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La decisión de Unidas Podemos de
pasar al ataque y acusar a la Guardia Civil y al Ejército de estar al borde de
dar un golpe de Estado, animados e impulsados por el Partido Popular y VOX,
tendrá consecuencias. Hay cosas que no se pueden decir desde el gobierno y
desde luego la acusación es de una gravedad que debería hacer que Pedro Sánchez
evitara esa suerte de parálisis que parece le invade cuando tiene que imponer
la autoridad que le asiste como Presidente de ese Consejo de Ministros que
parece una casa de locos.
Claro que el narciso socialista
tiene un grave problema, la autoridad nace de la superioridad intelectual y
moral y de eso anda más bien escaso Sánchez, que en ocasiones parece que no
tenga muy claro que él es el que manda. Resulta inaceptable de todo punto ver
como María Jesús Montero y Pablo Iglesias debaten subterráneamente en una rueda
de prensa a cuenta del tan traído y llevado Ingreso Mínimo Vital. O la guerra
abierta entre Pablo Iglesias, sus cuates y Nadia Calviño que está hasta los pelos
de aguantar impertinencias de unos analfabetos en Economía que se dedican al
mitineo y gastan el dinero que no tiene el gobierno a manos llenas.
Desde Ferraz se niega que Calviño
amagara con una dimisión, no sé si entenderán mucho de dimisiones esta gente
del PSOE, a mí que una vicepresidenta le diga a su presidente “no formaré parte
de un gobierno que derogue la Reforma Laboral”, me parece una advertencia en
toda regla. Y es que se puede ser socialista y tener claro que la única reforma
estructural llevada a cabo en España sobre el mercado laboral, que ha tenido
éxito, es la reforma de Rajoy y eso lo reconoce la vicepresidenta tercera del
Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital de España y
también la Comunidad Europea.
Debería recordar Pedro Sánchez
que una de las promesas que hizo durante la campaña electoral era que contaba
con Calviño y que sería vicepresidenta. Así que supongo que tendrá claro el
valor añadido que proporciona su presencia a ese gobierno desorganizado e
inepto que preside. Claro que hay gente socialista, que en lo de buscar excusas
en Ferraz son unos fieras, que insinúan que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se
han repartido los papeles y están jugando al poli bueno y al poli malo.
Otros hay que señalan que las
salidas de tono de los podemitas le sirven a Pedro Sánchez para poner de
relieve su perfil institucional, yo entiendo que eso se dice porque a falta de
otra opinión que llevarse a la boca, se dice la primera tontería que se le pasa
uno por la cabeza y a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga.
El gobierno tiene problemas
internos y el ataque a la derecha, acusándola de inductora de un supuesto golpe
de Estado y las injurias contra la Guardia Civil y el Ejército tenía por
finalidad aislar a los socialistas del Gobierno, que guardando silencio ante la
tropelía han consentido, para alejarlos de Ciudadanos y del Partido Popular. El
pacto con Bildu, que maldita la falta les hacía, porque ya me contarán ustedes
de qué sirve una abstención de cinco votos, cuando ya contaban con los síes
para prorrogar el Estado de Alarma, es una maniobra de Pablo Iglesias que ha
obligado al PSOE, al que no le hace falta que lo animen mucho, a radicalizarse.
Pablo Iglesias sigue intentando
que ERC vuelva al redil y supongo que estará negociando la posibilidad de un
tripartito en Cataluña; deja al PNV en manos de Pedro Sánchez porque los vascos
no quieren ni verlo, pero tampoco le preocupa demasiado lo que hagan; sabe que
con tiempo y dinero todo se cura.
Lo que es para nota alta es lo
que se ha sacado de la manga la sección de agitación y propaganda socialista
que se queja del guerra civilismo que la derecha ha demostrado. Así que ahora
de lo que se trata es de acusar al contrario de lo que uno lleva haciendo ni se
sabe el tiempo. De los autores de “Arderéis como en el treinta seis” y de la
súper producción “La Ley de la Memoria Histórica”, nos llegan “Las aventuras de
Pablo Casado I el guerra civilista y la marquesa guerrera”.
Con el PP tienen un problema los
podemitas, los populares han empezado a atacarlos como procedimiento para
conseguir que las fisuras en el gobierno se vayan ampliando hasta que lleguen a
fracturas. No en vano ha sido Cayetana Álvarez de Toledo quién inició el fuego
artillero contra el líder podemita para dejar las cosas bien claras, porque en
Génova se entiende que llegará el momento en el que haya que organizar un
gobierno de concentración o algo parecido y están facilitando la labor a Pedro
Sánchez en ese sentido, intentando apartarlo de los podemitas.
¿Hay malestar en el gobierno con
Pablo Iglesias y su gente? No sé yo, parece que hay gente muy molesta con los
podemitas, resulta lógico, pero no veo que Pedro Sánchez haya dado un puñetazo
sobre la mesa, como el que dio con Patxi López, al que le faltó tiempo para
pedir perdón por el papelón que hizo en la Comisión de Reconstrucción. Bastaba
verle la cara para saber que le habían dicho: Te vas para allá y te bajas los
pantalones hasta que la derecha diga basta y si no te interesa amigo mío, vete
recogiendo los trastos.
Nada que ver con lo de “dije la
verdad pero me equivoqué” de Pablo Iglesias, que no hizo otra cosa que reiterar
el mensaje y aceptar disciplente que igual no era el momento ni el lugar. No sé
yo si las salidas de tono, por llamarlas así, de Pablo Iglesias le sirven a
Pedro Sánchez para lucir su capacidad institucional y por eso se toleran o es
que en realidad Sánchez es un presidente que no es capaz de poner orden en su
gobierno, que miren ustedes por donde, es lo que me parece más cierto.
Pero mientras en el gobierno
deciden si son galgos o podencos, pudiera ser que quién diera el puñetazo sobre
la mesa fuera Europa, que no puede asistir impasible a la ruina de España, no
porque nos quieran mucho, sino por el peso específico que tiene nuestro PIB en
la CE y entonces amigos mío será cuando llegue el llanto y el crujir de
dientes.
Y conste que me he levantado
optimista, si no hubiera sido así, pensaría que a lo peor se imponen los de
Unidas Podemos y la demás ralea marxista y los de la CE nos ponen de patitas en
la calle y eso sí que sería el éxito total de Iglesias que ha estado jugando
desde el principio a cuanto peor, mejor.
¿Imposible? Vivir para ver