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Condenado a Ser Obeso


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14/10/2011


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Hoy como cualquier otro día, he recibido mi sentencia, la información decía en conclusión: “la Obesidad no puede curarse, una vez se haya producido la hipertrofia adiposa. Y esto es debido a que la célula grasa  siguen siendo metabólicamente activas, con la posibilidad de seguir almacenando lípidos de por vida”.

 

Este mismo momento, se me paro el mundo y me entró un escalofrió que recorrió todo mi interior produciendo en mí un vacío y una desolación indescriptible, ¡lloraba por dentro!, quería pedir auxilio pero me encontraba bloqueado y no sabia como.

 

En una décima de segundo me vino de repente el recuerdo de todas las persona a las cuales me había cruzado en este largo y duro camino, mi pregunta era ¿por qué?, ¡por que no me han avisado a tiempo!,

 

Mientras va pasando, los minutos y las horas, soy más conciente del mi problema, pero sigo haciéndome la misma preguntas intentando encontrar en que he fallado. Poco a poco voy recordando a cada una de estas personas, recuerdo un endocrino que se limitó a dar nada más que pasé a su consulta, una dieta hipocalórica, que sacó de su cajón y me dijo además: ‘tienes que hacer deporte’, ¡si!, recuerdo esas palabra pues eras las únicas a demás de decirme que nos volvíamos a ver pasado 30 días.

 

¡Que lastima!, ahora mismo me encuentro solo, hablando conmigo mismo, y recordando momentos que me viene a la mente sin saber por que, recuerdo el día que vinieron mis familiares y fuimos a ese restaurante que a todos nos gusta, recuerdo al tío de mi mujer que decía, ‘¿no comes nada?, ¿Por qué no tomas vino?’, al cual yo contestaba con una mueca forzando la media sonrisa, ‘ahora viene mi plato’, ¡que lastima de mí!, por otro lado escuchaba otra voz, decir: ‘come…, hombre come…’, y otra voz, al momento después: ‘un día es un día’, si recuerdo todo esto y mucho más, en esos momentos me encontraba solo, intentado explicar una situación que ni yo mismo entendía, como si se tratara de un juicio que sin saberlo lo tenía perdido.

 

¡Sí!, a si era un día más de los muchos que estaba a dieta, pues no conocía otra forma más de vivir. ¡Si lo hubiera sabido!, ¡si me lo hubieran dicho!, ya es tarde, mi tío ya no está en esta vida para poder repetir el momento, ¿Qué he hecho?, ¿Por qué?

 

Estoy preso, preso sin saberlo hasta el día de hoy, preso por el delito de ser Obeso.





Etiquetas:   Reflexión   ·   Obesidad

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