. Lo dije
el otro día y me reitero, al narciso socialista le tocó jugar una partida muy
difícil, pero de ahí al papelón que ha llevado a cabo hasta la fecha va un
mundo.
No se pueden hacer peor las
cosas, resultan inaceptables todas y cada una de las rectificaciones que han
tenido que tomar, avergüenza su incapacidad para comprar el material sanitario,
que demuestra irrefutablemente que no saben lo que se llevan entre manos. Han
decidido afrontar la desescalada sin tener la información precisa, no han
terminado el estudio de la seroprevalencia que es una herramienta
imprescindible para adoptar las medidas del desconfinamiento con rigor mientras
siguen a lo suyo poniéndonos en peligro a todos.
Lo de que la composición del
comité que decide el cambio de fases deba ser secreta para evitarles tensiones
indebidas a sus componentes, es otra
estupidez de las muchísimas que por desgracia han adornado el discurso de
Fernando Simón y además contradice lo que dispone la Ley General de Salud
Pública que en su artículo 11 dice que "será pública la composición de los
comités o grupos que evalúen acciones o realicen recomendaciones de salud
pública... salvo las limitaciones previstas por la normativa vigente". Les
da lo mismo, ahí tienen ustedes a María Jesús Montero que cuando la prensa le
pregunta por el nombre de los expertos contesta que el gobierno "ha
elegido un mecanismo de cogobernanza para establecer criterios", como si
eso tuviera algo que ver con la pregunta. Podría la ministra respetar un poco
más el trabajo de los periodistas y éstos defender la dignidad de su profesión
de una manera más activa.
Pánico me da el secretismo,
porque seguro que todo este lío oculta la inanidad de los 11 sabios, que seguro
van a ser una serie de profesionales relacionados de una manera u otra con el
PSOE y UP pero que muy probablemente poco o nada sepan de epidemias. Me indigna
la facilidad con la que este gobierno y sus ministros se saltan la ley a la
torera, bastante tienen con el exceso con el que se producen con los poderes
especiales que les concede la Constitución a cuenta del Estado de Alarma de los
que hacen uso y abuso, porque se entiende que esos poderes especiales sólo
deben usarlos en cuestiones que tengan que ver con la epidemia y los han
aprovechado, por poner un ejemplo, para reformar la Educación, cargarse los
colegios de Educación Especial o modificar el estatuto del CNI para poder meter
a Pablo Iglesias por la gatera en el Servicio de Inteligencia.
Y ahora nos explican que el
Estado de Alarma debe continuar prorrogándose sine die hasta que "los
ciudadanos puedan moverse con normalidad", cuando ha quedado bien claro
que para gobernar la desescalada bastan y sobran una serie de normas que en su
momento utilizaron y les permitieron confinar a los habitantes de un barrio de
Haro o a la población de Igualada y para eso no hizo falta el Estado de Alarma.
Hay una serie de leyes que permiten al gobierno controlar las fases de la desescalada,
por mucho que mientan intentando defender lo indefendible.
Se ríen de la ley y de los
españoles pero además son unos inútiles de tomo y lomo lo que sería muy malo, o
unos sinvergüenzas de mucho cuidado lo que sería peor. Resulta que España se
queda fuera del reparto que va a hacer la UE de 1.500.000 mascarillas, porque
este país, es decir el gobierno de Pedro Sánchez, no solicitó al ejecutivo
comunitario participar en la compra conjunta para hacer frente a esta crisis
sanitaria sin precedentes. No han sido capaces de acudir con éxito a los
mercados, han comprado mascarillas caducadas y otras que no servían, a precios
desorbitados y cuando la CE les asegura una compra de calidad garantizada a
buen precio, Pedro Sánchez sorprendentemente decide no participar, insisto o
son unos inútiles o tras este renuncio se oculta algo muy feo.
Pero eso no es todo, el gobierno
autorizó la exportación de material sanitario de protección a Cuba y otros
cinco países, mientras en nuestro país los trabajadores sanitarios sufrían el
desabastecimiento, supongo que además lo haríamos a precio de amigo o a lo peor
gratis. Más de trece operaciones con destino a Cuba, Guinea, Perú, Gibraltar,
Argelia y Marruecos contemplan a Pedro Sánchez, que debería ser más prudente porque
parece que últimamente compramos muy caro y vendemos muy barato y la
solidaridad internacional no lo tapa todo.
La opacidad con la que se ha
producido este gobierno en la compra de material sanitario es uno de los
motivos por los que pretenden que el Estado de Alarma dure hasta el día del
juicio final por la tarde, porque una vez que éste acabe, deberán responder de
esa operaciones opacas que escandalizarían hasta a un contrabandista de Ronda
de los del siglo XIX. Ese desprecio por la transparencia con la que se debe
tratar el gasto del dinero público me parece un desprecio absoluto hacia los
españoles, porque al fin y al cabo el despilfarro se está haciendo con nuestro
dinero y los precios de compra parecen muy difíciles de justificar y si hablamos
de los beneficiados por los contratos, para qué les cuento, tienen unos
perfiles que resultan impresentables.
Son unos inútiles, ahí está lo de
las mascarillas para demostrarlo y se ríen de nosotros al derecho y al revés.
Espero que en la próxima petición de prórroga, que parece Arrimadas está
dispuesta a conceder, esto se acabe de una vez.
Somos un país de pandereta en
manos de una pandilla de irresponsables, esto no puede durar mucho más.