No hay que conformarse con el inexcusable cese de Marlaska, porque lo que ha hecho el ministro no se paga con un cese o una dimisión. Por mucho ruido que le acompañe no hay que dejarse engañar y hay que permanecer atentos a lo substancial. Grande Marlaska, ministro del Interior del Gobierno del Reino de España debe ser imputado por una serie de conductas relacionadas con el fulminante cese del coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos, que a mi modesto entender entran claramente en el reproche penal.




