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Es que ¡Sí importa!


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02/06/2020


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La acción cometida el pasado 25 de mayo de 2020 fue uno de tantos ejemplos de la intolerancia y abuso de poder que algunos miembros de las autoridades policiacas se sienten con derecho de poseer. 


 

George Floyd, un hombre afroamericano de 46 años residente en Minneapolis, fue detenido por la dudosa legitimidad de un billete con el cual intentó pagar sus insumos en la tienda “Cup Foods”. La detención del hombre provocó su injusta muerte 8 largos minutos más tarde, tras desesperantes e inútiles súplicas para ser liberado del sometimiento que el policía identificado como Derek Chauvin, realizó al presionar su pierna sobre el cuello de George Floyd; quien no mostró signos de resistencia como para ser sometido ante un uso excesivo de fuerza por parte del agente policial . 

 

La injusta muerte ha despertado la indignación de muchos ciudadanos americanos. Sin embargo, algo que no se esperaba era que la muerte de George Floyd despertaría también la furia de miles de personas alrededor del mundo. El hartazgo ante injusticias raciales que se presentan constantemente en USA, ha provocado protestas y levantamientos exigiendo justicia para las víctimas como en este caso ha sido George Floyd. 

 

Una clara muestra de que estas acciones son parte del racismo existente en USA son los datos duros que existen y muestran la realidad social en el país norteamericano. 

 

Rashawn Ray, investigador del Brookings Institution escribió en un artículo:

Las personas negras tienen 3.5 veces más probabilidad que las blancas de morir a manos de la policía cuando no están atacando ni tienen un arma. Los adolescentes negros tienen 21 veces más probabilidades que los blancos de morir por agentes de la policíal. La policía mata un negro cada 40 horas […]”. 

Además añadió que en promedio, 1 de cada mil negros mueren a manos de la policía; cifra considerable para entender el porqué hay tanta gente protestando, causando disturbios y marchando… el cansacio ante esta situación es real.

 

Esto muestra una clara intolerancia y racismo ante la población negra, al especular tan sólo por su color de piel y muestra que la violación de derechos humanos es más propenso que se presente en contra de esta comunidad.

 

Si bien las autoridades de estadounidenses, han respondido de forma tardía ante las exigencias de los manifestantes, es importante resaltar que no se está actuando de la manera más justa. El simple hecho de solamente haber despedido al inicio a los policías involucrados en el caso, no fue castigo suficiente por el delito que han cometido. Estos policías merecen cumplir una condena bajo los cargos correspondientes; no obstante a Dereck Chauvin se le han añadido cargos de homicidio en tercer grado, el cual se le atribuye a aquel homicida que no tiene intención de causar la muerte. Aquí es donde uno debe de preguntarse ¿En realidad fue así? 

 

A pesar de que se procesó a los culpables de la muerte de George, sabemos que el problema no se detendrá aquí. 

 

Definitivamente el gobierno estadounidense debe de prestar mayor atención al sistema de seguridad que existe dentro del país, pues no es la primera vez que el cuerpo de seguridad policial arremete en contra de los ciudadanos negros de manera injusta. 

Debe existir una reestructuración del personal, y un semáforo de alerta sobre el comportamiento de aquellos que “brindan sus servicios para dar seguridad a los ciudadanos”; para evitar que vuelva a existir un caso así, para realmente tener cuerpos de seguridad capacitados para brindar bienestar y seguridad a sus ciudadanos. 

 

El gobierno de Estados Unidos no se está esforzando si quiera en resolver el problema, al contrario, lo está agravando. No le importa dañar a la sociedad lanzando gas pimienta y balas de goma o establecer toques de queda en contra de los protestantes, bajo las órdenes del presidente en turno Donald Trump. En realidad lo que le interesa a Trump al parecer, es cubrirse y esconder a los responsables de este caos que se ha desencadenado. 

 

No obstante, la sociedad no se ve limitada ante estas medidas violentas que el mandatario Donald Trump ha tomado para “aminorar” las protestas. Al contrario, comienza a despertar la furia de la sociedad americana y la sociedad internacional… Un caso estatal se ha convertido en una problemática internacional.

 

El movimiento en búsqueda de justicia ante la muerte de George Floyd, ha llegado a tal extremo que inclusive provocó el regreso de Anonymous, un hacktivista que apareció por primera vez en 2003. La situación alarmante que se vive en medio de la pandemia,  ha provocado que volviera a escena después de un par de años de estar ausente.  

En esta ocasión, Anonymous reapareció para defender a los protestantes bajo amenazas al gobierno estadounidense de no dañar a los protestantes, de lo contrario filtraría información delicada del gobierno estadounidense. Y al parecer esta amenaza no fue en vano. El grupo de hackers representados bajo una misma identidad conocida como “Anonymous”, se pronunciaron a través de un video que se hizo viral a nivel internacional sumándose a la causa de George Floyd. Tras realizar intervenciones en las transmisiones policiacas de Chicago y atacar el sitio web del Departamento Policial de Minneapolis; efectivamente Anonymous filtró información que está causando controversia por todo el mundo, como por ejemplo el caso de ‘Pizzagate’ en el que al parecer el presidente de USA, Donald Trump se ve involucrado, entre otras figuras públicas.

 

El taboo de la segregación racial en USA comienza a romperse y con esto, no me refiero a que apenas la sociedad comience a darse cuenta o hacer algo al respecto, pues movimientos, marchas y protestas han existido. Sino que esta vez la situación generó el ruido suficiente para que el mundo volteara y prestara verdaderamente atención a la problemática norteamericana que se vive día con día. 

 

George Floyd es sin duda, el ícono de una nueva revolución de interés internacional ante un impacto nacional; es un nuevo ícono que figura el movimiento surgido en 2013 “Black Lives Matter”. 





El problema jamás ha sido un problema aislado, es un problema sistémico el cual hemos arrastrado por décadas. 

Sin embargo, es importante reflexionar, cómo es que en medio de una pandemia diversas comunidades raciales, culturales, étnicas, religiosas, (entre otras), han convertido el miedo de contagiarse en una fuerza latente por que el gobierno estadounidense realmente comience a hacer justicia ante estos casos tan particulares... que en realidad sí importa.



Etiquetas:   Estados Unidos   ·   Donald Trump

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