. El hecho de que Iglesias solamente mencione lo
presuntamente sucedido en las residencias geriátricas de Madrid, aunque en un
par de ocasiones se haya referido también a Castilla y León, demuestra sin
lugar a duda que todas esas declaraciones y el ruido consiguiente de las
terminales mediáticas afines tiene una sola finalidad, intentar socavar el
gobierno de Díaz Ayuso, a la que los social comunistas se la tienen jurada.
Lo sucedido en las residencias de
ancianos fue muy duro, pero no sólo ocurrió en Madrid; Aragón, Extremadura,
Cataluña, Castilla La Mancha… sufrieron el mismo problema, porque es cierto que
lo hubo y hasta el 13 de marzo cada Comunidad hizo lo que buenamente pudo, pero
a partir de esa fecha el Ministerio de Sanidad se constituyó en Autoridad Única
y la responsabilidad pasó a manos, no del ministro, sino de Pablo Iglesias que,
el día 19 del mismo mes, anunciaba que se hacía cargo de las Residencias, él
sería la autoridad única, así lo dijo en una rueda de prensa y como de
costumbre tras gozar de sus minutos de protagonismo, fuese y no hubo nada.
Ahora parece que le está pesando
la responsabilidad que no ejerció y como en el Gobierno todos se están poniendo
nerviosos con las querellas que se están presentando, Pablo Iglesias ha hecho
lo que hace siempre, acusar a los demás de lo que él hace y si alguien le
planta cara y denuncia esa actitud, se le acusa de pretender crispar o de
intentar “derrocar" al gobierno y a otra cosa mariposa.
El problema, por mucho que
intente circunscribirlo a Madrid, sucedió en toda España, pero él, con la
complicidad del Consejero de Políticas Sociales del gobierno de Ayuso, que
casualmente es de Ciudadanos, ha intentado montar eso de lo que acusan a la
Justicia de hacerle al gobierno, le han montado una “Causa General” a Ayuso,
denunciando que se había prohibido por parte de la Comunidad, ingresar a
ancianos procedentes de las residencias en los hospitales. No se cortó un pelo en
asegurar en Televisión Española que lo que había sucedido en Madrid pudiera
ser, incluso, un "crimen".
Esta encarnizada actitud se debe
en parte a la campaña que llevan organizando Ciudadanos y PSOE en la comunidad
madrileña contra Díaz Ayuso preparando la moción de censura, pero la
exageración, la dureza con la que se emplea parece que pudiera deberse en gran
parte a la intranquilidad, al nerviosismo que le domina ante la posibilidad de
enfrentarse a sus irresponsabilidades, que son muchas y graves, ante un
tribunal de justicia. Por mucho que le pese, Iglesias tenía y tiene aún el
mando único sobre las residencias de los mayores y por lo tanto las decenas de
miles de muertes sucedidas en ellas, son de su exclusiva responsabilidad.
La dejadez de Iglesias en este
asunto era de tal categoría que Iván Redondo en plena pandemia, contestaba a
los responsables del Tercer Sector que se quejaban que nadie les hacía ni caso
y le echaba un capote al podemita, contestando por escrito, que la autoridad
competente era el ministro de Sanidad, quitando a Iglesias de en medio, porque
a él las residencias y sus problemas le importaban un rábano y si no es así que
explique, eso sí con la aportación de la documentación que avale el discurso,
qué diablos hizo exactamente por las residencias y los ancianos residentes en
ellas.
En su batalla contra Ayuso se ha
encontrado con un problema porque al Director de la Sociedad Española de
Geriatría y Gerontología “no le consta" que desde la Comunidad de Madrid
se hubiera prohibido el ingreso de mayores en los hospitales durante la
epidemia del coronavirus. Y José García Navarro explicaba que habían creado una
figura, el “geriatra de enlace”, que era el médico que determinaba quién tenía
que ingresar en el hospital y quien no. Por ese procedimiento desde el uno de
marzo al cinco de junio se ingresaron 10.300 residentes en los hospitales de la
Comunidad.
Tiene razón Pablo Iglesias cuando
dice que en Madrid se cometió un crimen, pero quien lo cometió fue el
descerebrado que cedió al deseo de protagonismo de Pablo Iglesias y le nombró
mando único para las Residencia de Mayores. Eso sí que fue un crimen de los de
órdago a la grande y a la vista está que el propio vicepresidente se ha dado
cuenta y ha comenzado a torear de salón pretendiendo esquivar la
responsabilidad que es suya y de nadie más, aunque el otro día en una acción
paralela a la de culpar de todo lo malo a Díaz Ayuso, explicó que la
responsabilidad de las residencias es exclusivamente de Sanidad y lo dijo
delante de Salvador Illa, que curiosamente no se atrevió ni a abrir la boca.
Como de costumbre a él que lo
registren, porque no tiene ni ha tenido responsabilidad alguna. Eso sí, reiteró
las acusaciones contra Díaz Ayuso a pesar de que las cifras de ancianos
ingresados en los hospitales de la Comunidad (10.300) desmienten totalmente su
acusación.
Conociéndolo comprendo que esté
buscando un chivo expiatorio que aleje de él el amargo cáliz que, si hay
justicia en España, ha de apurar hasta las heces, porque debería explicar su
encarnizamiento contra Díaz Ayuso, que gobierna una comunidad en la que los
ancianos fallecidos en sus residencias supusieron el 32,4% de los fallecidos
totales, mientras que en Extremadura la cifra alcanzó el 84%, en Aragón el
89,3% y en Castilla la Mancha el 83%, aunque la explicación salta a la vista,
Iglesias no critica a las comunidades gobernadas por la izquierda, el problema
de las residencias sólo le sirve a Iglesias para intentar sacar ventaja
política. Los fallecidos, los enfermos, esos le importan un ardite.
Por resumir, Pablo Iglesias que
de tonto no tiene un pelo, sabe que lo de las residencias le va a pasar
factura, consecuente con su estilo, buscó un chivo expiatorio en Díaz Ayuso y
como sea que las cosas por ahí no parece que vayan a prosperar demasiado, ahora
le carga el mochuelo a Illa, que me parece que con lo suyo ya debería tener
bastante.
Como buen podemita, cinismo,
ineficacia e irresponsabilidad en estado puro.