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Hace
unos tres días me encontré con un viejo amigo de la universidad, la plática fue
muy típica y las preguntas fueron las de siempre: ¿Cómo has estado?, ¿Qué has
hecho? y por supuesto ¿A qué te dedicas ahora?
Esta
última pregunta es la clave de porqué escribo esta pequeña columna.
La
respuesta de mi amigo, fue básicamente una anécdota de algo que le ocurrió
recientemente.
La
anécdota consistía en que mi amigo estaba en busca de un trabajo que mejorara
su situación económica, y fue así como llego a una oferta de trabajo que
resultaba muy atractiva.
El
dinero que le ofrecía significaba un ingreso mayor al que tenía es su trabajo, esta
oferta resulto lo suficientemente seductora para renunciar a su empleo e incorporarse
a esta nueva oportunidad laboral.
Su
error, fue algo que muchos consideran de novato, pero estoy seguro que a más de
uno le ha pasado.
Todo
marchaba bien hasta que llego el día del pago y cuál fue su sorpresa que el
dinero prometido no se veía reflejado en el pago.
Pues
bien de los 20 mil pesos que le prometieron solo recibió poco más de 16 mil pesos.
Su
error fue claro, no contemplo que el salario prometido era el sueldo bruto,
esto quiere decir que no había contemplado las retenciones de ley y el punto
clave de que entre más ganas más te retienen.
Esta
breve historia la quise tomar para ejemplificar la importancia de preguntar
claramente, cuando vayas a una entrevista de trabajo, cuanto es el salario que
te ofrecen ya con las retenciones de ley y las que hace la empresa.
Existen
herramientas que te ayudan a resolver este tipo de situaciones como
calculadora de Sueldo Neto (Clic Aquí para utilizarla) o herramientas para calcular el ISR que retienen a
los salarios.
Espero
que lo contado por mi amigo te ayude a que esto no te ocurra.
¡Nos
leemos la próxima!