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El Gobierno sabe que ha perdido
la batalla de la comunicación en lo que hace referencia a la epidemia, los
infectados, los muertos y el confinamiento. Ante una situación a la que no
están acostumbrados, han comenzado una serie de campañas en las que además de
culpar, como tienen por costumbre, a la derecha de todo lo malo que ha sucedido
en esta tierra desde Don Rodrigo y me refiero al rey godo, no al de Díaz de
Vivar, pretenden reforzar su posición con una serie de acciones sorprendentes.
Desde hace mucho tiempo el PSOE y
los de Podemos trabajan muy duramente para que Maniqueo impere en este país.
Nos han dividido entre izquierdas y ultraderecha, buenos y malos, leales y
desleales, zurdos y fachas, veraces y creadores de bulos, progresistas y
conservadores y esa división nace del convencimiento que tiene la izquierda de
que disfruta de una superioridad moral que hace que sus partidarios estén
convencidos que la zurda no puede hacer nada mal ¿Por qué? simplemente porque
es la izquierda, debe quedar muy claro que todas esas divisiones tienen un
denominador común, nacen de una distinción ideológica, falsa pero ideológica.
Puedo comprender que entre los
zurdos abunden los individuos que serían incapaces de hacer un ocho con una
escopeta de dos cañones y por lo tanto no tienen demasiada capacidad para el
análisis y la reflexión. Esa gente está dispuesta a creer que el sol sale por
el oeste, si quién afirma esa barbaridad es Pedro Sánchez, no tienen problema
alguno para comulgar con las ruedas de molino más voluminosas. Si el de Ferraz
afirma que somos el país que mejor ha combatido la epidemia, eso es así y todo
aquel que disienta lo hace simplemente porque es un facha.
Pero hemos llegado a un límite
difícil de soportar, lo digo porque un grupo de catedráticos valencianos ha
decidido ponerse el mundo por montera y han puesto en marcha una campaña para
que los ciudadanos que a las 19.00 horas aplauden la labor de los sanitarios,
cambien esos aplausos o al menos los terminen con una ovación dedicada a Fernando
Simón, portavoz de este desastroso gobierno que comenta a diario lo del
coronavirus.
Los catedráticos valencianos
opinan que la derecha de este país no reconoce los méritos de Simón y no
contentos con ello, le han insultado, difamado y denigrado. Esto lo sostienen
en un manifiesto que piden suscriban los ciudadanos, para salvar al
"soldado Simón" de las garras de la derecha. Como pueden ustedes ver
lo de los catedráticos, así tiene que estar la Universidad, es para que se lo
hicieran mirar, porque que hayan decidido que sólo están en desacuerdo con el
trabajo del epidemiólogo de marras, los que son de derechas, es un disparate
como la copa de un pino, producto de mentes maniqueas que poco tienen que ver
con la amplitud de miras que se les supone a gentes de su categoría
intelectual.
No es este un problema
ideológico, creo que nadie podrá discutir que tanto en la derecha como en la
izquierda los ciudadanos con dos dedos de frente, dejando de lado a quién
voten, opinan que el desdichado Simón ha fallado más que una escopeta de feria
en su trabajo y que ha llevado a cabo una labor deleznable.
Creo que los catedráticos del
manifiesto acaban de demostrar que uno puede saber más que nadie sobre física
cuántica y su aplicación a la energía nuclear, por poner un ejemplo y para el
resto del humano conocimiento, ser un perfecto imbécil. Porque una cosa es que
lo de Fernando Simón lo opinen con la fe del carbonero los votantes zurdos y
otra muy distinta que lo hagan unos catedráticos a los que se les supone una sólida
formación intelectual.
Están bastante faltos de
sensibilidad e ingenio, deben tener la misma sensibilidad que la epidermis de
un hipopótamo. No se le ocurre ni al que asó la manteca, mezclar los aplausos a
los sanitarios que tuvieron que hacer su trabajo sin la debida protección y por
eso tienen por ahora cerca de 50.000 infectados, con la defensa del tipo que
dijo que lo del coronavirus iba a ser un par de casos diagnosticados a todo
tirar o autor glorioso del rollo que
montó con las mascarillas, que si sí, que si no, que si contraproducentes,
que si obligatorias y al final que obligatorias no, pero sí aconsejables. ¿Ese
es el sabio? qué quieren que les diga en mis tiempos eran de otra manera.
No sé cómo van a defender a
Fernando Simón porque si es un sabio, un eminente epidemiólogo, cuando dijo que
se podía ir con tranquilidad a la manifestación del 8 M constándole que la UE
había advertido que no se celebraran actos multitudinarios habrá que convenir
que o mintió para favorecer al gobierno o se equivocó. O cuando falseó el número
de fallecimientos en España afirmando que estaba "en la media europea o
algo menor", cuando la triste realidad es que nuestro índice de mortalidad
es de 5 a 40 veces superior al de prácticamente toda Europa, se equivocaba
Simón o mentía otra vez, como lo ha estado haciendo desde el principio.
Señalar los reiterados y
sospechosos errores de un presunto experto no supone, como dicen los
catedráticos ches, que lo estemos insultando, los que insultan a nuestra
inteligencia son los que defienden lo indefendible, porque insisto una vez más,
si es un sabio y no da ni una, qué hay que hacer con él, no hace falta
insultarlo, pero lo prudente hubiera sido apartarle de la portavocía.
Ya está bien de tomaduras de
pelo, Simón se ha equivocado de manera constante y si sólo la derecha lo
critica, es porque los zurdos que piensan lo mismo que yo, se callan para que
no los alineen con los desafectos.
Deberían recordar los
catedráticos de marras que la verdad es verdad la diga Agamenón o su porquero y
por otra parte no estaría de más que tuvieran más respeto por su cátedra y por
la Universidad, qué ya les vale.