Un gobierno de sofistas

En sus orígenes la palabra “sofista” hacía referencia al arte del buen gobierno, alguien que tenía todo tipo de conocimientos y que los empleaba en favor del pueblo. Sin embargo, con el paso del tiempo su significado fue cambiando. Aquellos grandes sabios pasaron de enseñar “sabiduría” a oratoria, el arte de convencer. Convencer a las gentes de lo que ellos consideraban la verdad. Todos ellos coincidían en que no existía una verdad objetiva, por lo que para poder gobernar, debían convencer al pueblo de que lo que ellos defendían era la verdad, incluso si no lo era.

 

. Sin embargo, con el paso del tiempo su significado fue cambiando. Aquellos grandes sabios pasaron de enseñar “sabiduría” a oratoria, el arte de convencer. Convencer a las gentes de lo que ellos consideraban la verdad. Todos ellos coincidían en que no existía una verdad objetiva, por lo que para poder gobernar, debían convencer al pueblo de que lo que ellos defendían era la verdad, incluso si no lo era.
Con el transcurso del tiempo fueron  surgiendo distintas corrientes filosóficas e ideológicas, pero aquella artimaña de convencer en vez de buscar la verdad, perduró en el tiempo, tanto que a día de hoy sigue presente en la sociedad española.

Recientemente en España el Gobierno ha declarado el Estado de Alarma ante una situación de emergencia sanitaria, durante la cual el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha salido cada día a convencer al pueblo de que las medidas que está tomando son por el bien de éste. Ha salido cada día a defender que su partido no era el responsable de tan grande pandemia; ha salido cada día a decirle al pueblo español que él nos sacará de esta situación; ha salido cada día a convencer a España de que su verdad es la absoluta. Pero ¿qué hay detrás de ese puñado de palabras?

Si analizamos objetivamente los sucesos ocurridos en España desde finales del año 2019, nos encontramos con un constante engaño. El Gobierno ha tratado de convencernos a todos de que  cuando animaba a las gentes a acudir a la manifestación del 8 de marzo, no estaba al tanto del riesgo de este virus, pero recientes declaraciones e investigaciones reflejan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) les había advertido del peligro de celebrar dicho acto y que la presidenta de la Comunidad de Madrid había pedido al gobierno la cancelación de dicho acto para velar por la seguridad de sus ciudadanos. Y ¿qué hizo este Gobierno? Nada, animó a cientos y miles de personas a acudir a esta manifestación que curiosamente servía como propaganda de su Gobierno. Así que díganme ustedes, ¿por qué creen que el Gobierno hizo caso omiso de tantas indicaciones?

Si continuamos analizando la situación podemos observar que durante esta cuarentena, en la que el presidente del Gobierno ha recibido poderes especiales, en vez de centrarse en solucionar los problemas económicos, sanitarios y sociales que ha generado la pandemia, ha aprovechado la situación para decretar varias leyes no relacionadas con la emergencia, que actúan en favor de su partido, con el fin de conseguir mantener a sus votantes. Una vez más solo trata de aparentar que piensa en ellos, de convencerles de que con él estarán a salvo, cuando seguramente por él estén en un gran riesgo.

Por otro lado encontramos la falta de información transmitida tanto a los partidos como el PP, que tras haber apoyado al presidente en la decisión del Estado de Alarma estuvo semanas sin obtener información solvente de él y enterándose de todas las noticias por los medios de comunicación. Y de la misma manera a los ciudadanos, quienes no han dispuesto de información objetiva en ningún  momento y a quienes el Gobierno ha mareado constantemente con medidas que iban poco a poco contradiciendose.

Podría continuar describiendo los hechos y las contradicciones, pero prefiero explicar lo que hay detrás de esta sarta de vaciles por parte de este Gobierno que ni ha sido capaz de solucionar los problemas actuales ni ha aplicado las medidas correctas para intentarlo, por cuestiones ideológicas.

Durante su trayectoria, incluso antes de ser presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha incumplido en numerosas ocasiones sus propios compromisos y afirmaciones. Dijo que no dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno y ahora forma preside un gobierno de coalición con ellos. Este es sólo un ejemplo de sus constantes contradicciones. Pero ¿por qué? Lo cierto es que en el ejemplo que he mencionado anteriormente, pacto con Podemos para poder llegar a ser presidente, así mismo todas las medidas que ha tomado han sido meramente de cara a su objetivo. No ha tratado en ningún momento de mejorar España, simplemente ha aparentado que piensa en sus ciudadanos para que le continúen votando, cuando realmente sólo piensa en continuar en el poder. Un día dice que jamás pactará con independentistas, y después se alia con ellos . Otro día rechaza a los descendientes de ETA y luego pacta con ellos derogar la reforma laboral. 

En Definitiva, se trata de un Gobierno que emplea la oratoria para convencer a los ciudadanos de que ellos son su prioridad y su presidente la solución a sus problemas. Ahora bien, durante el periódo de liderazgo de Pedro Sánchez, España ha continuado con los Presupuestos del Estado aprobados por el Gobierno de Rajoy hace tres años,  ya que desde entonces no ha sido capaz de pactar unos nuevos Presupuestos. En la crisis actual no ha sido capaz de asumir su responsabilidad, sino que ha echado la culpa a otros para proteger su imagen, no vaya a ser que sus votantes se enteren de que no es tan buen presidente como él se cree y afirma. No ha sido capaz de proteger a todo el personal sanitario que se encuentran en el frente de esta pandemia. Ha afirmado ante el país entero que está utilizando todos sus recursos para sacar adelante España, mientras ha gastado millones de euros de los ciudadanos en la compra de material extranjero inservible, cuando había empresas en España que por menos dinero podían ofrecer material eficaz. Dejemos de engañarnos, este Gobierno sólo quiere el poder a toda costa sin importar el daño que deja a su paso.

En conclusión, España está liderada por un gobierno de sofistas, que no buscan más que el poder a base de engaños, del empleo de la oratoria como único recurso para gobernar. En definitiva, un gobierno incapacitado para esta tarea ya que no vela por el bien de sus ciudadanos, ni emplea sus recursos para mejorar el país, sino que dispone de ellos en su propio beneficio y para convencer a los ciudadanos de que su verdad es la única cierta. España no necesita un gobierno de sofista sino un Gobierno que diga la verdad.

UNETE



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