Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Pandemia   ·   Poesía   ·   Crisis Económica   ·   Internet   ·   Transformacion Digital   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Auditoría   ·   Medicina   ·   Ecuador   ·   Odontología



Control social y pandemia


Inicio > Ciudadanía
29/06/2020


349 Visitas



La pandemia del coronavirus ha introducido nuevamente el concepto de control social, mediante intrincados sistemas de vigilancia, siempre con el objetivo de buscar el bienestar de los demás. En la búsqueda de una vacuna a mediano plazo, los gobiernos viven el día a día entre cuarentenas, toques de queda y confinamiento domiciliario. También el Estado decide qué empresas pueden operar, siempre bajo reglamentos y sistemas, que a la vez implican procedimientos burocráticos.


Ya se ha visto, el sistema estatal de compras y abastecimientos está atravesado por casos de corrupción, lo que hace que el caos sea aparentemente inmanejable.

A propósito de lo enunciado, estaba analizando el artículo “El Goliat en tiempos cibernéticos”, de Nicolás Campoverde (https://tinyurl.com/y79xcpsf), donde describe una preocupación social latente en el campo de la sociología: la existencia del llamado ‘Nuevo Orden Mundial’ (NOM), como parte de un “proyecto civilizatorio que establece los nuevos pilares y rutas de las relaciones sociales para el ejercicio del poder absoluto a través del control y vigilancia total de cada persona a escala global, siendo la despoblación un objetivo principal”.

Uno de los puntos más polémicos es el control y vigilancia de las personas, con poblaciones homogenizadas en el gusto y consumo y con respuestas biológicas previstas para medicalizar la vida. Esta “idea” es un proyecto que siempre ha estado presente en la historia de la humanidad, desde tiempos prehistóricos donde comenzó a erigirse la figura del jefe del clan o de la tribu, más tarde en rey, emperador y ahora “jefe de Estado”.

“La pandemia del Covid-19, es el escenario propicio, para –los interesados en el manejo del mercado y poder mundial– aplicar el experimento global para medir hasta dónde la población mundial es capaz de resistir la reclusión, el control y la vigilancia aplicando procesos extremos como el del ‘estado de excepción’, la militarización de todos los espacios, apoyados con las leyes que criminalizan la presencia de los civiles en las calles, o declararle un Homo Sacer, ciudadano sin derechos de ciudadanía a quien se le puede aplicar la fuerza progresiva, hasta matarle, sin que la persona –policía o militar o un agente del orden– después de ese acto, pudiese ser juzgado como culpable (Agamben, G. 1998). Además en este experimento social no importa los efectos negativos subyacentes a la paralización de la producción y de la vida social, porque aquello es insignificante ante los resultados alcanzados con este experimento a nivel global, imposible de ejecutarlo en condiciones de ‘normalidad’ social”, señala Campoverde.

Además, la filósofa Marina Garcés –doctora en Filosofía y profesora de la Universitat Oberta de Catalunya– cree que con la crisis del coronavirus saldrán reforzados los populismos y los movimientos clasistas y excluyentes. En una entrevista reciente (https://tinyurl.com/y9tgnd33) ella piensa que lo que nos muestra de manera muy cruda la crisis del Covid-19 es que el capitalismo global, que parece un sistema muy poderoso, se basa en grandes capas de precariedad económica, social, material, sanitaria… “Es una precariedad individual y estructural, porque también afecta el estado en que se encuentran los servicios de atención pública en diferentes países del mundo. Es un sistema basado en la actividad y el crecimiento, pero cuando tiene una patología no puede detenerse, cuidarse ni cuidar de las vidas que cotidianamente expolia y explota. Tampoco las de aquellos que ha dejado al margen, como las personas mayores. Más que la fragilidad del sistema, lo que nos muestra es la desigualdad y la violencia social sobre la que funciona nuestra normalidad.”

La pensadora afirma que son crisis que van debilitando el tejido social y alejando los grupos humanos y las clases sociales en su relación con las expectativas y los futuros compartidos. Ante esta crisis de los futuros compartidos, es fácil que cada uno se proteja detrás de sus privilegios y perciba a los demás como una amenaza. “No basta, pues, un plan de choque social para paliar los daños de esta crisis, sino un trabajo crítico que nos ayude a percibir colectivamente cómo hemos llegado hasta aquí y cómo queremos salir como sociedad”, opina.

Lo cierto es que los teléfonos celulares representan esta ansia de libertad de expresión, ahora materializada en dispositivos y aplicaciones de uso individual, que parecen multiplicar nuestra independencia, nuestras comunicaciones, nuestra vida privada, incluyendo cuentas bancarias. Incluso nuestros secretos.

Lima Gris, 28-06-2020



Etiquetas:   Sociología   ·   Pandemia

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
20996 publicaciones
5178 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora