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No sólo vives tú


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24/06/2020

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Hoy en día vivimos una situación que nos obliga a dejar de lado todas las actividades que solíamos y nos gustaban hacer; estamos encerrados en las paredes de nuestras casas y hartos de hacer todos los días lo mismo, parece no haber diferencia entre lunes y sábado; vemos las noticias con alarmantes números que ocupan la atención del mundo, casos realmente tristes sobre los problemas que esta pandemia ha sacado a la luz; creo que no hay alguien que no se haya cansado de convivir con las mismas personas y no deseé regresar a la vida de antes: en un abrir y cerrar de ojos todo cambió, de pronto cerraron los lugares que disfrutábamos tanto, todas nuestras actividades se mudaron a casa e incluso las cosas que nos molestaban, como el tráfico o el mal carácter de los compañeros de trabajo, ahora las extrañamos.


 Se terminan los ciclos escolares, los conciertos se cancelan, las películas que esperábamos con ansias se detienen, y nadie se imaginó que todo terminaría así, sencillamente ninguno de nosotros queríamos esto.  Es difícil para todos, algunos nos adaptamos mejor que otros a esta modalidad de vida, algunos nos rehusamos y otros tantos tratamos de ignorar la situación.  Por más que no lo queramos aceptar, es real.  Pero sólo pensemos que estos pocos meses de cuarentena son apenas un pequeño porcentaje de todo el sufrimiento que hemos obligado, tanto a plantas como animales, pasar durante siglos. Su sufrimiento también fue y sigue siendo real.

¿Qué sucede con los 2.970 millones de especies que se han extinto?, ¿Alguien si quiera piensa en cuántos animales se han quedado sin su hábitat porque lo hemos destruido para construir una fabrica que libera el 19.2% de CO2 en la atmósfera? , ¿A quién le importa que la gran mariposa blanca de Madeira se haya extinto?, ¿El hecho de que más de 300 especies de mamíferos están al borde de la extinción a causa de un mercado negro que mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros al año, le quita el sueño a alguien?, ¿Cuántas personas saben que aproximadamente cada año, en México, mueren 60 mil animales a causa del maltrato?, ¿Por qué nos detenemos a pensar únicamente en nuestro sufrimiento y no podemos ser capaces de ver más allá?

 Desde que el mexicano Mario Molina ganó el Premio Nobel de Química en 1995 y nos advirtió de los gases que contaminan a la atmósfera terrestre, como humanidad debimos haber abierto los ojos ante el sufrimiento que causamos a la naturaleza.  Pero en vez de cambiar nuestra cultura ambiental, lo pasamos por alto y fuimos destruyendo la vida que nos rodea; podemos tener tantos datos e información acerca del cambio climático, pero seguimos tirando basura en las calles; compartimos cientos de fotos de nuestra mascota pero cuando necesita atención, nos deja de importar; nos quejamos de la situación actual del país, y seguimos buscando nuestro beneficio propio sin importar los demás.

 En lo personal, los animales han sufrido desde siempre por nuestra culpa, si bien es cierto que nosotros estamos en el eslabón más alto de la cadena alimenticia, también es cierto que no tenemos por qué torturarlos y divertirnos con su sufrimiento. Tal vez el hecho de dejar de comer carne animal puede afectar nuestro organismo notablemente, pero podemos dejar de apoyar a empresas de todo tipo que basan su riqueza en la penuria y dolor de los animales.

Hay pequeñas cosas que podemos hacer y pueden ir generando un cambio, y aunque sea pequeño, puede hacer la diferencia. Es momento de que empezemos a cambiar nuestra mentalidad, ya que como seres humanos tenemos la facultad de hacerlo.  Porque el maltrato animal es, a la vez, un factor que propicia la violencia social, y debería ser importante para todos eliminarlo.

 Así como exigimos nuestros derechos y debemos cumplir con nuestras obligaciones, de igual manera tenemos que exigir los derechos de aquellos que no pueden defenderse y lo único que saben hacer es amar y lo que su instinto les diga: los derechos de los animales.  Porque si nosotros somos seres pensantes, de nada sirve ocupar nuestra inteligencia para adquirir un celular que cuesta miles de pesos y sentarnos en el sillón mientras ignoramos lo que realmente importa.

¿Por qué dejamos que los animales sean masacrados mientras nos preocupamos por la siguiente temporada de soccer?, ¿Por qué nos quejamos de los cambios de clima si seguimos desperdiciando energía?, ¿Por qué apoyamos a empresas que generan dinero a cuesta del sufrimiento de animales?, ¿Por qué gastamos miles de pesos en la última versión de un videojuego cuando podemos donar cualquier cantidad de dinero a organizaciones como PETA, que luchan por los animales?  Ser empáticos y responsables debería ser parte de nuestra humanidad,  porque creo fielmente que si somos capaces de causar tanto dolor también podemos remediarlo, si realmente queremos y estamos dispuestos a cambiar.

 

  “Cuando un hombre quiere asesinar a un tigre, lo llama deporte. Cuando el tigre lo quiere asesinar, lo llama ferocidad.”    - George Bernard Shaw



Etiquetas:   Medio Ambiente   ·   Animales

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