Salir del armario es un proceso emocional, uno muy intenso y estresante, principalmente en un momento como este. No entendemos que tenemos derecho de ser felices y que los únicos que nos pueden dar eso somos nosotros mismos, ni siquiera los padres, ni siquiera los amigos o la familia; ellos no están viviendo nuestra vida, así que no necesitamos seguir sus expectativas.




