Cuando yo era chico, recuerdo a mi padre decir que los negocios que nunca se iban a fundir eran las panaderías y las funerarias, porque eran dos actividades que la gente siempre iba a necesitar. Si viviera, seguramente le extrañaría ver que las panaderías son atacadas por usar harinas y a las funerarias no las dejan organizar velatorios.



