. La “bomba”
ha sido comprobar cómo el
Gobierno de Sánchez
NO solicitó al Ejecutivo comunitario su participación en la adquisición
conjunta de material para afrontar la crisis viral. ¿Qué significa ese olvido? Pues
significa que España no estará entre los 18 países que próximamente recibirán
millón y medio de mascarillas para proteger al personal sanitario.
Desde el gobierno han consumado el ridículo. Ahora
son el hazmerreír mundial con la negligente gestión de la Covid19. No sólo
gestionan mal sino que son olvidadizos de lo importante: me huele a engaño, corrupción y podredumbre. “En política se
puede hacer todo menos el ridículo”, decía Tarradellas. La comunidad de Madrid
ha dado una lección de gestión, eficacia y dominio de mercados que el Gobierno
central no es capaz de reconocer, escondiéndose tras el insulto fácil.
En el día a día comprobamos que el comunismo de
Iglesias come terrero al anodino Pedro Sánchez
y, precisamente, de ahí viene la pésima relación existente entre los dos pseudolíderes.
Cualquier día los “contrayentes” de la
conjunción socialcomunista acabaran en violencia doméstica. Tan solo hay que
esperar y comprobar cómo la mentira, el engaño y la traición son aliadas y bandera
de la izquierda.
No es de recibo la forma en que el “vice”, Pablo
iglesias, está jugando con la vida de los madrileños y anteponiendo la
propaganda a la salud. ¡Ya estamos con la práctica de la “agitprop”! Este
personaje siempre acaba por escandalizar a la ciudadanía con sus expresiones de
odio, revancha y amenaza. Aún piensa que España es como Venezuela, donde el
miedo es un arma más: en esta bendita tierra, que es la nuestra, puede
encontrarse con la horma de su zapato en cualquier momento y tras cualquier
esquina. A la historia contemporánea me remito.
Nunca he entendido cómo este personaje bolivariano intenta
ganar posiciones políticas, cuando su
irresponsabilidad le pone al descubierto. Ahí tienen el caso de las
residencias de mayores: el día 19 de marzo comprometió 300M de euros para
garantizar la seguridad en las mismas y, sin embargo, ha demostrado ser un
inconsciente y un tarambana; incluso ha ocultado los datos de fallecidos en las
mismas. Hasta ahora sólo ha demostrado torpeza e ineptitud, además de su ganada
fama de miserable por las reiteradas
amenazas amparadas en el artículo 128 de nuestra Carta Magna.
Con la situación de Madrid no ha sido menos
negligente y sectario al encubrir y
defender las barbaridades de su barragana en la algarada tumultuosa del 8M o
las falsedades de Isabel Serra. Desde la
comunidad y el ayuntamiento de la capital madrileña se ha trabajado sin
descanso durante la crisis sanitaria, a pesar del descaro y el abandono del
socialcomunismo central.
Ni Sánchez ni Iglesias se han molestado lo más
mínimo por Madrid. Ellos son el virus de la capital y la pandemia de España. No
conforme con hacer daño a la capital del Estado, ahora se descuelga Iglesias
con los menús de los niños madrileños durante el confinamiento: Primero da la aquiescencia su departamento y ahora habla
de comida sin nutrientes, cuestión que
le ha sido desmentida. Incluso “dispara” contra los empresarios madrileños “por
mirar más por la economía que por la
salud de Madrid”. Este muchacho, aprendiz de Lenin y limpiabotas de Stalin,
cada vez que habla no sabe si mata, hiere o espanta. Ya decía Plutarco aquello
de “quien disimular no puede, que no gobierne”
Empiezo a pensar que este tipo de “sanguijuelas
bolivarianas”, que intentan destrozar el
Estado, no son personas normales. Con la que tenemos encima por su ineptitud y negligencia, no estamos para
atender a iluminados y sectarios que ponen su ideología bastarda por encima de
todo.
Demuestran
ser diabólicos en el día a día. Carecen de sensibilidad política y humana: Pasan
de la crisis sanitaria, desprecian a la ciudadanía y se saltan sus propias
cuarentenas, se mofan de los casi 40.000 muertos y de los más de
220.000 contagiados; es más, pasan también de los millones de parados, de los
miles de trabajadores inmersos en ERTE y
de la ruina con la que nos entierran más y más. Lo importante para ellos no es
España sino la destrucción de ésta siguiendo su miserable hoja de ruta.