todas las cosas, según la
declaración del humanismo ateo. Contrariamente
a muchas nociones populares, la Biblia no permanece en silencio con
respecto a la ciencia. En realidad tienen mucho que decir. No sólo
revela que Dios originó la actividad científica, sino también que El la
aprobó y esperó que el hombre aprendiera sobre ciencia. La Biblia
también demuestra cómo solucionar problemas científicos y explica como
la ciencia fue pervertida tan rápidamente y se convirtió en un enemigo
de la fe en Dios. Solamente con el conocimiento del plan de Dios en
nuestras manos será posible efectuar la reforma que tan desesperadamente
necesitamos en nuestras naciones. La
razón por la que no conocemos la verdad sobre la ciencia es porque
nuestros ojos han sido segados. Desde que aprendimos de nuestros
antepasados que la ciencia es autónoma de Dios, hemos sido unos
ignorantes acerca del verdadero origen de la ciencia. La totalidad de
los libros que utilizamos en la primaria, secundaria y en las
universidades no mencionan a Dios y raramente su nombre se oye en un
salón de clases. La influencia de las creencias religiosas en la
actividad científica es ampliamente vista como una influencia negativa
que aleja al científico de la objetividad. El papel de Dios en el
Universo es asumido como un observador no involucrado que puede y debe
ser ignorado.
Pero
a través de la Biblia, los hombres son estimulados a meditar sobre los
trabajos de Dios y a buscar sus secretos. Por ejemplo, nos enseñan las
Escrituras que buscar las cosas que Dios ha ocultado es considerado una ocupación digna de reyes (Proverbios 25:2). De igual manera, la Biblia en sí misma utiliza la naturaleza para construir nuestra fe
(Salmos 145:5 ; 139:14 ; 8:3-4), para corregir a aquellos que se han
desviado (Proverbios 6:6 ; 30:24) y asegurar a los hijos de Dios su fe
(Jeremías 31:35). Es interesante señalar que Jesucristo concibió sus
parábolas en el mundo natural que lo rodeaba. Volvió los ojos de sus
discípulos a la naturaleza para mostrarles que Dios se preocupaba de
ellos (Mateo 6:26) , corrigió a los fariseos en cuanto a sus
supersticiones sobre purificarse antes de las comidas y de hecho, lo
hizo en una manera científica (Mateo 15:1-20) y esperó que ellos
pudieran discernir las cosas espirituales, porque ellos podían discernir
las cosas naturales (Mateo 16:1-4). La verdad esencial de la ciencia moderna
Lo
que llamamos ciencia moderna, distinta a la actividad científica o
proto-científica, se fundamenta en que la creación está gobernada por
leyes naturales que pueden ser expresadas como relaciones matemáticas
entre varias cantidades científicas. Antes de que la ley natural fuera
descubierta, la ciencia consistía en la “filosofía natural” que consiste
en análisis filosóficos de la naturaleza en la tradición aristotélica y
de “tecnologías”, mejor conocidas como las artes prácticas
industriales. El concepto de la ley natural ha transformado la ciencia
de un pasado filosófico en una fuerza que ha revolucionado el mundo.
Isaac Newton
La
idea de la ley natural es la verdad esencial que permanece en el
corazón de la ciencia moderna, la cual ha hecho de ésta, una poderosa
herramienta para el entendimiento de la creación. La ley natural ha sido
una base firme en la Biblia. Al respecto la Biblia dice:
“Así dice el Señor, cuyo nombre es el Señor Todopoderoso, quien
estableció el sol para alumbrar el día, y la luna y las estrellas para
alumbrar la noche, y agita el mar para que rujan sus olas…” NVI (Jeremías 31:35), y también: “…por tu ordenación subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven” RV1960 (Salmo
119:91). Esto fue afirmado enfáticamente por Calvino y los
reformadores. Los científicos que le dieron luz — Isaac Newton, Johannes Kepler,
Galileo y Copérnico, entre otros—, fueron firmes cristianos creyentes
de la Biblia que buscaron glorificar a Dios con sus estudios.
Desde
que la llamada ciencia moderna comenzó hace unos siglos atrás, ha sido
tergiversada en dos maneras. Primero, la ley natural ha sido colocada en
una posición autónoma de Dios. Segundo, la metodología utilizada para
resolver los problemas científicos deja afuera un ingrediente bíblico
esencial, haciendo que muchos científicos sean incapaces de resolver los
problemas que enfrentaban. Estas dos áreas necesitan ser revisadas
profundamente.
de que la ley natural es suprema e inalterable. Debido a que esta
filosofía excluye a Dios, esta idea es completamente contraria a la
Biblia. Cuando la ley natural se eleva a un absoluto, su descubrimiento
se convierte en el propósito principal de la investigación científica,
en vez de glorificar a Dios. Este es el culto a la naturaleza, a pesar
de toda su sofisticación.
Claramente
la Biblia presenta la ley natural como algo dado por Dios (Salmo
119:91) y algo que puede ser suspendido por El a voluntad (Salmo
135:6-7). Además, la Biblia cita muchísimos ejemplos, donde se expone
que Dios suspendió la ley natural para llevar a cabo milagros, y esto
nos promete que Dios lo continuará haciendo.Los
humanistas ateos ciertamente, no quieren abandonar su posición de
supremacía en la ley natural. La verdad y los hechos señalan hacia la
Biblia, y como lo milagroso se convierte en algo más prolífero, los
libres pensadores tendrán que enfrentarse a esa verdad. Cuando los
científicos comiencen a aceptar lo milagroso, la ley natural será
destronada y la ciencia retrocederá hacia su propio lugar para
glorificar a Dios.Quizás
lo más resaltante es que el mundo ha sido engañado por la propia
metodología científica. Los filósofos de la ciencia consideran el
conocimiento científico como un producto de la observación y la razón.
Esta imagen fue desarrollada por los pensadores racionalistas cuando la
ciencia moderna estaba en sus comienzos. Ciertamente la observación y la
razón son elementos esenciales de la ciencia, sin ellos, uno podría
fácilmente introducirse en el Solipsismo (teoría filosófica idealista
según la cual nada existe fuera de la razón, del pensamiento individual,
y que toda realidad percibida no es más que fruto de nuestra
imaginación). Sin embargo, la razón sola no puede discernir la verdad,
La Biblia enseña que: “Dios da sabiduría al sabio y conocimiento al
hombre de entendimiento. Es El quien revela lo profundo de las cosas
entendidas. El conoce lo que está en la oscuridad y la luz que vive con
El” (Daniel 2:21-29). Atribuirle el conocimiento y el discernimiento
a la razón es un error, porque como leímos en el versículo bíblico
anterior, Dios es el que da conocimiento. La creación de Dios es
demasiada vasta y compleja para que alguien sea capaz de razonarla sin
haber sido guiado por Dios. La razón y la observación solas
frecuentemente llevan al error, pero acompañadas con la revelación de
Dios, representan las herramientas básicas para el descubrimiento
científico.Vemos
el enfoque de la actividad científica claramente retratadas en Isaías
28:24-29, el cual describe algunas técnicas agrícolas básicas:
“Cuando
un agricultor ara para sembrar, ¿lo hace sin descanso? ¿Se pasa todos
los días rompiendo y rastrillando su terreno? Después de que ha
emparejado la superficie, ¿no siembra eneldo y esparce comino? ¿No
siembra trigo en hileras, cebada en el lugar debido, y centeno en las
orillas? Es Dios quien lo instruye y le enseña cómo hacerlo.
Porque
no se trilla el eneldo con rastrillo, ni sobre el comino se pasa una
rueda de carreta, sino que el eneldo se golpea con una vara, y el comino
con un palo. El grano se tritura, pero no demasiado, ni tampoco se
trilla sin descanso. Se le pasan las ruedas de la carreta, pero los
caballos no lo trituran. También esto viene del Señor Todopoderoso,
admirable por su consejo y magnífico por su sabiduría”. NVI
La
fuente de este conocimiento tecnológico,según leímos en el versículo
anterior, proviene de Dios. Sin la revelación de El, estamos limitados a
correr en círculo para siempre; siempre buscando pero nunca llegando al
conocimiento de esta verdad.
La
historia de los descubrimientos científicos revela que en muchos casos
la clave del rompecabezas tiene destellos de discernimiento, en vez de
largos y razonados argumentos, pulidos hasta la perfección. A pesar de
que muchos científicos atribuyen estos momentos de discernimiento a
ellos mismos, otros reconocen la mano de Dios en ellos.
Johannes Kepler
Consideremos
por ejemplo: qué llevó a Arquímedes a saltar de la bañera y correr
completamente desnudo gritando ¡Eureka! (¡lo encontré!), cuando de
repente se dio cuenta cómo determinar la pureza del oro en la corona del
rey y descubrió el concepto de gravedad específica. ¿Qué hizo que el
gran astrónomo Johannes Kepler (1571-1630) creyera que había considerado
las ideas de Dios antes que las de él? Hablando de sus grandes
descubrimientos, él declaró: “Creo que la divina Providencia
intervino, por eso, por casualidad, encontré lo que nunca por mis
propios esfuerzos podría obtener. Creo esto principalmente porque
constantemente le había orado a Dios para tener éxito”2.
¿A qué se debe que Albert Einstein creyera que no hay un camino
lógico hacia las leyes de la naturaleza al decir que sólo la intuición
que queda en el entendimiento de la experiencia pueda alcanzarla?
Es
claro que algo más que la razón trabajó en la vida de estos hombres.
¿Fue la revelación que se muestra en la Biblia? Dios puede en su gran
misericordia revelar sus secretos a cualquier persona. El hace llover
sobre justos e injustos (Mateo 5:45) y la misma Biblia declara que “…las
cosas invisibles de Dios, su eterno poder y deidad, se hacen claramente
visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de
las cosas hechas…” RV1960 (Romanos 1.20).
____________
1Yepez Castillo, Aureo, Historia Universal. Caracas, Ed. Larense. 1985. p. 277
2 Caspar, Max, Kepler. Stuttgart. W.K Verlag. 1948. p.73
NVI: Nueva versión Internacional. 1999. Sociedad Bíblica Unida.
RV1960: Versión Reina Valera 1960. Sociedad Bíblica Unidahttp://fundamentoshistoricos.blogspot.com/