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Aprendiendo a Vivir


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17/10/2011

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“La imaginación guiada hacia afuera crea,


Guiada, hacia dentro es sabiduría”

 

El espectro de la muerte no puede perturbar mis  sueños de vivir

 

La bondad de Dios no es pasajera,  la bondad de Dios es eterna, y todo lo que de él viene  eterno es.

 

"Dios no es Dios de los muertos, sino de los vivos, ya que PARA ÉL TODOS VIVEN," dijo Cristo (Mat. 22:32; Ecles. 12:7).

 

Comprende la muerte y comprenderás la vida.

 

Aprende a morir y aprenderás a vivir. Nadie aprenderá a vivir si no ha aprendido a morir,

 

No hay alfa ni omega en la existencia de Dios. Y ésta, -la vida- es un atributo de él, dado al hombre en un soplo divino.

 

No puede surgir principio y fin de la  perennidad. La eternidad  es la esencia y razón de la vida. La naturaleza del principio no puede ser la vida, y la naturaleza del fin no puede ser la muerte, porque ésta –la muerte- es parte de la vida, y no puede la muerte acabar con la vida sin acabar con  la esencia divina.

 

Soy una enjundia que con amor  emana sin desprenderse de la esencia divina y  el verbo la hace hombre. Soy la perfección de lo perfecto, No tengo pasado, no tengo futuro, SOY. No tengo  fin porque no tengo  principio. Si tuviera principio,  Dios tuviera fin.

 

Yo vivo como un envase  finito de carne y hueso, en delgadas  franjas de espacio y tiempo;  me convertí en algo sólido, átomos de carbonos,   hidrogeno, oxigeno y nitrógeno, una especie de viaje en busca de la alquimia.

 

Debajo de las superficies de átomos y moléculas, está lo invisible de lo visible, detrás de la apariencia de cambio, hay una realidad más allá de lo ilimitado, más allá de los límites de los huesos, músculos, tejidos y células.

 

Debo rasgar  las falsas trazas de realidad ir más allá de estos celajes de energía, más allá del fuego de luces y sombras, debo quitar las capas de mi alma, para llegar a la esencia eterna,  al centro de mí ser. Debo llegar a la verdad.

 

Lo sobrenatural de Dios, no es ajeno a mí, él es parte de mi naturaleza, yo provengo de su sobre naturaleza.  

 

Dios no es dinámico, Dios es permanencia, el hombre-materia es movimiento sin vida. Pero, también sé que no hay vida sin movimiento. La dinámica del hombre es la vida sin movimiento.

 

Soy el intermedio entre Dios y la Naturaleza, a través de mi, Dios se hace realidad, soy lo más cercano a la imagen de Dios y por qué no?  soy su imagen,  soy el puente que comunica la verdad con la fe, Dios está en mi fe, y esa es mi verdad, más no es la verdad.

 

Dios es el universo y está en el Universo, El universo es vida. Yo Soy vida, Yo soy el centro del universo, luego soy el centro y el eje de la vida y del amor.

 

No le soy indiferente al Universo, por eso no necesito una causa para estar en él. Yo soy su causa y su efecto. Soy más que existencia, soy esencia. No soy devenir, soy permanencia, soy amor. Por eso no puedo amarme a mí mismo, Dios no necesita de mi  amor,  exige mi  docilidad para expresar su amor  en la naturaleza.

 

Me resisto a no comprender el por qué estoy aquí,  la realidad de mi existencia exige una explicación que debo encontrar en la profundidad de mismo, en el centro de mi ser.

 

No acepto la certidumbre de la muerte como fin, me afirmo y reafirmo  en mi convicción de vida. La muerte no agota mi posibilidad de existencia.

 

La muerte no me niega me afirma.

 

Amo la vida, mas no su significado, no me interesa su sentido, me interesa ser.

 

Soy lo opuesto a la nada, soy la nada hecha realidad, soy la verdad por la que vivo. Soy  esencia, soy la certeza de mi existencia, más, no soy existencia,   soy  testigo mudo de mí ser.

 

Soy el jardín del edén en el que creo y recreo mi propia realidad creadora.

 

 Soy la forma de la luz del Universo, soy luz, soy un prisionero confinado en la mazmorra de mi cuerpo, -He aquí mi crucifixión-. Soy Dios hecho realidad, Soy lo visible de lo invisible. Soy la carne de lo Etéreo. Soy el axioma  que define el universo,  soy la dinámica de luz que se crea y se recrea a cada instante, soy pensamiento, soy intención, soy amor, en fin ….. SOY VIDA.

 

Soy el intermedio entre Dios y la naturaleza, soy la luz que los empalma, soy el sol que ilumina las profundidades de mi mismo, soy una mezcla divina, soy creador soy creatura, Soy unidad, El es Yo – Yo soy El; soy dualidad: soy Materia Soy Espíritu, Soy Trinidad: soy el PADRE con el poder de mi cerebro el HIJO con el saber y el perdón de mi corazón y el ESPÍRITU con mis movimientos. 

 

No puedo aceptar lo efímero de la vida, por que acepto la eternidad de la muerte.  (he aquí el mito del tiempo). Necesito del tiempo para madurar mi personalidad, pero también necesito de la eternidad para evolucionar mi alma.

 

 Si la vida es efímera y la muerte es eterna, entonces necesito de la muerte  para desarrollar y hacer eterna  mi vida.

 

En la imagen subyace la realidad que incorpora. Yo soy la imagen de la realidad creadora.

 

La muerte es un  espejo que no me dibuja, es la certeza que no me miente, es el destino que me conduce  al lugar donde he de llegar, es el camino que he de caminar y no desandar.

 

Si acepto que el nacer es el comienzo de la vida y la muerte como el fin de ella, niego entonces lo divino de la vida y afirmo la eternidad de la muerte.

 

El fin de la vida no es la muerte, el fin de la vida es la duda de la vida, la muerte es el aquí y ahora de un recrear.

 

La finitud de  la vida no está en la muerte, la finitud de la vida está en la vida, y al afirmar  la eternidad de la vida, es por que necesito de la muerte  para  vivir. Entonces, si el vivir está en la muerte, es por que la muerte esta  al nacer, por que no puedo nacer si no tengo la posibilidad de morir, recuerdo que mi nacer tuvo  como  condición la muerte,  de ahí que necesito nacer para aprender a morir, como paso necesario para vivir. Si la muerte es la negación de la vida, entonces la muerte no existe, por que la vida es la razón de la muerte.

 

El llanto del niño  al nacer, me recuerda a la mañana, en la que se confunde el principio y el fin, de ahí, que no se si  la aurora es el final de la  noche o es el comienzo de un  nuevo día. A veces me pregunto si el niño  llora de alegría al nacer para vivir, o llora de nostalgia por haber nacido, si lo último la vida es una tragedia, si lo primero, la vida es un engaño, por que no se nace para vivir, se nace para morir. si es así, la vida está en saber morir, para poder vivir. Mi angustia entonces, no es la certeza de la muerte sino la incertidumbre de no saber vivir.

 

Si la certeza del nacer es el morir, no tiene sentido nacer para no vivir, si el saber vivir, no me da la  opción  de poder  escoger como ni cuando  morir, si me enseña a decidir como puedo encarar ese momento.

 

El Nazareno nació en Belén, y también lloró de nostalgia por lo que había dejado, la estrella le marcó el camino al GOLGOTA y ahí encontró la eternidad. El nacer le enseño morir,  pero  también  le enseñó que  en la cruz estaba su vivir, Su gloria y su inmortalidad nació en la cruz y vive más allá de la crucifixión.

 

El amanecer es un nuevo día cargado de esperanza y eso lo hace hermoso,  sólo  los desdichados lloran en las mañanas. El niño al nacer no llora de dicha ni de nostalgia, sólo reclama su espació y anuncia su presencia en la vida  espiritual que nunca nació, por lo tanto, nunca puede morir, el secreto de la inmortalidad es darse cuenta de que uno ya es inmortal.

 

Si crees en Dios búscalo, predícalo, da fe de su existencia pero nunca señales el camino,  y si no, se lo tú y señálame el sendero.

 

¿Si las flores vuelven a nacer  cada vez que mueren, por qué no yo?

 

JOSE



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1 comentario  Deja tu comentario


Alba Marina Rueda Olivella, Bacteriología Es verdad todo en la vida es cíclico, es un permanente comenzar para finalizar y finalizar para comenzar, así como el sol se oculta indicando el fin del día, también sale en la mañana indicando un nuevo amanecer, nada se detiene, todo continua, es un circulo en el cual todo es incesante. Asi lo dispuso nuestro creador, el eje y centro del universo y nuestras vidas.




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