Potenciar el desarrollo social y economico de America Latina

En estos momentos difíciles es cuando resulta sumamente necesario trabajar en una respuesta conjunta frente a la crisis global, en el marco de la cooperación estratégica, sin perder de vista el largo plazo. La fuerza que podamos tener trabajando los distintos países juntos, es ampliamente superior a los intentos individuales. La integración regional esta a nuestro alcance y es nuestra responsabilidad, no dejarla escapar.

 

. La fuerza que podamos tener trabajando los distintos países juntos, es ampliamente superior a los intentos individuales. La integración regional esta a nuestro alcance y es nuestra responsabilidad, no dejarla escapar.
La crisis de los países centrales esta mostrando nuevamente signos de profundización, en la medida en que las razones que la sustentan se intensifican, como su elevado endeudamiento soberano, y los persistentes déficits fiscales, cuyo intento de solución a la manera neoliberal los amplifica cada vez mas y como consecuencia frena el crecimiento o directamente los sumerge en una profunda recesión

Mientras tanto, los países emergentes estamos traccionando el crecimiento mundial, con tasas superiores al 6%, ganando cada vez más participación en el producto mundial. Se destacan en este sentido, el comportamiento que vienen mostrando durante los últimos años China, India, Brasil y Rusia, y también, nuestro país.

Y en Argentina me quiero detener. Desde 2003, la economía nacional ha crecido más del 80%. Se han creado más de 3 millones de puestos de trabajo registrados. Las exportaciones pasaron de 29 mil millones de dólares en 2003 a casi 70 mil millones en 2010.

La inversión productiva creció 163% convirtiéndose en un factor clave que apuntaló el crecimiento. En estos últimos 8 años, se han creado más de 128 mil empresas, prácticamente en su totalidad MIPyMEs. Y más del 63% fueron creadas por jóvenes menores de 35 años.

Estos datos demuestran que cuando las condiciones macroeconómicas del país son favorables a la producción nacional, y no a la especulación financiera, como lo fue décadas atrás, los emprendedores argentinos invierten y crean nuevas y mejores empresas.

La instauración de un modelo de valorización productiva, reemplazando a la valoración financiera, y que se tradujo en un proceso de reindustrialización y reducción del desempleo y la pobreza fue el mas profundo cambio estructural de los últimos años.

El rasgo central de la “nueva industrialización” que debemos buscar en Latinoamérica, es la articulación en torno a un núcleo endógeno y esto debe reflejarse claramente en la base social de sustentación. El centro de gravedad de esta base, debe localizarse en movimientos, agrupaciones o partidos capaces de asumir un compromiso estratégico con la dignidad nacional, la superación de las carencias sociales heredadas, el desarrollo de la potencialidad creativa de su población y la soberanía en el uso de sus recursos naturales.

Es por ello que mientras en el mundo se están debatiendo cómo salir de la crisis, en Argentina, nuestra preocupación pasa por cómo logar dar el salto del crecimiento al desarrollo económico y social. Y  no hay otra vía posible que no sea fortaleciendo el entramado PYME nacional, sueños conducidos por jóvenes emprendedores, comprometidos con su país. Entendiendo que el camino viable para avanzar hacia ese desarrollo es a través del fortalecimiento del mercado interno con acciones que estimulen una mayor  dinámica económica al interior de nuestra economía. En al medida en que generemos un fuerte mercado interno, en esa misma medida nuestras empresas se fortalecerán, incrementando su capacidad generadora de empleo y de bienestar social.

 

En un mundo cada vez más interdependiente, otras economías en desarrollo latinoamericanas, debemos trabajar en conjunto sobre una agenda que de respuesta a las necesidades propias de autodeterminación política y económica.

Y es por ello que aplaudo la iniciativa que ha tomado la región al plantearse como enfrentar conjuntamente los desafíos de la crisis económica y financiera, originada en gran parte de los países desarrollados y de profundizar la integración regional en el marco del UNASUR, creando, el 12 de agosto de este año,  el CONSEJO SURAMERICANO DE ECONOMIA Y FINANZAS, una herramienta que servirá para preservar el crecimiento económico, la estabilidad, la inclusión y la cohesión social. 

Este Consejo buscara entre otras cosas:

-         Promover el uso de monedas de la región para  cursar las transacciones comerciales intrarregionales, que sirvan de incentivo para profundizar los procesos de integración.

-         Los países suscriptos del convenio constitutivo del Banco del Sur acuerdan acelerar su lanzamiento, concientes de la necesidad de contar con instrumentos de financiamiento a largo plazo.

-         Incentivar el comercio intrarregional, adoptando las medidas que sean necesarias, para incrementar los flujos comerciales, y que sea mutuamente beneficiosa, considerando las asimetrías existentes entre los países, que confluya hacia la complementación socio productiva, sobre las bases de la cooperación, aprovechamiento de las capacidades y potencialidades existentes en al región, así como en el uso sustentable de los recursos naturales y la generación de empleo.

 

En este marco, los países latinoamericanos somos socios comerciales estratégicos  y una contraparte necesaria para pensar no sólo el tránsito del contexto de crisis en el cual vive el mundo sino también el desarrollo económico al interior de nuestras economías.

En particular, los principales desafíos pasan por garantizar el desarrollo de aquellos sectores emprendedores más vulnerables de nuestros países.

¿Y por qué los emprendedores? Porque ellos son el actual motor económico del desarrollo nacional. Nuestros países deben decidir si quieren ser competitivos por bajos salarios o por valor agregado. Y, la verdad, es que sólo podremos desarrollarnos e integrarnos  si optamos por agregar valor sobre la base de alta productividad y empleos de calidad. La clave pasa por “cambiar brazos por cerebros y músculos por máquinas”.

 

En este sentido, la integración entre nuestras economías, y en particular, entre las agrupaciones que defiendan a los jóvenes emprendedores y empresarios, se transforma en una condición necesaria para encarar un proceso de desarrollo regional, buscando explotar al máximo las potencialidades nacionales.

Trabajar en conjunto es un deber que no podemos evadir. Es por eso que articulando entre todos, avanzaremos para conseguir el desarrollo social y económico de nuestra Latinoamérica.

UNETE



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