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Tarifas y honorarios en el sector salud 2o. Tiempo


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18/10/2011


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NOTA DEL AUTOR: Dentro de la Serie "RECORDANDO NUESTRA HISTORIA", hoy se aborda el sentido y el contenido de una columna escrita en www.zona.info y publicada el 21/octubre/2010 y que consiste en un análisis al tema de la remuneración a profesionales y a las instituciones que prestan servicios de salud.

Resulta interesante hacer una comparación sobre este referente después de 12 meses de haberse escrito y publicado la columna antes citada.











Durante los últimos meses he recibido muchísimos mensajes de parte de profesionales de la salud y gerentes y propietarios de instituciones que prestan servicios de salud o IPS (clínicas, hospitales, laboratorios clínicos, centros de imagenología, etc.), en los que expresan su interés que en las columnas que escribo para diferentes medios periodísticos, haga referencia a los honorarios y a las tarifas que les están reconociendo por los servicios que prestan.





Ese deseo de colocar en el debate los honorarios y las tarifas que les pagan a los profesionales de la salud y las IPS respectivamente, es porque no se sienten, ni unos ni otras, económicamente bien remunerados por parte de quienes los contratan y les pagan por la atención a los pacientes y los servicios que les brindan. Llama la atención que esta problemática –una más del sector salud- se está dando tanto en IPS que prestan servicios de tipo ambulatorio como en las de carácter hospitalario, así como en las empresas sociales del estado y en las de carácter privado.





Parte de esta realidad tiene su origen en el hecho que quienes compran los servicios en este complejísimo sector son los que están definiendo unilateralmente el valor de las tarifas de los servicios de salud a quienes los ofrecen y venden, que son las clínicas privadas y los hospitales públicos. Así las cosas, los grandes compradores de servicios de salud como son las EPS del régimen contributivo y las del subsidiado, así como las entidades territoriales que tienen la responsabilidad de pagar las atenciones en salud de la población no afiliada al sistema de seguridad social en salud, son las que están fijando el valor de estas tarifas y los honorarios que se les pagan tanto a IPS como a profesionales de la salud. Haciendo una analogía, es como si los clientes que ingresan a un almacén para comprar, terminen diciéndole al gerente del almacén lo que le van a pagar por los productos colocados en los estantes y vitrinas, es decir que los clientes fungen como determinadores de los precios a pagar por los productos que van a comprar.





Por el lado de las IPS, este ejercicio perverso llevó al traste la estabilidad financiera de los prestadores de servicios de salud pues prácticamente quedaron expuestos a la posición dominante que tienen los compradores de servicios de salud. Esta situación se agrava aún más cuando el referente tarifario utilizado por los compradores de servicios de salud son los precios definidos en el Manual de Tarifas del hoy extinto Instituto de los Seguros Sociales expedido en el año 2001, es decir con una desactualización de ya 9 años, lo que genera que las tarifas que hoy reconocen las EPS del contributivo y del régimen subsidiado así como las entidades territoriales, no compensen en muchos casos ni siquiera los costos de producir dichos servicios de. Al retomar el ejemplo del almacén, es como si los clientes al momento de pagar, lo hagan reconociendo el valor que los productos tenían hace 9 años, lo que a todas luces resulta además de increíble, inaceptable.





En el caso de los profesionales de la salud la cuestión es muy similar a lo que les pasa a las IPS pues los valores reconocidos como pago por sus servicios distan en mucho de las expectativas que ellos tienen. Empezando por la forma como son contratados muchos de ellos dentro de la famosa flexibilización laboral, ya no existen mayores vínculos entre las entidades que contratan a los profesionales y la remuneración que reciben estos últimos, parte muchas veces del principio del destajo de acuerdo con la producción de actividades que los profesionales realicen. Para complementar la difícil situación de los profesionales de la salud, además de haber perdido el poder adquisitivo del dinero que reciben como remuneración por la prestación de sus servicios, en muchos casos, por los modelos de contratación a los que son sometidos quienes prestan esos servicios de servicios de seguridad social en salud, son los que menos estabilidad y seguridad social tienen.





Si bien el tema de las tarifas debió haber quedado resuelto en el gobierno de 8 años de Álvaro Uribe pues era un mandato definido en la Ley del Plan Nacional de Desarrollo que ordenó la expedición de un piso tarifario para el sector salud y cuyo artículo referente al tema tuvo tres fallos de exequibilidad por parte de la Corte Constitucional ante demandas generadas desde diferentes sectores, esta problemática se constituye en una tarea ineludible para el actual gobierno.





En ese orden de ideas, son tres asuntos al respecto sobre los cuales el actual gobierno deberá actuar de manera urgente e inaplazable: (1) la expedición del Manual de Tarifas para los prestadores y pagadores de servicios de salud de tal modo que las IPS reciban recursos suficientes que les permita el mejoramiento de la calidad de la atención a los pacientes y a sus clientes internos, además de renovación tecnológica; (2) impulsar la suscripción de un pacto social entre los actores del sector salud que permita que el incremento que de forma anual reciben las EPS de parte del gobierno en la unidad de pago de capitación, se traslade automáticamente en las tarifas que las EPS les reconocen a las clínicas privadas y a los hospitales públicos, para que a su vez los prestadores se lo trasladen al recurso humano que labore en las IPS y se equilibren así las cargas financieras entre los actores del sistema; y (3) la revisión de los modelos de contratación con los profesionales de la salud, que se traduzcan en una remuneración digna y se les garanticen todos sus derechos, empezando por el de la misma seguridad social.





Sobre esto último, algunos han sugerido que se legisle para un estatuto especial de vinculación laboral del profesional de la salud, que contemple entre otros aspectos un salario mínimo para ellos, por debajo del cual nadie podría contratar a uno de estos profesionales, garantizándoles así un ingreso nada parecido a las actuales honorarios tipo “tanguitas brasileras” (no alcanzan a cubrir ni la mitad de los gastos básicos), y esquemas de contratación que le permitan recuperar su status y dignidad en la sociedad a quienes invirtieron tanto tiempo y recursos financieros en su formación y continúan invirtiéndolos en su permanente actualización.





ubeltran@hotmail.com







Aquí la columna original:



"Tarifas y honorarios en el sector salud"



(Publicado en www.zonaceero.info, el 21/octubre/2010)









https://www.facebook.com/#!/group.php?gid=9287882468: NOTAS DE ACTUALIDAD EN EL SECTOR SALUD



Etiquetas:   Salud

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1 comentario  Deja tu comentario


Alba Marina Rueda Olivella, Bacteriología A lo largo de estos doce meses transcurridos desde la publicación de esta columna, los profesionales de la salud siguen observando con tristeza que no han habido cambios de ninguna índole en cuanto al factor salarial del servicio de salud tan mal remunerado en Colombia. Dentro de futuras reformas deben considerar la inclusión de reglamentar un estatuto especial de vinculación laboral del profesional de la salud definido con el salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV), para que se mantenga siempre actualizado, salario mínimo por debajo del cual nadie en el país podría contratar; ya basta de explotación y maltrato se tiene que considerar el respeto por el profesional de la salud como plataforma y base que es de todo el sistema.

Es increíble que aún continúe vigente el manual tarifario (acuerdo 256 del 19 de noviembre del 2001, tarifas ISS) diez años después y aun sin ser renovado. Mas aún que con esta tarifa se siga contratando en este momento sin tener en cuenta el índice de precios del consumidor (IPC) actual. Colombia a perdido excelentes profesionales del sector salud que se han retirado de la profesión por ser tan mal remunerada. Los problemas y dificultades, hay que arreglarlos de raíz, y mientras la superintendencia nacional de salud, el ministro de salud y el gobierno en general no definan y actualicen estos dos puntos, se continúa visualizando muy oscuro el panorama para los profesionales del sector salud en nuestro país.





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