López, la felicidad y el alma

“Por Dios que pierdo la calma . . .”


. . .”
 

Pues, López nunca desmaya,

ayer, paso de la raya

en su absurda necedad

de medir felicidad.

 

Del presunto “sabio” pueblo,

por supuesto no celebro

tan desgraciada ocurrencia

que, pa’ mí, roza demencia.

 

No da su brazo a torcer,

no quiere retroceder,

antes bien, el muy falaz

saca de la manga un as.

 

Para fijar crecimiento

del país, cuanto lamento,

ya prepara a los expertos,

un equipo de intelectos.

 

Que nos van a preguntar,

que nos van a cuestionar,

sobre bienestar del alma,

por Dios que pierdo la calma.

 

Con tanta barrabasada

la lógica rebasada,

prepárense desalmados,

pues, no podrán ser contados.

 

Según estas directrices,

lo siento, los infelices

tampoco serán medidos,

que pena, estamos jodidos.

 

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda

Ciudad de México, a 26 de mayo del 2020

Reg. SEP Indautor No. (en trámite)






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