. Durante
mucho tiempo Simancas ha utilizado el caso de corrupción que se conoce como la
trama Púnica para acusar incansablemente al Partido Popular de Madrid de ser
una colección de corruptos.
La Púnica es una trama en la que
presuntamente una serie de cargos electos adjudicaron servicios públicos por un
valor de 250 millones de euros y a cambio, presuntamente también, recibieron
unas comisiones que se estima suponían el 3% del montante total de los
servicios. Ha sido esa trama uno de los argumentos preferidos de Rafael
Simancas para atacar al Partido Popular de Madrid y como no es demasiado listo
no se le ocurrió que en estas cosas de la corrupción hay que andarse con mucho
tiento y fue a saco con sus acusaciones. Para muestra un botón, decía Simancas
en un tuit - ¡cuánto daño ha hecho Twitter a los del gatillo fácil! - “El PP
debe dar explicaciones públicas por 'Púnica', máxima colaboración con la
Justicia y priorizar la devolución del dinero público robado”.
Escribió y dijo más y parece
mentira que no tuviera la prudencia de pensar que una trama que operaba en la
Comunidad de Madrid y corrompía a los cargos públicos de los ayuntamientos
igual podía haber llevado al huerto a algún concejal socialista, porque en
Madrid había bastantes ayuntamientos de importancia gobernados por el PSOE y
Simancas debería saber que los concejales socialistas no se han caracterizado
precisamente por su blindaje moral ante las mordidas.
Ya en el año 2018, la cosa se
puso dura, porque el empresario “arrepentido” declaraba en el Congreso de los
Diputados que él había sobornado a cargos públicos del PSOE, del PP y de IU.
Como sea que no aportó pruebas documentales, el PSOE le pasó por encima
indignado, explicando que lo de la Púnica era un trama corrupta del PP y que
las declaraciones del arrepentido eran simplemente una cortina de humo.
Pues resulta que ahora y vaya uno
a saber por qué, aquellas pruebas que no pudo aportar Marjaliza en su momento,
ayer lunes aparecían milagrosamente en forma de unos libros de contabilidad,
con las firmas de los socios de las empresas en los que aparecían las mordidas
recibidas por cargos públicos del PP, del PSOE y de IU. La cosa se le puso muy
mal al PSOE, al que parecía que le habían cogido con el paso cambiado, cosa que
me extraña porque estos asuntos siempre tienen muchísimas filtraciones, pero
vamos a suponer que los pillaran in puribus y se han limitado al viejo
argumento de que lo de la Púnica es una trama corrupta del PP y que ellos no
tienen nada que ver.
Simancas por la vía de Twitter se
defendía explicando que "nunca se menciona mi nombre ni el de la dirección
del PSOE de Madrid ", una defensa más bien pobre porque lo cierto es que
el primer apunte contable que, según los libros de Marjaliza, recoge un pago a
socialistas madrileños, se hizo cuando Rafael Simancas era Secretario General
del PSOE en Madrid, así que sí tendría responsabilidades en este sucio asunto,
de confirmarse la veracidad de los apuntes contables de David Marjaliza.
Por otra parte en la triste
competición de llevarse la pasta por la brava, los socialistas ganan por
goleada, porque presuntamente se habrían llevado de la adjudicación de
servicios públicos cerca de un millón de euros, los del PP por lo que parece se
conformaron con 105.000 euros y los de IU, la falta de votos es lo que tiene,
se tuvieron que contentar con 15.025 euros.
Estos asuntos demuestran una vez
más que no son corruptos los partidos sino los que militando en ellos se
corrompen, lo de la Púnica parece que va a hacer bueno un refrán muy duro pero
que me parece que define muy bien la situación: Puta la madre, puta la hija y
puta la manta que las cobija, porque tal y como se están desarrollando los
hechos, aquí los únicos que se salvan son los partidos que no estaban
representados en los diferentes grupos de gobierno de los ayuntamientos
afectados por la Púnica y por lo tanto no podían sacar tajada aunque lo
pretendieran.
Parece que desgraciadamente
abundaban los concejales dispuestos a ser seducidos y pensar que los
empresarios tienen preferencias ideológicas para escoger a quiénes corrompen es
una tontería como la copa de un pino. Los empresarios buscan ganar dinero, porque
las comisiones que pagan, las cargan en el precio del servicio y les da lo
mismo, a los hechos me remito, si el que traga es un pepero de toda la vida,
uno del PSOE o de IU.
Pero estábamos hablando de Rafael
Simancas el combativo luchador contra la corrupción, que exigía al Partido
Popular que colaborara con la Justicia y devolviera el dinero mal habido.
Espero que le falte tiempo para explicarnos qué medidas va a tomar para
colaborar con el Magistrado y que deposite de inmediato el millón de euros de
marras y si le pareciera muy duro pagar por adelantado porque no hay sentencia
- que no se lo parecía tanto cuando se lo exigía a los populares - que firme un
documento en el que se comprometa a devolver ese dinero en cuanto haya
sentencia que confirme los delitos y las mordidas.
Pero supongo que se limitará a
decir que la Púnica es una trama corrupta del PP, confiando en que el tiempo
que todo lo cura, consiga que para este lío, como para tantos otros, llegue el
olvido.