El Anticomunista.

El anticomunismo es una secta. Una cultura de odio disfrazada de altruismo o interés común que tiene origen en lo más perverso del egoísmo humano. El anticomunista nace y se hace, se enseña y se trasmite por una especie de contagio normalmente infectado en el hogar y el colegio. Rara vez, o jamás, un anticomunista sabe lo que es ser comunista y no le importa, ellos no buscan razones ni las necesitan, ellos son seguidores compulsivos e incondicionales de iconos de la intolerancia, la intransigencia y la mezquindad. Se unen por intereses y por una extraña idea de superioridad con origen en una fuerza natural.Los sacerdotes de este culto al abuso y el desprecio a las necesidades del resto, surgen del apetito de poder de una clase que ha entendido, e impone, un precio a la educación, que es la que empareja el bienestar individual al mismo tiempo que decide el porvenir de naciones y generaciones. Nosotros somos responsables del país o la familia que tenemos, ellos son sólo responsables de la familia y de un país de ellos. Tienen un discurso que emplea el mismo vocabulario popular para decir todo lo contrario. Hablan de no-violencia pero son quienes todo lo arreglan con pena de muerte, golpes militares, tiranos y guerras.

 

. Una cultura de odio disfrazada de altruismo o interés común que tiene origen en lo más perverso del egoísmo humano. El anticomunista nace y se hace, se enseña y se trasmite por una especie de contagio normalmente infectado en el hogar y el colegio. Rara vez, o jamás, un anticomunista sabe lo que es ser comunista y no le importa, ellos no buscan razones ni las necesitan, ellos son seguidores compulsivos e incondicionales de iconos de la intolerancia, la intransigencia y la mezquindad. Se unen por intereses y por una extraña idea de superioridad con origen en una fuerza natural.Los sacerdotes de este culto al abuso y el desprecio a las necesidades del resto, surgen del apetito de poder de una clase que ha entendido, e impone, un precio a la educación, que es la que empareja el bienestar individual al mismo tiempo que decide el porvenir de naciones y generaciones. Nosotros somos responsables del país o la familia que tenemos, ellos son sólo responsables de la familia y de un país de ellos. Tienen un discurso que emplea el mismo vocabulario popular para decir todo lo contrario. Hablan de no-violencia pero son quienes todo lo arreglan con pena de muerte, golpes militares, tiranos y guerras.
Ellos son anti-comunistas y prefieren ser llamados derechistas a capitalistas porque saben lo brutal de la aparente poca diferencia. Ellos, no saben quien es, ni mucho menos que han escrito filósofos del derecho social como Engels o Marx, y no les interesa. Ni tampoco el voraz apetito del Vaticano que co gobernaba la totalidad de las oligarquías de su época. Ahí estuvieron David Ricardo y otros peligrosos ultra conservadores del absolutismo y las monarquias constitucionales de la Europa bajo el impacto socio económico de la industrialización sin Dios ni Ley, que aún hoy, ronda en la mente y el espíritu de esta secta. Millones de labradores alienados por la fe esclavizados o explotados por sacerdotes del poder financiero y latifundistas , obreros y campesinos sin un horario ni un salario, pero viviendo en urbes sórdidas y decadentes lejos de sus familias en el campo. No, a los miembros de esta secta no les importa la condena de la Iglesia ni su declaración tras la encíclica de Rerun Novarun de León XIII, sobre las condiciones del trabajo y el conflicto del martirio que vivían los trabajadores en poder de los dueños del capital, una condena al frío espíritu sin justicia social de la aristocracia y el surgimiento en consecuencia de un movimiento revolucionario y filosófico socialista y comunista.

Estos anticomunistas que al mismo tiempo que condenan la violencia en los estadios llaman a disparar a los que en barrios populares que desobedecen la cuarentena..

Estos anticomunistas no han oído, y si lo han hecho, tampoco saben quien y que hicieron o vivieron los cubanos previo a la Revolución con el tirano de Fulgencio Batista, o del legado humanista del poeta y defensor del pueblo cubano Jose Martí. Nada saben de la Hegemonía cultural, moral e ideológica de Antonio Gramsci, pero eso no es todo, estos engendros de odio y su culto a la muerte, tampoco saben quien y que escribieron Martín Lutero sobre el manoseo de las Sagradas Escrituras y la necesidad de poner la Fe detrás de la Razón. No saben de las discusiones de la Contra Reforma durante el Concilio de Trento, o del brote de la Compañía de Jesús, y no han leído ni un párrafo de las argumentaciones de Laynes y Seripando, o de el agustino Salmeron. Estos anticomunistas son ignorantes de los motivos y los principios de su propia secta, rinden un añejo y conservador respeto al ciclo divino de sucesión hereditaria del altar y el trono remecido muy fuerte por la Revolución Francesa.

Ellos no saben de los filósofos detrás del culto al egoísmo y el individualismo, la gran mayoría de los anticomunistas no tienen la menor idea de la llamada fuerza de la naturaleza para ciertos apellidos o partidos. No saben quienes fueron o quienes son Hayek o Alexis de Tocqueville, Adam Smith o Carl Schmitt que es uno más cerca. No saben del Monetarismo de Friedman, la Teoría de la Cantidad de Dinero de Nicolás Copernicus o del manejo del Tesoro de Isaac Newton. No, estos anticomunistas son seguidores de seguidores, no persiguen otra cosa que su mezquino interés y condenan a un pobre al que le han negado oportunidades y no le han brindado respeto ni justicia jamás. Son cojos del alma y mediocres del intelecto, pero lo disimulan con prepotencia y cinismo el que se nutre en sus convicciones de barrio escogido por un Dios al que traicionan todos los días con sus discursos, sus acciones y hasta sus pensamientos. El anticomunista no es solo inculto fanatico y fundamentalista sin cerebro, es también un defensor de una vida de ratón de chalet, indiferente de algo más grande y más importante para el resto.

(Aquel iluso que busque en mi a un militante comunista le ahorro el trabajo, no lo fui y no lo soy, pero comparto su visión de justicia social aun estando completamente en desacuerdo con una tiranía estatal. Me inclino a un proyecto de economía mixta y una sociedad ilustrada,pujante, feminista, inclusiva, patriota y pluralista con Soberanía popular.)

UNETE



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