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ENSAYO parte 2: Hacia un nuevo Sistema Mundial Pos Pandemia


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26/05/2020


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Cambios que se avizora en la pos pandemia  


En lo político:

En la globalización se nos impuso el poder corporativo multinacional que funciona por sobre los Estados, comportándose como un actor político de gran peso, pero con un bajo perfil público. El capitalismo financiero y especulativo ha constituido un espacio lejos del control de los Estados, en donde confluye la riqueza, sin cuestionamientos a sus fuentes, coexistiendo en ese plano una plutocracia que digita los acontecimientos globales en función de sus particulares intereses.  El debilitar la soberanía del Estado Nación, tratando de imponer Acuerdos que aseguran a las corporaciones su libertad de acción, como ha sido el caso del Acuerdo TPP11, del cual se retirara Donald Trump, por entender que iba en contra de su capacidad como Estado de actuar en función de su interés nacional. El fenómeno de los transgénicos y la imposición a los Estados de una obligación a no realizar cambios a sus políticas públicas que pudieren perjudicar los negocios corporativos, son evidencias de la influencia nefasta de ese mundo corporativo sobre la comunidad internacional. Cuando las corporaciones actúan sobornando políticos, asegurándose leyes que son leoninas para el público en general, cuando obtienen leyes a la medida para apropiarse de territorios, gracias a la obsecuencia y complicidad de gobernantes corruptos, se está enfrente de un poder criminal que debe ser neutralizado invocando a los principios de la soberanía de los Estados.

En este sentido, cuando se vive la entropía de las instituciones, corrompidas en función de asociarse con intereses foráneos, además de constituir una traición a la Patria, en términos éticos, se hace necesario retomar la acción política desde la sociedad civil. En este sentido, siguiendo a Santo Tomás de Aquino, cuando el representante del pueblo falla, el poder vuelve al pueblo soberano y éste puede darse un nuevo sistema político, que apunte al bien común.

El empoderamiento de la sociedad civil, que deberá romper amarras puestas por los partidos políticos, en su intento de monopolizar la representatividad popular. Los movimientos sociales han ganado legitimidad, en medio de la pandemia, al expresar, convocar y transmitir las demandas sociales, lo cual ha ido más allá del activismo, a la propuesta programática y a la acción de organización popular, en la base social, procurando la autoayuda y la toma de responsabilidades colectivas, para ordenar la convivencia cuando el Estado está ausente.

En una nueva política, el pueblo chileno en forma soberana, libre e informada, podrá, mediante el Plebiscito convocado para el 25 de Octubre de 2020, aprobar la apertura de un proceso constituyente que conduzca a una nueva Constitución Política, a un nuevo Acuerdo Social para Chile.

En Salud Pública:

La soberbia que han mostrado gobiernos neoliberales y su incapacidad de hacer funcionar al Estado para la protección social, así sea postergando sus gananciales, ha demostrado que la salud como negocio ha tocado fondo, que la externalización de servicios en el sector privado, además de ineficiente, es ineficaz para resolver una pandemia. Por ello, hay dos puntos relevantes que se harán sentir en un reinicio del funcionamiento social y político:

Primero, la apreciación del trabajador de la salud, que ha sido maltratado en su remuneración, en el trato que se les da, en la valoración de sus competencias, en lo que constituyen como capital social para un país.

Segundo, se terminará el traslado de recursos públicos a centros privados, porque eso es saqueo del erario y no atiende a la salud preventiva. El sino del retorno será que la salud deje de ser el negocio de la industria farmacéutica mundial, que el Estado ha de soltar sus camisas de fuerza para producir en Chile la mayor parte de los medicamentos genéricos y de organizar la Salud pública con criterios de descentralización territorial, para que personal médico, trabajadores de la salud, estén en los hospitales, entendiendo que se debe eliminar esa visión de salubridad pública como mera construcción de edificios hospitalarios, donde se podrían esconder negocios inmobiliarios, y no afrontarse el tema de salud pública en su integridad.

Se tiene que invertir en Salud en todas las regiones, la pandemia debe dejar clara la Salud como un derecho humano, el acceso al agua como un derecho humano y consagrar el deber del Estado de asegurar agua y salud a toda la población. Como en Chile simplemente se refleja y agudiza la realidad que también se da en otros países, se deberá rescatar las experiencias y conocimiento de las medicinas alternativas, en esencia preventivas, que hoy se desatiende por no constituir negocio para los participantes del sistema de salud. Se deberá fomentar las farmacias populares y se debe democratizar el conocimiento en salud, para que la gente pueda actuar preventivamente en construcción de una vida sana, con atención a la madre, al lactante y al niño en todo su desarrollo. Apostar por la Vida es la gran lección que está dejando esta pandemia.

En Previsión Social:

Es perentorio rescatar la administración de los fondos de pensiones para un organismo público sin fines de negocios, que efectúe la protección y colocación inteligente de los recursos, con una diversificación de cartera que incluya a las empresas nacionales medianas y pequeñas, a inversiones en infraestructura que lleve adelante el Estado. Se debe restringir el uso de los ahorros para fines distintos al de otorgar jubilaciones y montepíos dignos; pero, también, siguiendo la experiencia de otros países, se debe flexibilizar la disponibilidad de los ahorros para inversiones familiares, compra de vivienda, educación de los hijos, enfermedades catastróficas. Existen proyectos en este sentido y un sistema tripartito y de reparto, o uno mixto, pueden ser la salida al drama en que el sistema ha sumido a los ancianos en Chile.

En lo económico:

Para lograr el funcionamiento de una economía a escala humana, como lo señalara Manfred Max Neef en su libro, en 1986: “Desarrollo a escala humana: Conceptos, aplicaciones y reflexiones”, se debiera apuntar a las asimetrías y desigualdades que en ella se presentan. Partiendo por el rescate conceptual de desarrollo y sustentabilidad, frente a la óptica cortoplacista y financiera de las tasas de retorno que aplica la economía liberal. Si un proyecto económico no considera debidamente las externalidades, como lo serían el impacto social, medio ambiental, logístico-vial, no debería admitirse o aprobarse su ejecución, si esos costos no están contemplados como parte del proyecto. Los subsidios a proyectos sucios, con costos ocultos que debe pagar una comunidad, no debieran pasar el filtro oficial. Esto significa rechazar proyectos que tienen un saldo ambiental y social intolerable por su efecto contaminante.

Para que esto funcione se debe recuperar un Estado Democrático Responsable, cuya función sea promover el desarrollo, con sus capacidades de emprender y de coinvertir con inversionistas privados, llevando la dirección y auditoría de los proyectos. Se debe sanear el aparato público de malas prácticas, en la compra pública, en la evaluación de proyectos, en el tráfico de influencias, en el cohecho activo y pasivo. Se debe fortalecer la capacidad de gestión pública territorial, con una desconcentración presupuestaria en las comunas, en las regiones. Dejando capacidad a las regiones para formular y desarrollar proyectos de infraestructura, con planificación participativa, transparencia y rendición de cuentas, con un sistema político en donde la fiscalización sea efectiva, que el lobby se prohíba por lo que significa, en cuanto distorsiona la toma de decisiones. Una economía del bien común deberá sustentarse en un Estado sano, que no se llene de grasa procedente del clientelismo político, con organismos contralores probos y tecnológicamente modernos como para realizar análisis de riesgos contundentes. La ignorancia de la Administración es un tipo de corrupción encubierta. El fiscalizador deberá estar a la altura del sector que supervisa, cosa que no ocurre en la actualidad. Las prácticas corruptas de frenar investigaciones o condonar multas deberá desterrarse. En resumen, la reingeniería de lo público debe asegurar que la economía no será corrompida por los poderes fácticos y, legislación penal mediante, se debe asegurar que quienes delincan económicamente sean sancionados a altas penas inexcarcelables. Esta agenda podrá unir voluntades y separar la paja del trigo en la política.

En materia de Seguridad Pública

En el desarrollo de este período de explosión social y de pandemia, Chile ha comprobado que el fascismo se ha empezado a manifestar con su peor rostro. A la represión, mutilaciones, crímenes, que han sacudido a Chile, se ha sumado la indolencia del sistema para atender las necesidades básicas del pueblo durante la pandemia. A diferencia de otros países, donde se canalizó ayuda directa a los trabajadores para que se confinaran teniendo una protección básica, en Chile la ayuda se planteó como el uso del Seguro de Cesantía, la ayuda a las pymes se canalizó por intermedio de la banca comercial, a la cual se le entregó el dinero a una tasa de 0,5% mensual, pero sin fijar una tasa tope para colocar ese recurso como “apoyo” frente a la crisis. La banca ha seguido haciendo su buen negocio, sin entregar ninguna facilidad efectiva a las familias, por no considerarlas sujetos de crédito.

La miseria en la que ha caído gran parte de la población, ha generado un aumento objetivo de la delincuencia. Por otra parte, se vive en las poblaciones populares de Santiago una suerte de desgobierno, por ausencia del Estado y su poder policía. Muy por lo contrario, ante el abandono de las poblaciones, el Estado ausente es reemplazado por la fuerza de las bandas narco, generándose una tierra de nadie en las poblaciones, con bandas rivales disputándose el control de esos territorios, todo esto ante la inacción e inoperancia de las policías.

Yendo a la conclusión sobre este tema, cabe anotar que la policía, especialmente Carabineros, ha sido distorsionada en su función pública, toda vez que los carabineros están abandonando las poblaciones, mientras se ha fortalecido la capacidad represora de la protesta ciudadana, con fuerte gastos en equipo y armamento, además del aumento del plantel a este fin. En un escenario de cambio, será necesario realizar una profunda reingeniería de Carabineros de Chile, con una distribución del contingente a labores policiales contra el delito y una descentralización a las gobernaciones provinciales, en donde el Gobernador será el responsable de la seguridad pública. Culturalmente, es preciso que se imponga en las policías una doctrina democrática y de servicio a la comunidad, que permita superar la ideología impuesta a los planteles para hacerlos sentir al ciudadano como el enemigo, antes que como persona a la cual proteger contra los delincuentes. Las policías deben mejorar en profesionalismo y estar al servicio de la autoridad civil, sin compartimentos estancos, con una auditoría permanente de su funcionamiento. Un Estado Democrático no puede mantener una policía ineficaz que tiene su misión distorsionada por la corrupción del alto mando.

En el comercio internacional:

Se debe asumir que la apertura de las economías será cosa del pasado. Que, al menos en el mediano plazo, no se recompondrán las cadenas de valor diseminadas en distintos países. Es posible que las políticas de producción y de distribución física a nivel global, permanezcan trabadas por largo tiempo. Frente a lo cual, los países entrarán en políticas de sustitución de importaciones, quizás orientando el uso de divisas escasas hacia los sectores que cada cual priorice. Por lo tanto, del esquema ya tradicional, porque lleva prácticamente 50 años, se deberá adecuar los instrumentos de regulación del intercambio a nuevos modos de conducir el comercio exterior. Es altamente probable, frente a la recesión y cierre de la economía estadounidense, que el patrón teórico y convencional del DEG, Derecho Especial de Giro, termine y de paso a una etapa de patrón oro, donde las economías deberán adaptar todas sus normas y pensar en a aplicación de modalidades no convencionales de contratación internacional, como lo sería recuperar los Acuerdos de Comercio Compensado, vigentes en ALADI desde 1980. El Barter Trade, puede que sea una solución para realizar transacciones no monetarizadas con países del mundo que nos puedan proveer insumos estratégicos. En importaciones, seguramente, por el peso de la realidad, ser más pobres, tendremos que administrar mejor las reservas de divisas tomando medidas acordes a ello, como sería exigir la repatriación de los dineros colocados en paraísos fiscales; exigir que se liquiden las divisas para destinarlas prioritariamente a aquellas compras país que sean indispensables. La libertad cambiaria deberá dar paso a la disciplina en cambios internacionales, con sistemas que aseguren el retorno real y completo de las ventas de exportación, para lograr equilibrios en las cuentas externas.

En lo que se refiere a Exportaciones, que constituyen por esencia el ingreso genuino de una economía, se debería aplicar controles efectivos a los precios a los que se transan los productos chilenos, manteniendo una inteligencia comercial en la fiscalización, para asegurar que la calidad, cantidad y valor de lo que se exporta esté en los niveles de precios reales de mercado. En producciones estratégicas, como lo serían los productos del litio, los metales preciosos, las tierras raras o el cobre, Chile debería apostar a la aplicación de un Derecho de Exportación que permita asegurar un ingreso genuino al erario nacional, sin perjuicio de modificar y hacer más realista y efectivo el royalty a los productos mineros.

En cuanto a avanzar en un sinceramiento de la economía, se debería eliminar los subsidios a los monocultivos forestales del Decreto 701/1974 que significaría recuperar esos recursos para orientarlo a la agricultura familiar, pequeña y mediana, clave para la autarquía alimentaria del país. Lo propio se debe hacer con la cuestionada Ley de Pesca y con el Código de Aguas, lastres de un sistema corrupto intolerable para una economía centrada en el hombre y la naturaleza.

En lo monetario y financiero:

En lo financiero, creo necesario regular los contratos financieros para fijar un spread justo, erradicando la usura. Para regular el mercado en forma indirecta el Estado tuvo el instrumento del Banco del Estado, concebido para un rol promotor de las actividades de las personas y la pequeña o mediana empresa, con parámetros que se diferenciaban de los bancos privados dando una señal de las tasas máximas que deberían regir. Recuperar este rol promotor del Banco significa restituirle su nombre original, que le fuera birlado por quien lo redefinió como un banco más, canalizando crédito a grandes corporaciones, incumpliendo tajantemente la función social con que fuera fundado y castigando con sus comisiones a los más pobres.

En lo monetario, advierto que se deberá enfrentar un escenario de cambio. Un tema complejo que exige anticiparse a los hechos. ¿Cómo reorganizar la gestión del Balance de Pagos si el sistema del FMI termina? ¿qué hacer si nuestras reservas se ven afectadas por una debacle bursátil mundial y se debe adherir a un nuevo patrón oro para los cambios internacionales? ¿Si se agudiza la guerra comercial entre China y EEUU, cómo seguir manteniendo una relativa soberanía financiera para relacionarnos bajo una estrategia de neutralidad con todos los países con los cuales mantenemos relaciones económicas internacionales?

Estas interrogantes específicas, para ser resueltas exigen de la autoridad monetaria y de las políticas de relaciones exteriores, una apertura conceptual suficiente como para entender que los mecanismos de cambios internacionales, en que hemos actuado por décadas, podrían desaparecer y dar paso a nuevas instituciones y posiblemente los propios mercados de capitales del mundo requieran un período de adecuación a un nuevo orden.

De suyo, Chile exporta oro, como oro minero o como oro proveniente de un mercado secundario. ¿Deberá aplicarse a este tipo de exportaciones sensibles algún instrumento de regulación, quizá licencias previas de exportaciones o cuotas?

¿Qué se tendría que hacer frente a las cripto monedas si éstas comienzan a ser utilizadas en forma extendida en escenarios de incertidumbre como los reseñados?

 

En lo social:

Ya hemos marcado como tendencia mundial y nacional el empoderamiento de la sociedad civil. Observo que se ha dado una creciente anomia en la sociedad civil, como consecuencia de la ilegitimidad que han demostrado las instituciones, principalmente por la corrupción que se ha destapado de manera creciente y en impunidad. Para lograr que las personas, las familias, los barrios, las comunas, puedan asimilar el desafío de cambios estructurales como los que se percibe en el corto plazo, es preciso ante todo generar un cambio de ánimo que, superando el miedo natural a la pandemia, se convierta en energía positiva para alcanzar un estadio de solidaridad y compromiso hacia las futuras generaciones. Si las comunidades se movilizan en pos de un bienestar, de una calidad de vida para sus descendientes, se podrá revertir una percepción de rabia e impotencia, en una luz que conduzca a una esperanza de cambio moral y atención de prioridades sentidas, largamente postergadas. Si en lo social, nuevos liderazgos legítimos, creíbles, íntegros, conducen la emotividad y anhelos de la gente a un proyecto de país distinto, creo que lo importante se pondrá en el tapete y que lo urgente contará con un espíritu colaborativo para superarlo.

En un aterrizaje concreto, se debe recuperar la acción social tendiente a la formación de cooperativas, de asociaciones gremiales. Devolver el rol clásico de los colegios profesionales, para velar por la ética en el ejercicio de una profesión, daría fuerza y legitimidad a quienes actúan, velando por el ejercicio honesto e idóneo de la profesión. La asociatividad es clave para cimentar la paz social en un tejido sólido y proactivo en cada barrio o comuna del país.

En cuanto al empleo, la pandemia ha dejado en evidencia la precariedad del empleo y las condiciones despiadadas en que se desenvuelve la mayor parte de los trabajadores chilenos. El subempleo, las personas a honorarios, los cuenta propia, no forman parte de las estadísticas oficiales y la realidad es mucho más grave que la que se conoce. Para poder remontar este grave problema, se requiere en forma urgente, de parte del Gobierno y de las municipalidades, articular programas de empleo. Pero, en el mediano plazo, la reactivación deberá estar dirigida por un Estado que desarrolle proyectos de inversión que absorban mano de obra intensiva, lo que significa devolver al Estado este rol conductor de la economía. El teletrabajo seguirá siendo una alternativa para desconcentrar los centros de producción y servicios, siendo una realidad la redimensión de parques industriales, para entrar a un rediseño con trabajadores desde su casa.

 

En lo cultural:

El tiempo de movilización social y el de pandemia que le ha sucedido, demuestran que los trabajadores de la cultura, habiendo pagado un alto costo, se han mantenido fieles a sus principios y han demostrado con generosidad que son el baluarte ético y estético de Chile, que sin ellos los confinamientos habrían sido verdaderos suplicios de soledad. La deuda social con la cultura es histórica y sufrieron el maltrato de los políticos que los usaron de teloneros de sus discursos y luego los descartaron por ser peligrosos ciudadanos, contestatarios por excelencia. Porque al poder político le importó la farándula, la distracción, lo fatuo, porque eso es funcional para logra la domesticación de las multitudes. Sin embargo, pese a que el poder del dinero les excluya, el pueblo ha sido espejo de millones de expresiones del arte, que se suma al sueño colectivo. Y ese mundo de creadores, no necesita de Ministerios ni de burócratas, porque basta que su colectivo sea reconocido por el pueblo para que esa savia reviva e ilumine los caminos. En un nuevo país, los artistas deben ser considerados en el urbanismo de las ciudades y pueblos para dejarles sus Casas de la Cultura como reductos de Memoria y Libertad. Los mezquinos presupuestos deberán ser cosa del pasado y la asociatividad de los artistas puede ser solución, teniendo como contraparte de soporte al pueblo organizado.

En Educación:

Se vienen cambios enormes en la forma de acceder al conocimiento. La educación se debate entre dos visiones: la restringida de quienes buscan formar individuos acríticos, disciplinados y especialistas, que sean funcionales al trabajo que se necesite; y la holística, que busca formar personas íntegras, felices en aquello en que despliegan sus talentos, explorando y llegando al límite del conocimiento, rebasando esas fronteras para crear e innovar, en todo ámbito. El sistema neoliberal hizo de la educación un bien de consumo, con precios y calidades diferenciadas, es decir, vendiendo un “servicio” a quienes pudieran pagarlo. Largas luchas han dado los jóvenes en Chile por una Educación como un Derecho, que sea asegurado por el Estado, con una educación de calidad y gratuita. En los 30 años de neoliberalismo se ha mercantilizado la educación en todos sus niveles, vendiendo a los jóvenes y sus familias espejismos, carreras inconducentes, innecesariamente largas, que han producido una población de cesantes ilustrados, que cargan una pesada mochila de endeudamiento.

En la pos pandemia, tecnológicamente la educación cambiará en la forma de impartirse, pero, lo sustancial es asegurar que deje de ser el pivote de la desigualdad y el clasismo. Que los talentos sean los que definan el acceso a las carreras, que no sea asunto de dinero. En esa línea, el derecho a la educación debe ser consagrado en el nuevo pacto social.

En lo ambiental:

El calentamiento global, la mega sequía que asola al centro norte de Chile, la desprotección de glaciares, humedales, de santuarios de la naturaleza, en fin, una sumatoria de abuso, depredación y codicia, nos llevan en un escenario de cambio, a colocar lo ambiental como eje fundamental y transversal de todas las decisiones económicas. Nos quedamos con los principios que consecuentemente ha defendido MODATIMA, Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medio Ambiente, porque ello sintetiza las expectativas de los chilenos para preservar la naturaleza, el agua, los salares, los humedales, los glaciares, los ríos, para las futuras generaciones. La corrupción, como estrategia perversa para eludir las normas suscritas, debe llegar a su fin. El delito ambiental debe pagarse con cárcel y la especulación con el recurso agua, deben terminar drásticamente porque en tiempos de sequía y pandemia, configuraría un delito de Traición a la Patria. En los escenarios que emergen después de la pandemia, Chile deberá terminar con el agua en manos privadas y así dejar de ser un caso perverso y extraño en el planeta.

En lo tecnológico:

Surge en este ámbito una serie de preguntas acerca de lo que realmente se viene en materia de conectividad global. Creo que quienes evolucionamos en 30 años del Télex al Celular 4G, hemos descubierto una forma increíble de interactuar cotidianamente con otras personas y realidades, que gracias a ello nos sentimos hermanados en la calidad de ciudadanos planetarios, compartiendo hábitos de consumo, pero, sobre todo, sueños y en ese empeño, esta pandemia se ha acercado en el dolor cercano de otros por los que hemos llorado u orado. En este contexto de humanidad, resulta incomprensible que la tecnología, como adelanto de la inteligencia humana, pueda derivar en el mal. Sin embargo, objetivamente nos damos cuenta que el mal, la perversión, el egoísmo, el odio, usan las plataformas para sus objetivos criminales y que se debe asumir que el uso de la herramienta no está exenta de riesgos muy sensibles.

Se ha planteado entre Estados Unidos y China, la lucha tecnológica por controlar el 5G, que sería una plataforma que amplificaría la capacidad de transmisión a niveles masivos y casi instantáneos, pero que para implementarlo necesito una cobertura de antenas que conformen verdaderas telarañas en las urbes para asegurar la velocidad de comunicación que se busca alcanzar. Pero, esa intensiva red urbana, generaría radiaciones que afectarían la vida, de personas y animales, debilitando el sistema inmune, con lo que los individuos y la fauna queda a merced de infecciones de todo tipo. Así resumido el problema que tiene múltiples spots y presentaciones tanto en pro como en contra, el ciudadano de a pie está indefenso porque, el modelo neoliberal que admite cualquier cosa como negocio viable, no toma en consideración a las comunidades. Sé que la verdad es la primera víctima en una guerra y ésta es eso, una guerra de potencias que ignoran a la humanidad y la naturaleza, con tal de ganar y establecer sus negocios. No he querido en este análisis entrar en mayor información porque no quiero que esta reflexión pueda ser descalificada por conspirativa. Nada más lejos de ello. Sólo dejo la inquietud de que la sociedad civil tenga la oportunidad cierta de llegar a las fuentes científicas de estas tecnologías y pueda evaluar, sin distorsiones interesadas, lo que sería efectivamente un bien común en este aspecto.

Pensar en robótica, cuando la cesantía puede llegar al 40% de la población activa sería cruel y demagógico. Pensar en innovación o automatización debe considerar en cualquier proyecto la promoción tecnológica de las personas a nuevas formas de trabajo. Recuperar oficios que se perdieron por la globalización puede ser una estrategia positiva y de dignificación del trabajo para una nueva era. 

En lo religioso:

En el plano espiritual de las religiones, creo que es pertinente observar la legitimidad que tienen hoy estas organizaciones, Iglesia Católica e Iglesias Protestantes Evangélicas, al trasluz de los hechos de corrupción, de abusos de menores, de enriquecimiento ilícito, que la opinión pública ha presenciado por décadas. Recordar también el papel jugado por los sacerdotes y pastores, salvo contadas excepciones, en la explosión social de octubre y en las demandas que ha venido haciendo el movimiento social respecto a previsión social, salud, educación. Lo que se ha advertido es que estas instituciones han cerrado filas para defender sus actividades y han dado la espalda a los excluidos y abusados.

En esta realidad, la espiritualidad durante este tiempo, de explosión social y pandemia, ha surgido de la gente, de la oración colectiva que ha suplido el rito y que ha sido más profunda en la preocupación por el prójimo. Por ello, la necesidad de una mirada moral, sea ésta religiosa, agnóstica o atea, se hace sentir en situaciones límites como la que estamos viviendo y donde los principios racionales o la fe, creencia en un Ser Superior, constituyen formas de espiritualidad, una reserva para un reencuentro entre las comunidades, un camino de acercamiento para construir tolerancia, buenas prácticas, afectos y respeto mutuo. La palabra extendida con valores y sentimientos, desde lo espiritual, conducen al bien, en forma antagónica a cualquier palabra que incita al odio, al desprecio, el egoísmo o la indolencia. Por ello, creo no equivocarme si expreso este sentimiento: la construcción de un mundo distinto, exige que, en el fuero íntimo de cada cual, elevemos una palabra que nos reconcilie con el prójimo o la naturaleza que hemos violentado.

 

Queda este documento de trabajo a disposición de todas las personas que quieran asumir esta reflexión y sumar su espíritu y razón para enriquecerlo, para así dar cuerpo a la utopía que subyace en este ensayo, cual es construir un Sueño Colectivo, que conduzca a la Paz y la Justicia Social, como cimientos de un territorio libre, en fraternidad, respeto mutuo y dignidad.

Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente, 25 de mayo, 2020.

periodismo.probidad@gmail.com

 



Etiquetas:   Medio Ambiente   ·   Democracia   ·   Agua   ·   Descentralización   ·   Nacionalismo   ·   Paz Social

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