. De esto nadie discute en los países desarrollados. Lo más espantoso.
Ninguna universidad peruana, aparece dentro de los 20 primeros lugares en los rankins
de universidades latinoamericanas al 2020. Entonces, ¿De qué sirve licenciarse?
¿Solo para atraer estudiantes? ¿Acaso el licenciamiento, es una fina mascarilla
pedagógica para ocultar que somos los últimos en la región?
Con bombos y platillos y una
aceitada publicidad, el 2014, se publica la Ley universitaria N° 30220, creando
en el 2015, la Superintendencia nacional de educación superior universitaria
(SUNEDU), con el objetivo de mejorar y llevar la calidad de las universidades
peruanas al más alto nivel y otorgar la licencia institucional a las
universidades que reúnan las condiciones básicas de calidad, (CBC) al 2020,
como expone Lorena Masías, siendo la antesala de la codiciada acreditación.
Los objetivos académicos,
grados, títulos y planes de estudio, han sido evaluados rigurosamente con
estándares internacionales por expertos centrados en documentos. Sin embargo, olvidaron
valorar el espíritu de la vida universitaria, el sílabo que está en cuidados intensivos,
debiendo evaluarse y recomendar la mejora inmediata de su pertinencia, emprendimiento,
innovación científica y tecnológica, más allá de vagos contenidos monótonos.
Asimismo, la oferta educativa
compatible con los instrumentos de planeamiento, fueron superados ampliamente
por las universidades, con una abrumadora población de estudiantes de abogacía,
psicología y otras carreras de carpeta; cuando realmente necesitamos más
estudiantes bilingües de medicina e ingenierías en todas sus menciones como
informáticos, para crear novedades, producir y transformar nuestra realidad.
Nuestras universidades aprobaron
el examen, orgullosamente mostrando una infraestructura y equipamiento
adecuado que, los evaluadores no repararon en el uso sostenido de los
laboratorios modernos y las aulas repleto de estudiantes. ¿Acaso no es posible
normar un techo de población de veinte estudiantes por aula, para garantizar una
verdadera calidad educativa?
Por otro lado, estas
universidades con poco más de treinta revistas indexadas, extrañamente descollaron
la línea de investigación, sin considerar por los expertos, la práctica
de la investigación científica para la transformación, así como comprometer a
las universidades financiar y permitir a los científicos de RENACYT, hoy
docentes investigadores, publicar tres papers y un libro por año para generar
patentes, con el objetivo de producir materias manufacturadas y competir a
nivel mundial.
¿Es posible hablar de docentes
calificados a tiempo completo, con un magro estipendio, mientras las
universidades se enriquecen mostrando orgullosamente sus edificios? Sunedu, ingenuamente
ve al docente, como un engranaje de recambio a ser removidos en cualquier
momento, amputando la posibilidad de empoderar expertos en la materia, que puedan
aportar al desarrollo sostenido del país.
Los servicios
educacionales complementarios enarbolarían la categoría de calidad, si contaran con un
repositorio que albergue: Scopus, Web of Science y E-Books
actualizados, no solo al servicio de su comunidad universitaria, sino, también
abierto al público. Así como los mecanismos de mediación e inserción
laboral se efectivizarán, si realmente los estudiantes practican desde el
primer día de clases en su formación profesional para que, cuando egresen,
puedan aportar una alta competencia innovadora.
Coincidiendo con Idel Vexler, “una reforma universitaria integral es mucho más”, por lo que es
necesario una reforma educativa a nivel internacional y apostar por más transparencia universitaria en su vida ética institucional.
Aunque parezca de ripley, creo
que el sello de garantía de calidad otorgado por la SUNEDU es, como regalarnos
gato por liebre, basta con un clic en las universidades licenciadas para observar
esa calidad traducida en inventos.
Para lanzarnos a los brazos de la
competitividad global, exijamos al gobierno, una política revolucionaria de
calidad educativa sostenida, comprometiendo a toda la sociedad; liderada por
expertos científicos multidisciplinarios y no por políticos y funcionarios
burócratas que están cuidando su puesto y así; lograremos acreditarnos por
instituciones europeas, asiáticas o norteamericanas para producir y vivir; de
lo contrario continuaremos embobados, escuchando la retórica de calidad educativa
neocolonial.
Fuentes:
-
Cuáles
son las CBC que Sunedu evalúa para licenciar o cerrar una universidad.
Recuperado de: https://andina.pe/agencia/noticia-cuales-son-las-cbc-sunedu-evalua-para-licenciar-o-cerrar-una-universidad-graficos-755307.aspx (28/05/2020)
-
https://www.sunedu.gob.pe/
-
Idel
Vexler. Licencia y la reforma universitaria.
Recuperado de: https://diariocorreo.pe/opinion/el-licenciamiento-y-la-reforma-universitaria-noticia/ (29/05/2020)
-
Lorena Masías. Sobre
licenciamiento de universidades. Recuperado de:
https://www.youtube.com/watch?v=1F_be5flCwQ (30/05/2020)
©
David Auris Villegas. Escritor y pedagogo.https://orcid.org/0000-0002-8478-6738