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Reflexiones frente a la pandemia y el Neoliberismo


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21/06/2020

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Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.


Edvard Munch Noruega, 1893

 

En noviembre de 2019  era  muy común las movilizaciones en el continente alguna de ellas como el “estallido social de Chile” o “la revolución de los 30 pesos”   el cual salió a las calles  contra el alza en el transporte y miles de personas día  a día  abarrotaban la plaza Italia exigiendo mejores salarios, educación de calidad y  pensiones dignas, Las protestas se transformaron en gritos por una nueva Constitución, puesto que la actual, redactada en tiempos de Augusto Pinochet, es vista por muchos como obsoleta y antidemocrática y, más que eso, es para los inconformes el origen de la desigualdad. Y aunque el Congreso propuso una reforma a la Carta Magna, las protestas continúan evidenciando la falla en el modelo.

En Honduras El gobierno de Juan Orlando Hernández protestas de diferentes sectores desde el mes de abril cuando trabajadores de los ministerios de Salud y Educación exigieron en las calles la derogación de decretos que podrían abrir la puerta a la privatización de ambos.

Ecuador La eliminación de los subsidios a los combustibles, una medida conocida como el “Paquetazo” del presidente Lenin Moreno, fue el detonante de masivas protestas.

Haití  desde febrero de 2019, estallaron multitudinarias protestas contra el presidente actual Jovenel Moïse y su primer ministro Jean-Henry Ceant, tras casi un año de manifestaciones intermitentes. Cientos de miles de personas se tomaron las calles de Port au Prince para pedir la renuncia de Moïse y Ceant, protestar contra la corrupción y exigir un final a medidas de austeridad que han ido acompañadas de aumentos de precio de los productos básicos. Los haitianos mostraron su descontento  este año y salieron a defender su derecho a una vida digna y libre de pobreza extrema. Además, exigían saber qué pasó con millones de dólares que el país recibió de Venezuela en oscuras operaciones petrolíferas, que desaparecieron sin rastro debido a la corrupción desenfrenada de este gobierno.

Según el Banco Mundial, en 2018, Haití tenía un PIB per cápita de solo $870 USD, y hasta el día de hoy, en un país de 10 millones de habitantes, 6 millones viven por debajo de la línea de pobreza extrema - el 60% de la población.

En Colombia el descontento social  fue evidente y las protestas del  21 N en las principales ciudades se levantó con un pliego de diez puntos  que exigía reformas en lo laboral,  en lo pensional,  Contra el Holding Financiero ya que  La creación de esta entidad eliminaría el control directo del estado sobre los dineros de las empresas financieras estatales, además habría una masacre laboral en esas entidades. Contra las privatizaciones, Contra la Corrupción Al año en el país se roban 50 billones de pesos. Algunos ejemplos de la corrupción en el país son: Odebretch con la Ruta del Sol, Navelena, carrusel de la toga, Reficar, Fedegan y la Universidad Distrital., Contra el tarifazo nacional  Las tarifas de energía se incrementarán hasta en un 35% para los estratos 4,5 y 6 en el país con el fin de beneficiar a Electricaribe.    Contra la reforma tributaria,   Por un salario mínimo digno, Por el cumplimiento de los acuerdos  con Fecode, con los trabajadores estatales y los estudiantes. De la misma manera se pide que cumpla los compromisos con el agro, con los indígenas y los acuerdos del teatro colon y por ultimo  Por la defensa de la protesta social.

En todas estas movilizaciones era común   ver en pancartas, en las redes virtuales, en las paredes  y en las movilizaciones  la consigna “Nos quitaron tanto, que ya hasta el miedo nos quitaron”,  pero los poderes de la ley, el mercado y la salud lo notaron y hoy ocho meses después nos damos cuenta, que tenían preparado más miedos y que nos taparon las bocas y nos quitaron las calles.

No obstante como otras veces  los pueblos saben  romper los silencios, los detonantes son diversos hagamos un poco de historia,  es así  como en 1955 cuando Rosa Parks aquella mujer negra que  se levantó sentándose y con su “NO” da inicio a una lucha  por los derechos y al cual se sumaría y seria líder  el joven reverendo  Martin Luther King Jr el cual expresa  "Estamos cansados de estar segregados y humillados. No tenemos otra alternativa que protestar", otro ejemplo es en  2010 cuando el tunecino   Mohammed Bouazizi el cual pedía solo el derecho a trabajar y ante la negativa toma la decisión de  inmolarse  suceso que da inicio a la primavera árabe y todo un cambio político y social en el Magreb.

Hechos  más recientes  rompen la “tensa calma” en que vivimos rompen los confinamientos y los tapabocas no son suficientes para expresar el dolor y el inconformismo  el asesinato de George Floyd en Estados Unidos muestra una vez más que  "Estamos cansados de estar segregados y humillados. No tenemos otra alternativa que protestar" con consignas como la esgrimida en Australia no podemos respirar

Miles de personas salieron a marchar.  En las grandes ciudades de EE. UU. Como Nueva York, Miami, Chicago o Los Ángeles y en capitales de otros países: Londres, París, Berlín, Lisboa y Sídney, entre otras. Los manifestantes retoman a las calles  a pesar de las prohibiciones que causa la pandemia.

“Algunas muertes no son muerte. Algunas muertes nos despiertan a todos”, dijo Jeremy Collins, un portavoz del gobernador de Carolina del Norte. Él “nos despertó a todos”,

“El Reino Unido no es inocente”, denunciaron en Londres los manifestantes. “terminar con el racismo”, que es una “pandemia”.

 A pesar  que el ministro de sanidad Matt Hancock pidiera no salir a manifestarse a las calles  debido al  coronavirus

En París una manifestación prohibida reunió   al menos 20.000 personas, convocada por el comité de apoyo a la familia de Adama Traoré, un joven negro que fue asesinado en 2016 tras ser detenido por la policía.

En Alemania, unas 10.000 personas se reunieron en silencio en la famosa Alexanderplatz, la mayoría de ellas vestidas de negro y con máscaras. “El silencio blanco es violencia”, coreaban.

De igual manera en Colombia  se han visto y escuchado todo tipo de  manifestaciones entre ellas podemos mencionar sectores como los transportadores.  536 empresas que agrupan a transportadores intermunicipales los cuales piden se reactive el transporte terrestre. En ciudades como Cúcuta, Medellín, Cali, Bucaramanga y Barranquilla con trapos rojos en sus buses  y haciendo sonar sus cornetas expresaban la quiebra del gremio a que son sometidos.  En Cali Cerca de 200 carretilleros  con ollas comunitarias, plantones y movilizándose por  las calles de la ciudad exigen  a la Administración municipal ser tenidos en cuenta en el proceso de sustitución y respetar el derecho al trabajo,  lo mismo hacen  sectores populares que vienen siendo desalojados de sus lugares de viviendas como son habitantes de Siloe y la Viga los cuales exigen se les respeten sus derechos   y de trabajadores  despedidos de sus lugares de trabajo.

Con el Covid -19  que está tan en boga en nuestro día a día  leemos, vemos  y sentimos  en cada momento de nuestro aislamiento social, unas veces impuesto por las “autoridades”  sanitarias  y estatales, otra vez deseada por cada uno de nosotros y otras veces asumidas por temor al “contagio”.   Noticias y hechos  angustiantes que no se curan ni evaden  con trapos llenos de alcohol o hipoclorito instalados en las entradas  de locales, centros comerciales y viviendas en pisos para desinfectar nuestros zapatos  llenos de gérmenes y virus letales. El virus nos  está transformando a todos en pequeños seres débiles e indefensos, que viven en una constante pandemia sin fin  de una pandemia sin fin. Salimos  de la casa vestidos como astronautas en una misión a la luna o a no sé qué planeta preferiblemente deshabitado, Una sola palabra golpea nuestras espaldas y aprieta nuestros sentidos: Neoliberalismo.

Hemos  estado viviendo con miedo durante años y no lo evidenciábamos  con picos de pánico en fases alternativas, hoy nos encontramos  con vidas particularmente modificadas escondidos en nuestras viviendas, con miedos del vecino, del familiar o amigo lejano.

He leído muchas cosas sobre coronavirus pero todas me recuerdan al miedo infundido aquel 21de noviembre  en la noche cuando decían: “hay vienen, hay vienen  no sé quién pero hay vienen”, y algunos se armaron con palos y armas de fuego hoy todos nos  armamos con spray llenos de  alcohol.

Bastaron  tres meses de quietud para  dejarnos ver de manera clara la  crueldad  de un  modelo neoliberal nefasto. Basado en ampliación de cobertura en salud, educación, en tercerización laboral pero que solo obedece a subir el ranking y porcentajes en atención  pero sin calidad, sin infraestructuras que realmente de solución a estos problemas un modelo  sin apoyo al agro, ni a las poblaciones más vulnerables.

En estos ires y venires la   pandemia histórica que vivimos es la del modelo neoliberal hoy nos  revela la corrupción de alcaldes, gobernadores y funcionarios del estado, nos muestra la precarización del trabajo, la casa como lugar de trabajo, la presencialidad virtual en la educación y el analfabetismo virtual al cual estamos sometidos.

A pesar  que el gobierno expidió el Decreto 579, que adopta medidas en materia de propiedad horizontal y contratos de arrendamiento que prohíbe el desalojo de ciudadanos, del mismo modo expide un borrador de decreto donde propone una hipoteca  a la inversa  como forma de despojo de la propiedad a personas mayores de 65 años.

Mandatarios locales como Claudia López y Jorge Iván Ospina  ordenan  el desalojo violando protocolos y derechos constitucionales y otros expedidos durante la pandemia para proteger la vida  de cientos de familias como son las 350 viviendas destruidas en altos de la Estancia en Bogotá, 8 viviendas en la Viga Pance en Cali,  y por su parte en Circasia Quindío más de 60 familias reclaman su derecho a vivienda cuando ven que son destruidas por agentes el ESMAD por orden del mandatario local. 

En materia laboral esta pandemia deja  a cientos de trabajadores sin empleo son trabajadores tercerizados que están ubicados en las refinerías y en los campos petroleros del Magdalena Medio. En total son entre seis mil y siete mil despidos, indica Edwin Palma Egea, dirigente de la USO. En el Meta, el sindicato también denuncia el despido de por lo menos cinco mil trabajadores de la industria petrolera. Empresas  contratistas de los municipios de Castilla La Nueva, Acacias, Guamal, Villavicencio y Puerto López han despedido a los trabajadores, que se quedan sin salarios y sin derecho a la seguridad social.

Igual situación se está viviendo en las minas de carbón en Cesar, donde el sindicato de trabajadores de la empresa temporal Manpower Group Co, subcontratista del grupo Prodeco, manifestó su preocupación frente a la reciente cancelación de contratos de 400 trabajadores que venían laborando desde hace varios años en los proyectos mineros localizado en los municipios de El Paso, La Jagua de Ibirico y Becerril (Centro del Cesar). De otro lado, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), subdirectiva Antioquia, denunció varios casos de despidos en unas 10 empresas, cuyo argumento es la contingencia del coronavirus,  en Cartagena, fueron despedidos 170 barrenderos de Pacaribe, una de las dos empresas de aseo de esta capital. Con el argumento de que la ciudad está limpia  por otro lado produvarios atos en Yumbo toma igual medidas contra trabajadores,  en la construcción son cientos los obreros que se quedaron sin empleo debido al cierre de las obras.

Las pequeñas fábricas, los microempresarios los vendedores informales, los restaurantes y bares no aguantan más  esta pandemia y piden se les conceda abrir sus establecimientos. 

En materia de salud cada vez más nos muestra el fracaso de este modelo de muerte  y no es un problema de ibuprofeno o amoxicilina  existen  departamentos  donde no se llega ni a una cama por cada diez mil habitantes. Es el caso de  Arauca, que apenas tiene cuatro camas de cuidado intensivo para adultos. Lo mismo sucede en Putumayo y Casanare  En otros departamentos, como Vaupés, Vichada, Guainía, Amazonas y Guaviare, no hay camas UCI para atender los casos más graves. tenemos. Departamentos  como Amazonas donde el estado prefirió   callar las cifras para no pasar mayor vergüenza, y en el hospital de segundo nivel  San Francisco de Asís  de Quibdó que en más de 40 años de existencia llega la primera sala UCIs  27 camas para más de medio millón de habitantes.

La pandemia nos muestra el fracaso y el negocio de la salud  hemos descubierto que muchas de las muertes no fueron sometidas a una prueba  incluso a una autopsia sino que entraban a engrosar directamente las estadísticas de la corrupción.

Por lo tanto, una muerte por un ataque al corazón o neumonía se incluyó en el recuento de covid-19.

Reconozcamos digamos que el virus es muy poderoso, pero fuimos nosotros quienes no teníamos los lugares adecuados de cuidados intensivos. No teníamos una red de hospitales ni puestos de salud adecuada en muchos municipios  esos pocos lugares existentes se agotaron rápidamente y surgió una especie de ruleta rusa la cual definía quien vive y quién no. Descubrimos hospitales existentes nunca abiertos como el de la Calera en Cundinamarca y los cientos de centros  cerrados y otros entregados a IPS Entonces, la verdadera emergencia no es el Virus  es  la falta de apoyo de la salud y el modelo neoliberal que es sinónimo de muerte.

En poco tiempo  y con mucha corrupción mandatarios locales han entregado millonarios contratos adecuando pabellones como el de corferias convertidos en centro de atención, contratos de suministro  de  máscaras, guantes, materiales y falta de  profesionales.

A nivel carcelario este modelo  se evidencia en el abandono, la precarización, y la pauperización  que son sometido los internos y los mismos funcionarios del INPEC donde es  imposible un distanciamiento a causa de un hacinamiento de casi el 60% en que se vive en los diferentes centros penitenciarios. En el infierno que se vive en la cárcel de Villavicencio, la situación marcaba que 859 personas —casi la mitad de la población privada de la libertad— estaban infectadas y que decenas de casos se estaban reportando diariamente. Pero de un momento a otro y misteriosamente  el aumento frenó.

En la penitenciaria de Villahermosa de Cali la cifra de contagios llegó ayer a los 312, de los cuales, 271 son reclusos y los 41 restantes, del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

Todo este sistema carcelario inscrito en un modelo neoliberal  impide la individuación la resocialización y más bien crea una individuación negativa.

La pandemia de muertes selectivas continua campante  Mario Téllez Restrepo se convirtió no solo en una estadística sino en el desmovilizado de FARC número 200 de esta macabra política de exterminio. Al  momento de escribir este artículo la cifra cambia vertiginosamente.  Son hombres y mujeres con nombres y apellidos  que laman justicias.

El diario El Espectador el pasado 14 de junio  en su portada presento nombres de los 442  líderes sociales asesinados desde que se firmó el Acuerdo de Paz entre gobierno y las FARC.

Pero lo que revela este virus y nos muestran es el constante pensamiento de contagio, el miedo a infectarse.  El pensamiento constante del virus hace que los hombres queden expuestos, de repente débiles, los pone frente a la conciencia de tener que tomar precauciones para salir de la casa, mantenerse alejado de los demás en el autobús, tener que pensar en cómo protegerse. Así que sal de la casa, ponte tu máscara, ponte de pie a un metro de distancia, no beses a nadie, no te acerques, inmediatamente lávate las manos, entra a la casa, quítate los zapatos, lávate las manos, oh dios, tengo que estornudar, pensarán Todos  que estoy enfermo.

Hay muchas consideraciones útiles y sensatas que podemos hacer alrededor de esta fase, todas útiles e interesantes, pero solo puedo pensar lo extraño que es ver a todos estos hombres asustados e indefensos, todos tomados por su constante temor al contagio, todos tomados por su preocupación.

Para sentirnos vivos, para vibrar con los demás, la epidemia nos lleva a cambiar las pantallas por las terrazas  y las ventanas. Tal vez, en lo que nos parece una distancia insoportable para aquellos que estamos acostumbrados a los besos y abrazos entusiastas, a tomarnos un tinto y mirarnos a la cara, la novedad cultural llega  con mariachis y grupos vallenatos que interpretan en  las esquinas  que llega con el encierro y son  al mismo tiempo una forma de volver a vernos, un hábito recuperado que nos permita mirar por encima del celular para ver también hacia dónde estamos yendo como humanidad.

En estos días que nos exigen distanciamiento social y vivimos en  Un silencio tan incómodo  que solo es roto por las sirenas de la ambulancia y hasta las pinturas de  Pieter Brueghel y el Bosco hoy  nos aterra y nos causa escozor.

El neoliberalismo por medio de esta pandemia  cada día nos  subsume en  prácticas individualistas no te acerques, no tengas con tacto con nadie, cuídate, en una individuación negativa.

Para finalizar creemos que la famosa aplicación para teléfonos inteligentes que quiere motivarnos a rastrear nuestros movimientos también servirá para otros propósitos, esta gente, la que ama a la nación, y que protesta por twitter  no la descargará en sus teléfonos móviles.

 

Díganle que estoy tristísimo, pero esta noche no puedo ir a su encuentro. Cuéntenle que hay millones de cuerpos por enterrar

Muchas ciudades por reconstruir, mucha pobreza en el mundo;

Cuéntenle que hay en alguna parte del mundo una criatura llorando

Mensaje a la poesía Vinicius de moraes

 

 

 

 

 

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Etiquetas:   Sociedad   ·   Pandemia

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