. La medicina como profesión es una de las
carreras más estresantes pero conlleva
una responsabilidad gigante de cuidar la vida del ser humano sin embargo, sus remuneraciones salariales son bajas, aun así muchas personas dedican su vida para
preservar la de miles que no conocen y es que el medico pasa horas fuera de su
familia e incluso perdiendo momentos especiales con sus seres amados.
Señalando la importancia de estas
maravillosas personas que cumple un rol tan especial en nuestra sociedad, es
inaudito como incluso el mismo
Ministerio de Salud Colombiano no le da
el lugar que se merecen y se habla de “privilegios” por encima de otros
colombianos, cuando me pregunto ¿cuáles son eso privilegios? quizás sale una
lista larga como lo son: El trabajar bajo presión, el miedo a enfermar a sus
propias familias, recibir amenazas de personas con un corazón frívolo como para
insultarlos, discriminarlos e incluso
agredirlos, son estos tal vez los privilegios de los cuales se habla en el Ministerio,
aun así el personal médico sigue cumpliendo su trabajo a cabalidad como les
enseñaron.
Y es que en Colombia el país de
la eterna felicidad también se respira el miedo y la frustración de los galenos
que a pesar de correr un gran riesgo en su trabajo, ahora lo tienen en sus viviendas y sitios de trabajo y
es que desde que el COVID 19 cerró el mundo la gente se volvió menos tolerante
hasta el punto de enviar coronas fúnebres a una persona inocente que solo
cumple su deber, desde que inicio la cuarentena el 6 de marzo hasta la fecha
del 8 de junio van más de 47 médicos y 26 enfermos amedrantados por lo que llamaría
insensatez de aquellos creyentes fieles de las redes sociales.
Se ha especulado tanto sobre los
galenos que incluso los necios dicen que pagan 30 millones por cada muerto de
COVID 19, hasta donde llega la inmadurez de muchos colombianos viviendo en el
desconocimiento y la total ignorancia para creer que una persona dedicada a
cuidar vidas opte por quitarlas, aunque es fácil imaginar que esto suceda en un
Estado llevado por la corrupción; incluso ante estas acusaciones y
difamaciones, el personal de la salud sigue arriesgando su vida para proteger
la nuestra.
Durante el confinamiento total
los profesionales de la salud eran atacados, marginados con insultos e incluso amenazas
contra su humanidad, se vieron atentados con rocas contra su integridad e
incluso una enferma en Bogotá perdió la vida por hurtarle su bicicleta, todo
esto ¿por qué? Por querer salvar la vida de muchos y esto lleva a otra pregunta
y es ¿Qué precio se paga por salvar una vida?
Si a todo esto le sumamos los
sueldos que reciben nuestros profesionales y las agresiones recibidas por
aquellos medios que los contratan dan a reflexionar si es justo todo lo que le pasa a estas personas por resguardar nuestra
seguridad, creo que el sistema de salud colombiano tiene las condiciones para
brindarles mejores garantías, pero la corrupción
que existe en las altas esferas del poder no permiten que esto suceda, si a
esto le sumamos la desinformación y el miedo creado por los medios de
comunicación, nos muestra un panorama desconsolador
de personas atacando a profesionales de la salud, quienes día día se levantan a
trabajar dando lo mejor de ellos, para proteger a una sociedad llena de odio y cero tolerancia que no ven, el sacrificio
de cada uno de ellos y que a pesar de todo luchan por atacar un virus que está
asesinando lentamente las mentes de los hombres, no obstante creo firmemente
que esto cambiará y que los colombianos nos uniremos para salir de esto, porque
ante todo, todos somos iguales y todos merecemos respeto y aún mas ellos que arriesgan su vida.