"Sí, pensé también yo que era un superhéroe, podía manejar todos mis gastos solo, sin el apoyo de alguien, porqué sabía que podía hacerlo y, sinceramente, la vergüenza era demasiada para pedir ayuda."
"Sí, pensé también yo que era un superhéroe, podía manejar todos mis gastos solo, sin el apoyo de alguien, porqué sabía que podía hacerlo y, sinceramente, la vergüenza era demasiada para pedir ayuda."

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Esta breve frase retumbaba diariamente en mi cabeza. El dinero y las deudas se habían convertido en mi trinchera mental y, donde no había salida, antes de descubrir la