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Tanto ministerio como consejerías de educación deben de tener claro cómo van a
afrontar esa “vuelta al cole” para cerrar el curso actual. Lo mismo la Conferencia
Sectorial de Educación que el Consejo Escolar del Estado tienen que definir qué
es lo que quieren hacer y cómo. La situación es nueva y requiere de enfoques nuevos, pero
siempre con plenas garantías para todos los sectores de la comunidad educativa.
Y si no es así, ante todo debe primar la salud de las partes. Hay comunidades
donde los propios consejeros de educación ya se han manifestado en contra de
abrir los centros.
Conjugar
lo sanitario con lo educativo es muy complicado y quien lo niegue es que nunca
ha trabajado o dirigido un centro educativo. Cuando he conocido el
planteamiento de los directores de secundaria de Cantabria, reconozco que
llevan toda la razón. Sigo pensando que el profesorado es el mejor y más seguro
pilar del sistema educativo, por muchas razones: ante los fallos del sistema, cada
docente hace de puertas para adentro los cambios precisos para que no se noten y
siempre en aras de la calidad educativa.
Las
instrucciones de las consejerías de educación para esa “vuelta al cole” deben contemplar
muchos aspectos que aquí no podemos abordar ni detallar. En este momento la
clave está en la garantía sanitaria, por eso la higiene debe abarcar desde la
existencia de recipientes necesarios para la desinfectación de manos, pasando
por la frecuente desinfección de pomos, picaportes, tiradores, objetos, barandillas, repisas y
otros medios y lugares comunes varias veces al día, hasta mantener las
distancias de seguridad, equipos de protección individual… Primera y preocupante
gran dificultad.
No
menos complicada es la regulación destinada a los docentes, más por la
dificultad de tener que contratar profesorado en mayo que por la regulación en
sí. No deben olvidar las consejerías de educación el tratamiento específico
para docentes de más de 60 años y aquellos otros grupos de riesgo. Se ha hecho
en Alemania, Dinamarca, Austria, Francia… No debe obligárseles a volver al
centro ni siquiera con carácter de “voluntariedad”, algo que sí contempla
exclusivamente Alemania.
Nadie
conoce mejor que las propias consejerías de educación la realidad de cada
comunidad, por eso --previa norma general para todo el Estado--
debe haber opción a establecer una norma
propia y adaptada, tanto en cuanto a atención al alumnado, como a fechas para
esa vuelta, tipología de clases, presencialidad o distancia pura, ratios,
distancia social, protección individual de docentes, discentes y personal de servicios…
No es
desaconsejable la modalidad
semipresencial, pero ya no hay tiempo para elaboración –por ejemplo— de
cuadernillos de actividades y evaluación quincenal o semanal, por lo que la
atención puede hacerse por grupos. Una opción sería: de lunes a miércoles unos
grupos, otros jueves y viernes. A estudiar la posibilidad de hacer uso de los
sábados matinales. Téngase en cuenta que tan solo regresarán 4º de ESO, 2º de
bachillerato y 2º de CCFF. La primaria y resto de niveles requieren otro
tratamiento, exceptuando los grupos de 0-3 años que no deben volver ya. ¿Será
lectivo el mes de julio? ¿Será lectivo el mes de agosto para los equipos
directivos?
La
ministra habló de atender presencialmente a la mitad del alumnado. Desde mi
punto de vista es inviable que el profesorado que atienda la presencialidad
también lo haga en la modalidad a distancia, porque gran parte del material deberá ser de
elaboración propia. Una dificultad añadida es que no todo el profesorado conoce
la modalidad de EaD, pues no es solo mandar ejercicios por correo electrónico y
responder a las preguntas del discente, por ejemplo. Hay profesorado que no
domina la técnica de video-conferencia.
Otra
cuestión a tener en cuenta son las clases prácticas, por lo que debe
suspenderse la atención en laboratorios, gimnasios y actividades
complementarias y/o extraescolares. Dificultad
añadida es que habrá que readaptar
horarios a una parte del profesorado y… ¿mejora eso la calidad educativa? Las
pruebas finales deberán concretarse si
serán tipo test y a distancia o de forma presencial sobre los contenidos,
objetivos y capacidades de la materia objeto de “repaso y afianzamiento”.
¿Y las
fechas de vuelta? A ver quién da ese paso. En Europa se hará en mayo, pero cada
país en una fecha. En España habrá que tener en cuenta las fases de
desconfinamiento (evítese “desescalada”) y el consenso de las comunidades autónomas,
que no es poco. Lo mejor, sin duda, es establecer una normativa general para
todo el Estado y dejar que las autonomías pongan especificidades, tal y como se
ha hecho en los “Länder” alemanes.
Lo del
“aprobado general” no lo veo y no deja de ser una degradación de la profesión
docente. Búsquese un sistema de evaluación viable: hay varios donde poder
elegir, como abordaremos cuando expliquemos cómo planificar el curso 2020-2021.
El “reinicio” no alberga ningún criterio de calidad educativa. Ni organizativa
ni sanitaria ni pedagógicamente nos resolverá nada. Y si, desde instancias
superiores, se pretende cargar el “loro” a los equipos directivos, se
demostrará el desconcierto que ya
estamos presuponiendo en el ministerio y en las consejerías de educación.
Finalmente,
vamos a ver una clara discriminación si esa vuelta se produce. Esa irá desde la situación del transporte escolar en
cada centro, pasando por la previsible voluntariedad a la que alude la
ministra, para acabar en el propio mantenimiento de las condiciones sanitarias.
Y eso que no hablamos de otra tipología de centros. Problema añadido.