. Sin embargo, la realidad no es tan simplista, y no es necesario reducir en una frase la cadena de errores sistémicos a los que ha llevado a muchos mandatarios a utilizar tal “afirmación” como un escudo, o más bien, como agua y jabón, para lavar las manos ante los grandes desaciertos en materia de políticas públicas para el manejo de la crisis.Lo primero que hay que tener en cuenta es que no es verdad que nadie estaba preparado, más bien, nosotros no estábamos preparados. Las pandemias mundiales no son nada nuevo, puede que para nuestra generación no lo sea o en grandes magnitudes como la actual, pero el concepto de pandemia tiene sus orígenes desde siglos medievales (pandémos: era su traducción del griego). Y la historia nos muestra que muchas han sido las pandemias que ha sufrido la humanidad, ejemplos muy relevantes fueron la peste negra, la gripe española, y aún más reciente, la gripe aviaria de 2003 o la gripe A (H1N1) del 2009.
Estos precedentes han dejado una huella en la humanidad y han hecho que los gobiernos tomen medidas en torno a esto, la misma creación de la OMS es un claro ejemplo de una respuesta mundial ante una amenaza de esta magnitud. En los archivos de la OMS descansan varios documentos sobre guías y pactos mundiales para el manejo de este tipo de brotes, donde muchos países firmaron estos acuerdos y se comprometieron a trabajar en sus sistemas de salud para prevenir y contener estas urgencias sanitarias. ¿Qué pasó?: pues las amenazas inminentes fueron controladas, pues los virus anteriores no poseían características de contagio tan veloz como el covid-19. ¿Nadie estaba preparado? Y que del ejemplo de los países asiáticos llamados los tigres asiáticos. Solo por mencionar: estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong, Taiwán o Singapur han hecho una apuesta descomunal para atender la crisis con la tecnología y sistemas de salud solidos. El manejo de las medidas de contención no ha estado solo en manos de virólogos o epidemiólogos, otros campos como la estadística, la informática y la ciencia de los datos han aportado muchísimo en estas etapas. Un ejemplo de toda esta puesta en escena lo ha relatado muy bien el reconocido filosofo Byung-Chul Han en uno de sus artículos, el cual relata que: “Cuando alguien sale de la estación de Pekín es captado automáticamente por una cámara que mide su temperatura corporal. Si la temperatura es preocupante todas las personas que iban sentadas en el mismo vagón reciben una notificación en sus teléfonos móviles. No en vano el sistema sabe quién iba sentado dónde en el tren. Las redes sociales cuentan que incluso se están usando drones para controlar las cuarentenas. Si uno rompe clandestinamente la cuarentena un dron se dirige volando a él y le ordena regresar a su vivienda. Quizá incluso le imprima una multa y se la deje caer volando, quién sabe. Una situación que para los europeos sería distópica, pero a la que, por lo visto, no se ofrece resistencia en China”. Es claro el avance tecnológico que ha tenido esta parte del globo, y si lo observamos desde una perspectiva histórica sorprende mucho más saber que hace más o menos sesenta años atrás estos países asiáticos se estaban muriendo de hambre, literal. Esto es una enseñanza clara al mundo. Otros dirán que mucho de estos países están sometidos a regímenes autoritarios lo que le has permitido crecer en medio de una cultura de acatamiento de órdenes y de una gran intromisión del gobierno en las vidas personales, lo que les hace avanzar rápidamente en debates como el de la libertad de los datos individuales para el big data. Puede que sea así, pero es claro que también existen otros elementos que no hay que desperdiciar. Por ejemplo, una de las claves para que estos países se consolidaran como grandes potencias fue primero apostarle a la salud, una sociedad saludable puede trabajar. En segundo lugar, la educación, otro gran éxito, que ha sido invertir en investigación y desarrollo, dejando grandes avances en materia tecnológica. Gracias a eso, países dependientes como el de nosotros gozan de su tecnología. Y, por último, otro elemento que creo pertinente mencionar, es el colectivismo como factor de desarrollo. Las culturas asiáticas poseen una gran noción sobre lo colectivo antes de lo individual, eso los ha llevado a superar grandes tragedias lo más rápido posible. No acepto la frase “nadie estaba preparado”. Me parece que es un argumento invalido para legitimar una estructura de malas decisiones que gobiernos como el nuestro han hecho a lo largo de la historia. Los sistemas de salud, el de educación, entre otros, hoy en día son precarios por decisiones y políticas públicas que ha consolidado un modelo económico y político donde se ve al Estado como un botín (sí, así como los piratas a los barcos), y no como la herramienta más fuerte que tiene la sociedad para el desarrollo de los individuos que ahí vivimos.