Hace unos días finalicé un artículo diciendo que “un chulo de playa, un filósofo separatista, una feminista parásita, un agente de Maduro, y un “Santo Tomás” de aeropuertos valen para lo que valen, pero no para gestionar la crisis ni liderar al pueblo. Y menos aún para salvar vidas”. Viene esto a cuento por la penosa y nefasta gestión del Gobierno en la crisis sanitaria. Si antes se decía que a alguien “se le engaña como a un chino”, valga esta expresión para el Ejecutivo que, en reiteradas ocasiones, le han engañado como a chinos. Y también los desalmados intermediarios de su bando, diría yo.




