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Simancas o la pataleta infantil de un mediocre


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16/05/2020


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Rafael Simancas es un político gris, del que no hablan bien ni siquiera sus compañeros de partido, le acusan de intentar figurar por encima de lo que vale. Ostenta un triste récord, le preguntaron hace bien poco a Fernando Sánchez Dragó que cuál era la persona más tonta que había entrevistado a lo largo de su trayectoria profesional y el escritor sin dudar ni una milésima de segundo afirmó que Rafael Simancas.


Siente un odio mortal por el Partido Popular y sobre todo por algunas de las mujeres del PP, que han estado por cosas de la política, relacionadas con el gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid. Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes y ahora Isabel Díaz Ayuso, han sido sus objetivos preferidos a lo largo de las legislaturas en las que presidieron la Comunidad Autónoma y las ha atacado con razón o sin ella guiado por ese odio africano que nace de un fracaso personal que le impidió presidir la Comunidad hace ya casi diecisiete años.

El suceso que se conoce como el “tamayazo” le cerró a Simancas el camino a la presidencia, pero además acabó con lo que parecía una prometedora carrera política. El primer intento del PSOE de montar un gobierno de coalición social comunista se dio en el año 2.003. Simancas no supo controlar a su propio grupo parlamentario y Eduardo Tamayo y Teresa Sáez, parlamentarios del grupo socialista se ausentaron en la sesión constitutiva de la Asamblea de Madrid, lo que impidió que la presidencia de la Asamblea terminara en manos del socialista Francisco Cabaco, que era lo que estaba previsto para investir posteriormente a Rafael Simancas que pretendía arrebatarle la Presidencia a Alberto Ruiz Gallardón.

Resulta sorprendente un detalle que creo se ha comentado poco, Eduardo Tamayo, que pertenecía a la tendencia de Renovadores de la Base, no era un hombre recién llegado al PSOE, no era un arribista, por el contrario fue el encargado de custodiar los avales que le permitieron a José Luis Rodríguez Zapatero ganarle por sorpresa la Secretaría General a Pepe Bono, lo que sin duda dice que era un hombre de confianza de ZP y del partido. Pero las malas maneras de Simancas con Tamayo llevaron al desastre al PSOE, que en el fondo nunca le perdonó el fallo estrepitoso y la pataleta subsiguiente que montó Simancas, con Comisión de Investigación incluida, que para nada les sirvió. No se invistió a Gallardón, que quedó como Presidente en funciones hasta el otoño, momento en el que se repitieron las elecciones en las que fue derrotado por Esperanza Aguirre que le ganó con mayoría absoluta.

De aquellos polvos estos lodos, hay heridas que son difíciles de cerrar, pero la gente poco inteligente es de natural más bien mezquina, aquello pasó hace diecisiete años y en lo más profundo de su alma, Simancas sabe que el fallo fue suyo, porque como alguien le dijo entonces en la cara y con muy malos modos: Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

Decía que hay heridas que tardan en cerrar, pero la de Simancas  no hay manera de que cicatrice, sigue empeñado en vengarse de lo que “le hicieron” Gallardón, Tamayo y Esperanza Aguirre y ahora aprovechando que el PSOE ha dado la orden de acabar con Isabel Díaz Ayuso le ha faltado tiempo para apuntarse a la cacería, pero los años no le han dado más habilidad, por el contrario la grisura que le marca, ha crecido y sigue instalado en la mediocridad más aplastante.

Se preguntaba el otro día Rafael Simancas en una entrevista “¿Por qué España está en cifras tan altas de contagiados y fallecidos por la covid?”  Y se contestaba a sí mismo: “Porque en España está la Comunidad de Madrid que es la tercera región del mundo en letalidad por covid y algo habrán tenido que ver esas últimas cifras de contagios y fallecidos en Madrid por la gestión del PP en la Sanidad Pública y residencias de mayores". Una desafortunada pregunta y peor respuesta de alguien que milita en el partido que acusaba al PP de hacer política carroñera utilizando las víctimas del coronavirus.

Pero dicen que el zorro pierde el pelo pero no las mañas, porque lo de la tercera región en letalidad por covid es una afirmación nada precisa y en estas cosas de las muertes y las regiones hay que afinar y Simancas hace una afirmación que a nada compromete, pero que no sirve para situar la realidad de los fallecidos en Madrid, porque para que la afirmación dibuje la realidad, ésta debe relacionar obligatoriamente el número de fallecidos con el número de habitantes.

Con esa afirmación Simancas aportó su granito de arena a la persecución a Díaz Ayuso, pero le hizo un flaco favor al PSOE, porque la gente ya hemos aprendido dos cosas importantes, por desgracia ya sabemos cómo se cuentan los muertos y también los que no lo sabían, lo saben ahora, que no hay que fiarse de la palabra de un político del PSOE.

Supongo que Iván Redondo ya le habrá dado la bronca correspondiente, porque cuando uno quiere dar un garrotazo a un enemigo político lo menos que se puede exigir es que el del garrote se informe, porque lo de quedarse con una noticia de La Vanguardia de Barcelona  que efectivamente afirmaba que las tres regiones con más letalidad del mundo eran Nueva York, Lombardía y Madrid, puede parecer muy duro y lo es, porque estamos hablando de muertos, pero al no relacionar los fallecidos con el número de habitantes de esas zonas no ilustra de manera fehaciente la situación real de la epidemia.

Para ello tendríamos que hablar siempre de la tasa de fallecidos por millón de habitantes, que es la que usa todo el mundo que quiere que se conozca con precisión el estado de la epidemia; pero Simancas prefiere hablar de la letalidad, que es el índice que se refiere al número de muertes producidas por una enfermedad en relación con el número de infectados por ella, hablemos pues de ese índice. En España la Comunidad Autónoma con mayor letalidad es Castilla La Mancha gobernada por el PSOE, le sigue Extremadura que también sufre un gobierno socialista y la tercera es Aragón otra comunidad que tal baila, en las que parafraseando a Simancas, algo habrán tenido que ver esas últimas cifras de contagios y fallecidos en esas Comunidades por la gestión del PSOE en la Sanidad Pública y residencias de mayores.

¿Y Madrid? Pues Madrid en cuarto lugar, para vergüenza de Rafael Simancas, que sigue desesperadamente intentando ganar la votación que le permita ser Presidente de la Comunidad de Madrid, a pesar de que la perdió en junio de 2.003, así que poco remedio tiene la cosa.

El PSOE siempre intentando ganar guerras perdidas hace muchos años, no hay manera de que aprendan a vivir en la realidad.

 

 

 

 

 



Etiquetas:   Guerra   ·   PSOE   ·   Madrid   ·   España   ·   Epidemia

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