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ENSAYO Parte 1: Hacia un nuevo sistema mundial pos pandemia


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26/05/2020


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Introducción Buscando superar el shock de esta profunda recesión en ciernes, este ensayo escrito desde Chile, busca ser propositivo y procura que, en un ejercicio multidisciplinario, podamos aunar diversas miradas críticas y expertas, para visualizar una salida eficaz a la crisis, que aporte soluciones sensatas, en lo político, económico, social, cultural, ambiental y tecnológico.


Frente a una realidad abrumadora que muestra el término del modelo neoliberal, sin una chance real de recuperación, al menos en los términos como había funcionado por 30 años, los Estados, la sociedad civil, los partidos políticos, los trabajadores, las organizaciones sociales y las familias, debemos explorar, con una urgencia planetaria, nuevas formas de cooperación, para construir en el plano mundial, nacional y local, mínimas confianzas que permitan a los pueblos desarrollar propuestas con parámetros éticos y de sustentabilidad con el planeta, que permitan adecuarnos y sobrevivir a los nuevos escenarios del mundo.

Asumiendo que, en prospectiva, en la pos pandemia, se podrían generar en el mundo escenarios de terror o de esperanza. Terrorífico sería que, después de la recesión, viniera la imposición de nuevas dictaduras o autoritarismos globales, que lleven a la pérdida de las libertades civiles y a un masificado sufrimiento y muerte de pueblos sometidos a una suerte de neo-colonización, depredadora y anti humanista. En el enfoque positivo, un escenario factible, sería que lográsemos construir un nuevo sistema mundial, concordado con la ciudadanía, sobre la base de patrones mínimos de sustentabilidad para el planeta, con Estados nacionales democráticos, descentralizados y participativos, con un expreso respeto a los Derechos Humanos y las libertades civiles.

En medio de la crisis, apostando a la capacidad latente de la sociedad civil para tomar las riendas de su destino, ejerciendo la soberanía desde la base social, rescatamos el protagonismo de los líderes sociales para una nueva política, entendiéndola como la gestión de la cosa pública y el bien común, y, por ende, con fuerza ética para influir en las relaciones exteriores de los Estados, para perfilar la nueva diplomacia que debiera surgir a partir de esta crisis. Para ello, es procedente imaginar desde los colectivos planetarios, los nuevos equilibrios con la naturaleza y la humanidad, que debieran enmarcar las relaciones internacionales del futuro próximo. Se propone migrar desde la real politik , acuñada en función del interés nacional a toda costa, lo que significa anular los intereses legítimos del otro, a un nuevo paradigma de colaboración, respeto al Derecho Internacional y a los Derechos Humanos, con una readecuación de la institucionalidad intergubernamental de la ONU, de manera que deje de ser una burocracia, encerrada en su propia burbuja, e instrumento de poder al servicio de los intereses de Estados hegemónicos, en desmedro de los demás Estados y del interés general.

El surgimiento de una paz estable en la pos pandemia, pasará a ser el desafío de todos los contemporáneos, impulsando una salida a la crisis mundial que busque afiatar un escenario humanista democrático sustentable, en equilibrio con el planeta y en la construcción permanente del bien común.

 En medio de la crisis actual, es necesario imaginar como colectivo, como ciudadanos conscientes, una realidad que pueda enarbolarse como una nueva utopía, que debiera ser sencilla y conjugable al unísono por la región a la cual pertenecemos, América Latina. Levantar esa utopía significa usar nuestro libre albedrío y nuestra soberanía, en una consciencia colectiva, para articular alternativas, a nivel sectorial, territorial, nacional e internacional. En este contexto, este artículo postula, desde las Ciencias Políticas y Administrativas y desde las Relaciones Internacionales, algunas ideas y principios, para este debate multidisciplinario, para generar un nuevo sistema de relaciones políticas, económicas y sociales, en la pos pandemia.

 

Un resumen del sistema que termina.

En el orden de posguerra Segunda Guerra Mundial, se vivió un sistema mundial bipolar, con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS, y Estados Unidos como superpotencias hegemónicas, las que, manteniendo su antagonismo ideológico, sostenían el equilibrio del terror, basado en la mutua disuasión nuclear. En el orden occidental de posguerra, Estados Unidos organizó su área de influencia y dominio imperial, mediante acuerdos de defensa recíproca, OTAN, ASEAN, CENTO, TRIAR, y en lo económico y monetario con la creación del sistema acordado en Bretton Woods, con el Banco Internacional para la Reconstrucción y Fomento – Banco Mundial-, el Fondo Monetario Internacional y el Acuerdo General de Aranceles y Comercio, GATT. Además, se crea en los 50, el Consejo de Cooperación Aduanera de Bruselas, de gran importancia para la armonización de las Aduanas para el comercio mundial. En el bloque antagónico se ubicaban la URSS y China, Corea del Norte y a partir de su revolución, Cuba.

En los años 60 e inicios de los 70, EEUU tuvo su mala experiencia imperialista en la guerra de Vietnam; por su parte, la URSS la tuvo, de 1978 a 1992, en la desgastadora guerra contra Afganistán. En el período de sistema bipolar cerrado, los países subdesarrollados, periféricos a las superpotencias, postularon la acción coordinada de los No Alineados. En esa etapa, la posición de los países más pobres que reclamaban por una relación Norte Sur de mayor equidad, destacó la participación de líderes tercermundistas, como Tito en Yugoslavia, Perón en Argentina, Ibáñez en Chile, Joao Goular en Brasil. Chile, como sede de la CEPAL, Comisión Económica para América Latina, tuvo un sitial privilegiado en el tercermundismo. En medio del gobierno de Salvador Allende, que postulaba la vía democrática hacia el socialismo, se realizó en Chile, en 1972, la primera Conferencia de la UNCTAD, Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, que fue presidida, por Raúl Prebish. El Foro del Tercer Mundo planteaba su equidistancia de los dos imperios y postulaba la necesidad del Diálogo Norte Sur, generándose en América Latina una corriente de pensamiento que también llegó a la Iglesia Católica, en la que nace en este tiempo la Teología de la Liberación, donde destacaron, entre miles de curas obreros, los sacerdotes Camilo Torres  Restrepo de Colombia, Monseñor Hélder Camara en Brasil, Miguel Woodward en Chile, Ernesto Cardenal en Nicaragua. 

En 1960, partió en América Latina la ALALC, Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, y ese mismo año se crea la OPEP, Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), siendo los países fundadores Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela, a los que en los años siguientes se sumaron otros miembros como Qatar, Indonesia, Libia, Emiratos Árabes Unidos, Argelia, Nigeria y Ecuador. La OPEP tuvo por objetivo la coordinación y unificación de las políticas petrolíferas y la garantía de la estabilidad de los precios entre los países productores de petróleo. La crisis del petróleo de 1973, derivó en lo que CEPAL llamó “la década perdida de América Latina”. En ese período, en Chile, Uruguay, Argentina y Brasil, se daban duras luchas sociales para sacudirse las cruentas dictaduras militares. En esa década de los 80, en nuestro país el régimen dictatorial surgido en 1973, implementaba su Constitución y una serie de normas que redujeron al Estado a su mínima expresión, con un artero saqueo de las empresas públicas estratégicas levantadas desde el gobierno de Don Pedro Aguirre Cerda que creó la Corporación de Fomento de la Producción, CORFO.

Un año antes de la crisis del petróleo, por la cartelización de los precios del crudo por parte de la OPEP, el Club de Roma, organización no gubernamental creada en 1968, había encargado al MIT - Massachusetts Institute of Technology, de Cambrigde, un Informe sobre los Límites del Crecimiento. La conclusión del informe de 1972 fue la siguiente: “si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos cien años”. A partir de allí, en el mundo corporativo ha sido recurrente la idea  neo-malthusianista de reducir la población mundial.

En este contexto, las élites corporativas, agrupadas y concurrentes en el Club de Roma, el Club Bilderberg y la Trilateral Commission, promovieron a través de sus gobiernos la apertura y el desmantelamiento de la llamada cortina de hierro. La Ostpolitik, política hacia el Este, liderada por el canciller alemán Willy Brant, y la apertura hacia China, con la célebre diplomacia del ping pong  que deshieló las relaciones con la China Comunista y culminó con la histórica visita oficial de febrero de 1972 de Richard Nixon a la China comunista de Mao Tse Tung, constituyeron hechos históricos que distensionaron el sistema bipolar y marcaron el inicio de la etapa de apertura de las fronteras ideológicas y militares que se generaron en la pos segunda guerra mundial. En medio de la crisis del petróleo, aparecieron las primeras joint ventures en la URSS y un comercio incipiente de hidrocarburos entre Europa y el bloque soviético. En paralelo a estos hitos económicos, dentro de la URSS se comenzó a desarrollar la perestroika, tendiente a modernizar la pesada industria soviética, lo que culminó en diciembre de 1991 con la disolución de la URSS, dos años después que cayera el muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, y comenzara la reunificación de Alemania.

Otro hecho relevante para comprender el surgimiento de la globalización, hay que ubicarlo en la Ronda Uruguay del Acuerdo General de Aranceles y Comercio, GATT, que se desarrolló entre 1986 y 1994, la cual dio nacimiento al nuevo orden comercial global con la creación de la Organización Mundial de Comercio, que consolidó la mayor parte de los temas de la economía internacional, excluyendo solamente los aspectos laborales y ambientales, sobre los cuales no se pudo arribar a los consensos necesarios.

A inicios del siglo XXI, en medio del proceso de globalización de los años 90, en el ámbito del comercio internacional los países vivieron sus procesos de adecuación al nuevo orden suscrito en el Acuerdo de Marraquech, que diera nacimiento a la Organización Mundial de Comercio, el cual consolidó un sistema de relaciones económicas internacionales, en el cual se imprimió en toda su extensión el poder creciente de las corporaciones internacionales con fines de negocios, reduciéndose en la misma medida la tradicional soberanía de los Estados. Esto significó que pasara a ser preocupación principal de los Estados la protección de los Derechos de Propiedad Intelectual, que se congelaba cualquier restricción al Comercio de Servicios y que se regulara la aplicación de subsidios a las exportaciones, que habían sido usuales en los modelos desarrollistas.

Frente al fenómeno de globalización, los Estados postulaban el fortalecimiento de los procesos de integración, para obtener mercados ampliados, y se habló de glocalización, en la hipótesis de potenciar la inserción internacional de los espacios locales, de las comunidades de la sociedad civil, de las universidades y cámaras empresariales.

  La síntesis del modelo global o capitalismo neoliberal

Comprender el alcance de la globalización que se ha vivido por 30 años, exige analizarla como un fenómeno sociopolítico y como un complejo proceso multidimensional, entendiendo que como trasfondo y común denominador ha estado el desarrollo tecnológico acelerado de las Tecnologías de Información y Comunicaciones, en una innovación constante, lo que permitió que el comercio cambiara, que la velocidad y simplificación de procesos diera paso a un incipiente comercio electrónico que fue trastocando los flujos clásicos de comercio.

En el ámbito de las organizaciones no gubernamentales sin fines de negocios, ONGs, apareció el fenómeno que hoy se conoce como redes sociales, pero que partió a través de las más diversas relaciones de cooperación horizontal que rebasaban fronteras, en el mundo político, sindical, de cámaras y universidades. De pronto, la vida cotidiana se internacionalizó, se generaron proyectos sociales mancomunados, en el ámbito social, ambientalista y en la generación de movimientos internacionales, los que iban generando sus propias alianzas estratégicas para multiplicar el impacto de su accionar planetario. Cabe recordar que en los 90, después de la caída del muro de Berlín y posteriormente la desaparición de la Unión Soviética, se generó una tendencia global de replanteamiento de los viejos catecismos.  Centros de pensamiento, fundaciones, corporaciones de variado signo y finalidad, ocuparon los espacios de la virtualidad. Fueron influyentes instrumentos para eludir la represión cuando se luchaba en América Latina para recuperar la democracia, pero siguieron actuando en función de intereses particulares o generales, avalando campañas en pro del medio ambiente, del cuidado del planeta, en pro de los desplazados, de los migrantes, del feminismo, de la lucha contra los transgénicos, la defensa de los derechos humanos y un largo listado de fines específicos, que no sería posible incluir en este documento.

Ante la eclosión ideológica de los socialismos reales, apareció triunfalista el neoliberalismo en los 90, proclamando el fin de la historia, enarbolando la libertad de empresa y de libre cambio. La realidad del resultado del experimento neoliberal de 30 años, lo ha resumido CEPAL. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el 1 % de los más ricos poseen más de una cuarta parte de la riqueza del país y la deuda de los hogares asciende al 75 % de los ingresos familiares.

Permítanme un alcance a esta realidad de haber sido Chile, laboratorio adelantado de la doctrina materialista del neoliberalismo. Hasta 1977, el régimen militar no tenía un plan de gobierno y, en ese vacío conceptual, el dictador y la Junta Militar hicieron suya la propuesta de un grupo de economistas formados en la Universidad de Chicago, por Milton Friedman, entre otros, Rolf Lüders, Jorge Cahuas, José Piñera. Se vivió así la incorporación de esta ideología al régimen militar, que pudo aplicar, por la fuerza, una apertura de shock de la economía, bajando los aranceles a la importación a una tasa del 10%, sin que se tomara ninguna medida contra el dumping y la competencia desleal, lo que llevó a la quiebra a numerosas industrias. El neoliberalismo de ese primer período, hasta 1982, fue dogmático, permitiendo un libertinaje y descontrol financiero, que, enriqueció a los grupos que manejaban información privilegiada, llevando a la primera gran crisis financiera del año 1982. Luego de lo cual, el Estado fue usado por los mismos responsables de delitos financieros, para subsidiar a los grupos económicos que adherían a la dictadura, lo cual se tradujo, en los 80,  en subsidios forestales, la compra de la cartera vencida a la banca en quiebra, la ley de concesión plena en la minería, en la autorización de traspaso, a precio libro, de empresas públicas estratégicas a manos privadas, en una apropiación indebida, que jamás fue auditada por los sucesivos gobiernos.

Los 30 años siguientes, fueron de mantenimiento y profundización del modelo, con el enriquecimiento ilícito de nuevos grupos, esta vez de centro izquierda, por lo menos en los nombres de sus partidos instrumentales, en general, políticos aggiornados a la social democracia europea, que, vistiendo el pragmatismo, asumieron la administración del modelo, ocupando con sus propios aliados empresariales internacionales aquellos espacios aún vacantes de apropiación, fundamentalmente en el ámbito de las obras públicas, carreteras y puertos, en la vivienda y en las sanitarias. Tal como lo señalara Sun Tzu en su libro “El arte de la guerra”, las fuerzas del socialismo renovado actuaron con esta lógica: “si no puedes con tu enemigo, únete a él”.

China Comunista se incorpora a la OMC China es un Estado totalitario, una gran potencia cuyo régimen interno es dictatorial. China fue aceptada en la Organización Mundial de Comercio, pese a los cuestionamientos ideológicos sobre su sistema político. Geopolíticamente hablando los tiempos de China son milenarios y mientras Occidente está en la coyuntura, China se proyecta para los próximos 500 años. Así ha sido cómo el gigante asiático se convirtió en la industria mundial, en el soporte financiero que ha apalancado a los Estados Unidos. Entendiendo que el lucro mueve a las multinacionales, China puso una gran carnada en 1990, cuando dicta un régimen de equity joint ventures para atraer en coinversión a las empresas del mundo. 51% China, 49% el extranjero, salarios mínimos, nada de huelgas ni sindicatos, una gestión pareada a todo nivel. EEUU y Europa pisaron el palito y la industria se vació al área del Mar del Sur de China, generando gananciales de corto plazo a los huéspedes, pero quedándose el anfitrión con una inteligencia gigantesca. Es la evidencia de la visión imperial de China, con su cultura ancestral y su diplomacia superior. China busca ganar guerras sin disparar un misil y los hechos demuestran que no tiene problemas para aliarse con quien sirva a esos propósitos. América Latina debiera aprender de China y ser interlocutor inteligente, que no se fíe de su amable y sutil seducción, entendiendo que tras de su amabilidad existe un conquistador.

Continuando con los tips de la globalización, cabe destacar la aparición de la “sociedad mediática”, con una concentración planetaria de la propiedad de las cadenas satelitales de televisión, prensa y radio. Con el uso de las TICS para realizar las primeras acciones de gobierno electrónico, con políticas comunicacionales que fomentaran el individualismo, la competencia, relegando las acciones sindicales y gremiales a una invisibilidad en los medios oficiales. El marketing electrónico corporativo también es incorporado a la política y la medición de opinión pública comenzó a tener preponderancia en la toma de decisiones oficiales.

En paralelo, gracias a la conectividad que ofrecieron las TICS, al tiempo que desaparecían los antiguos medios escritos o radiales de oposición al régimen militar, surgió el periodismo digital, partiendo por los blogs, lo que abrió espacios insospechados a la comunicación social en todo un mundo, tendencia que, rápidamente, se fue mejorado, a medida que aumentaba la calidad y diversidad de las plataformas sociales. Dentro de esta tendencia, encontró una dimensión libertaria y sin censuras, el periodismo de investigación, el periodismo anti corrupción. Por ello, sin acceder a la publicidad oficial del Estado, el periodismo alternativo o independiente fue siendo la piedra del zapato para la manipulación de masas y la desinformación que pretendía el modelo político dominante. La evidencia del peso político del ciudadano planetario se expresó en diversos momentos de la historia contemporánea, con una fuerza de convocatoria que ningún político actual lograría.

En cuanto a comercio exterior chileno, se debe anotar que Chile abandonó sus proyectos de industrialización de los productos primarios, abriendo la economía a la inversión en el sector minero, autorizando en los 90 que mineras extranjeras pudieran exportar concentrados de cobre y otros minerales, sin crear, sino hasta el año 2014, una capacidad mínima para verificar los contenidos y valores reales de las exportaciones. Lo mismo ha ocurrido en los sectores forestal, acuícola y pesquero, con subsidios estatales que han enriquecido, vía este modelo extractivo a los grupos económicos locales. La Segunda Fase del Proyecto Exportador fue archivada junto a los trabajos profesionales que proponían una economía diferente al retorno de la democracia.

En el orden monetario y financiero, el Banco Central como entidad autónoma es rectora de las Normas de Cambios Internacionales, de la Política Monetaria. Chile está alineado a las políticas del FMI, ha sido emisor de bonos soberanos y en escasas ocasiones, como lo ha sido la crisis social de Octubre, ha intervenido en el mercado para frenar la suba de la divisa dólar, por la cual se mueve toda la economía en su sector externo.

En cuanto a sectores sociales, como Previsión Social, Salud y Educación, la libertad de empresa que ha asegurado la institucionalidad instaurada en dictadura con la Constitución del 80 y sus correspondientes Leyes Orgánicas Constitucionales, han llevado a la desnacionalización de estos servicios, donde hoy lideran grupos financieros extranjeros, los que participan y controlan Administradoras de Fondos de Pensiones, Isapres y Universidades, todo lo cual refleja la desigualdad social que ya marcaba la CEPAL y que detonó la Explosión Social de Octubre que remeció Chile y que tiene ganado en la ley,  un calendario, en el plebiscito del 25 de Octubre, para caminar como país hacia una Nueva Constitución.



Etiquetas:   Política   ·   Relaciones Internacionales   ·   Democracia   ·   Globalización   ·   Sociedad Civil

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