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Entrados
los años 80, Colombia vive una de las décadas más violentas y de violación de
los Derechos Humanos para los movimientos políticos y organizaciones
estudiantiles, campesinas, políticas, obreras y todo aquel que estuviera contra
el orden establecido. Llegando al exterminio de organizaciones como la Unión Patriótica
cuyo número de muertos y desaparecidos ascendió a 4.500, A Luchar una
Organización Política con más de 2000 militantes asesinados/desaparecidos y el
Frente Popular con más de 500. Una alianza de intereses entre la fuerza
pública, los narcotraficantes y élites locales y regionales, los llevó a crear
una máquina de guerra capaz de defender su statu
quo del “accionar guerrillero”. Así se dio origen al paramilitarismo, que
además de su papel antisubversivo, despojó más de 4’000.000 de hectáreas de
tierras al campesinado colombiano.
En cuanto a las masacres,
entendidas como homicidios colectivos de tres o más civiles, efectuado por un
mismo actor o grupo, en un mismo lapso de tiempo. En el informe “Basta ya”[i] preparado por el Grupo de Memoria Histórica en 2013 nos habla de 220.000 asesinatos desde 1958
y 5 millones de desplazados entre 1985 y 2012.
Los paramilitares son
responsables del 60 por ciento de las masacres y de casi 40 por ciento de los
asesinatos selectivos sobre los cuales hay registro de responsabilidad. La
Fuerza Pública, por su parte, registra 2.399 asesinato selectivos, 158 masacres
con 870 víctimas mortales, 57 casos de sevicia y tortura y el informe señala su
papel en las detenciones arbitrarias, la tortura y las desapariciones forzosas,
en particular en los años del Estatuto de Seguridad durante el gobierno del
presidente Turbay[ii].
Según denuncias de las víctimas,
el abandono y despojo de tierras es responsabilidad casi por partes iguales de
los paramilitares y las Farc.
Según
cifras de CODHES comisión para La Consultoría para los Derechos humanos y el
Desplazamiento, entre 1995 y 1999 ocurrieron 1.123.127 siendo el año 1998 el
año con mayor número de desplazados.
Al
finalizar la década de los 80 el gobierno insistía en desconocer el
desplazamiento forzado como un fenómeno estrechamente ligado al conflicto
armado interno, y en un esfuerzo por invisibilizar el problema lo atribuía a
las tradicionales y constantes migraciones económicas de la población
colombiana.
Al
terminar este decenio, y ante la evidencia del problema, el Estado no sólo
reconoce legalmente su existencia, sino que enfrenta la tendencia de los migrantes
de asumirse como desplazados como una opción de supervivencia en medio de la
crisis.
Pero a
pesar de que es un fenómeno social y demográfico grave, que desde 1985 ha
obligado a más de un millón y medio de personas, en su mayoría mujeres, niños y
jóvenes vinculados a hogares con vínculos rurales, a reasentarse en los centros
urbanos en condiciones vulnerables que dan
cuenta del gradual deterioro de su calidad de vida. Los gobiernos lo siguen
asumiendo como un problema coyuntural al
que responden con medidas asistencialistas de corto plazo, y con propuestas de
retorno o reasentamiento que desconocen la prolongación del conflicto y la decisión
de los desplazados de permanecer en las ciudades[iii].
Las
décadas del noventa, registró las cifras más altas de población desplazada en
nuestra historia, poniéndonos al lado de países como Sudán, siendo el conflicto
armado la principal causa del desplazamiento. El tiempo pasa y el problema por
la tierra en Colombia se sigue profundizando.
VAMOS ANDANDO [iv]
Por todos los chicos que sueñan y
cantan.
Por todos los chicos que esperan.
Por los que recuerdan.
Por todos aquellos que un día
Despertaron solos
En un mundo extraño.
Por la mano tierna que busca otra
mano
Y que no la encuentra.
Por los grandes ojos que aprenden
la angustia
De las madrugadas.
Por los cuentos de hadas
Que ya nadie cuenta.
Por los solitarios de las calles
tristes.
Por los que se quedan de pronto en
silencio
Mirando una puerta
Junto a una ventana
Y hay una pelota olvidada y
quieta.
Y hay una muñeca dormida en la
falda.
Por los que interrogan con cada
mirada
A la vieja abuela
O a la dulce hermana.
Por los que conversan con mamá en
secreto
Y le intentan juegos
Como si estuviera,
O se ponen serios y dicen las
cosas
Que papá diría.
Por los que recorren semana a
semana
Un itinerario
De muros hostiles, de gestos
extraños,
Con una sonrisa que tiembla en los
labios
Y aplastan la ñata contra un vidrio
helado
Contra un duro vidrio que sólo
atraviesan
Las voces del alma,
La luz de los ojos que encuentran
otros ojos,
La palabra viva que enciende y
renueva
Su flor, su esperanza.
Por todos los chicos que sueñan y
cantan.
Por todos los chicos que buscan de
noche una estrella
En el alto cielo.
Por todos los chicos que esperan
La hora del sol.
Por todos ustedes… SEGUIMOS
ANDANDO.
En Barrancabermeja el 15 de
febrero de 1996, paramilitares con fusil en mano le vuelan la cabeza al busto
del monumento a Camilo Torres Restrepo, en Trujillo Valle paramilitares atentan
contra el Parque Monumento a las Víctimas, en la Comunidad de Paz de Apartadó el
ejército vestido de civil ingresa en horas de la madrugada. En el 2011 en la
Universidad del Valle, un docente atenta contra el busto de Camilo Torres. Se
trata, por desgracia, estas y muchas otras acciones irracionales, que
representan una nueva afrenta a la memoria histórica de nuestra humanidad.
Mandatarios como Uribe Vélez
desconocen la existencia del conflicto social y armado. Son gestos que ofenden
la memoria y la historia de un país, una población que cree en aquellos que
lucharon y sacrificaron sus vidas para devolver la dignidad al pasado, a los
mismos hombres y a las aberraciones de la historia. Actos cobardes, a menudo vinculados
a las demandas políticas anacrónicas, que se burlan y faltan el respeto a
aquellos y aquellas que rindieron un homenaje, incluso de sangre. Para combatir
la violencia en todas sus formas y degeneraciones, a la injusticia social, y
luego, a todas las víctimas del odio humano irracional.
Estos acontecimientos recientes,
estos "cuentos de locura ordinaria" debe pues, darnos una pauta.
Porque más allá de las demandas políticas, más allá del dolor personal de las
lesiones, lo que está en juego es la ruptura de la conciencia en relación a su
pasado. Así que olvídese de lo que ha sido y lo que es el escenario de la
pesada carga de la historia de las atrocidades humanas. Y no olvidemos que "Quién
no recuerda la historia, está destinado a repetirla".
¿Cuál es el significado de la
memoria histórica en el escenario actual? ¿Qué sentido tiene la construcción y
conservación de los monumentos diseñados para perpetuar la memoria de los
horrores del pasado? Esta es la medida en que la memoria histórica es
objetivamente útil para el hombre y lo importante es el acto mismo de recordar.
En nuestro tiempo, y en particular
la segunda mitad del siglo XX. En el mundo postmoderno, para citar la
definición del filósofo francés Jean-François Lyotard, donde cada vez hay más
escepticismo, el problema de la memoria histórica se ha convertido en un
problema de motivación para la memoria. Un ejercicio que pone en duda la virtud,
es decir, el verdadero valor del acto de recordar. Es posible que, muestren con
qué facilidad y cómo la memoria histórica, como fuente de conocimiento, no ha
sido a menudo, y por desgracia, un fabricante de la sabiduría.
El problema es pues, la motivación
para la memoria. Es importante, de hecho, sólo el acto mismo de recordar y cómo
se recuerda ese evento en particular en el pasado. Pero es la razón fundamental
detrás del proceso mnemónico. No sólo es importante lo que usted recuerde o el
acto de recordar en sí: la cuestión fundamental es la razón consciente que
lleva al sujeto a posar frente a su pasado y la historia, tratando de sacar de
ella enseñanzas para la vida futura.
Hoy más que nunca debemos recordar
para evitar cometer los mismos errores, para no volver a vivir en la caverna de
Platón, la que impide el verdadero conocimiento y evita que los hombres y
mujeres tomen responsabilidad por sus pecados. La caverna platónica es pues,
para el mundo moderno, una máscara que oculta las responsabilidades detrás del
éxito tecnológico y económico. La riqueza material por detrás de la ignorancia
de su propia historia social y cultural y que con demasiada frecuencia nubla la
conciencia y nos lleva de "vuelta” a la falsa paz del olvido.
Primo Levi, una víctima de los
campos de concentración nazis, en primer lugar, nos enseña y nos invita a
reflexionar, meditar por medio de su arte, para que “no se olvida”, porque es necesario adquirir una sólida comprensión
de lo atroz y absurdo que se ha cometido De modo que la dignidad de la memoria
histórica, la primera maestra de la vida, no se supera, sin esperanza, del
sueño de la razón.
Si
este es un hombre
Ustedes
que viven seguros
En
vuestras casas cálidas,
Ustedes
que encuentran regresando a la noche
La comida
caliente y rostros amigos:
Consideren
si éste es un hombre
Que
trabaja en el fango
Que no
conoce paz
Que lucha
por un pedazo de pan
Que muere
por un sí o por un no.
Consideren
si esta es una mujer
Sin
cabellos y sin nombre
Sin más
fuerzas para recordar
Vacíos
los ojos y frío el vientre
Como una
rana de invierno
Piensen
que esto ocurrió:
Les
encomiendo estas palabras.
Escúlpanlas
en vuestro corazón
Estando
en casa andando por la calle,
Al
acostarse al levantarse;
Repítanlas
a vuestros hijos.
O que
vuestra casa se les derrumbe,
La
enfermedad los imposibilite,
Vuestros descendientes
les vuelvan el rostro.
Una conocida filósofa alemana ha
sostenido, luego de estudiar el caso de
la Alemania nazi, que siempre alguien sobrevive para contar la historia, y que,
en consecuencia, nunca el olvido es total[v].
Hoy pienso y repito como bien lo
resalta el Nobel, al contrario del imaginario colectivo, que Colombia no se “jodió”
con la muerte de Gaitán. Sino que fue con la llegada de los gringos de la
United Fruit Company y la consecuente matanza de las Bananeras.
Tú eres la voz.
Trata de entenderlo.
Haz ruido y déjalo claro
No vamos a sentarnos en
silencio
No vamos a vivir con
miedo
John Farnham (Del tema You’re the voice)
[i] http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/informeGeneral/descargas.html
[ii] https://especiales.semana.com/especiales/escala-violencia-colombia/quienes-asesinaron-220000- colombianos.html
[iii] Foro sobre desplazamiento Interno realizado por el Instituto
Interamericano de Derechos Humanos
en 1991 el Consejero Presidencial
para los Derechos Humanos, Jorge Orlando Melo, asumió el problema
del desplazamiento como una expresión
de migraciones tradicionales por razones económicas en Colombia.
IIDH, ILSA, Desplazamiento interno en
Colombia, Memorias de Chinauta, 1991.
[iv] Poema escrito por un detenido-desaparecido
durante la dictadura militar Argentina (1976-1983)
[v] Arendt indica: “Las bolsas de olvido
no existen. Ninguna obra humana es perfecta, y, por otra parte hay en el mundo
demasiada gente para que el olvido sea posible. Siempre quedará un hombre vivo para contar la historia”. Arendt, Hannah, Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la
banalidad del mal. Editorial Lumen, Barcelona, Tercera edición, 2000. P. 352Escribe aquí tu artículo