Este artículo lo publiqué en el mes de marzo del año 2011, no es un escrito que ponga de relieve las virtudes de las madres que han sido, son y serán la sal de este mundo, pero tiene que ver con la festividad de hoy y no he podido resistirme a la tentación de publicarlo otra vez. En su día me hizo gracia publicarlo y hoy me evita el trabajo de escribir algo nuevo.




