Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Coronavirus   ·   Escritores   ·   Lectura   ·   Sociedad   ·   Cultura   ·   Médicos   ·   Gobierno



De Héroe a Villano


Inicio > Ciudadanía
25/04/2020


106 Visitas



Los parques son hasta cierto punto lugares mágicos en donde puedes luego de sentarte, casi desaparecer al convertirte en un espectador inánime de la rutina de la ciudad.


Muchas veces se convierten en lugares de reflexión donde la gente acude no solo a buscar tranquilidad, sino también a buscar alguna respuesta que le permita pacificar su espíritu. Este es el caso de Don Erasmo, un tranquilo hombre de 74 años y mirada sosegada que buscaba desde hace mucho tiempo, respuestas a un laberinto interno que nunca supo responder.

Emprendedor y responsable, siempre busco la manera de proteger a su familia, velando por brindarles acaso aquello que incluso no podía sustentar. La vida pasa muy de prisa y luego de jugar con los niños y protegerlos de manera desmedida, te das cuenta que en algún momento empiezan a enrumbar por su propio sendero, inician la construcción de su vida como nosotros mismos lo hicimos algún día no muy lejano cuando aún nos considerábamos jóvenes, me contaba luego de intercambiar un saludo y una grata sonrisa, antes de entablar una muy amena conversación.

La tarde caía y podía observar que se perdía en su mirada, tal vez recordando algún grato momento de su vida o quizás queriendo olvidar algún otro triste de su memoria. De la nada exclamó: “El respeto se exige, la confianza se gana” al cruzar nuevamente nuestras miradas, me exclamó que muchas personas piensan que el respeto se gana, nada más equivocado sostuvo, puede que haya una línea muy fina que los separe, pero se trata de dos valores distintos. El respeto tiene que ver con el reconocimiento y la aceptación hacia otro ser humano, mientras que la confianza quizás sea la entrega más frágil que hacemos las personas, algo que se entrega en pizcas, pero que se puede perder a borbotones.

Me contó alguna vieja historia, una de aquellas que le duelen más al viejo que al joven, me habló de sus hijos, en como una simple mala actitud puede romper un lazo sagrado de familia, como el orgullo puede ser el sentimiento más destructivo y ruin en la vida de las personas, este cuando se engendra, genera soberbia, prepotencia, sentimiento de superioridad, altivez, todos esos sentires que destruyen el alma de las personas. Mientras se arreglaba el abrigo, solo pidió que Dios guarde el camino de Rebeca, su hija menor a la que amaba mucho, pero que lamentablemente había decidido dejar de hablarle a él, a su padre.

Luego de un lento suspiro, me comentó, es gracioso como en esta vida puedes pasar de héroe a villano en solo minutos; ser en la noche un padre exitoso y a la mañana el culpable de toda una desgracia familiar, y peor aún, por el solo hecho de no tener la posibilidad de seguir consintiendo a tus engreídos, a tus hijos. Muchas veces acostumbramos a nuestras familias a valorar lo material, lo económico antes que lo espiritual, los sentimientos y nos pasamos la vida comprando sonrisas, adquiriendo abrazos y palabras dulces mientras tengas el bolsillo para poder sostenerlo. Cuando eso ya no es posible se fecunda el descontento, el desánimo, la insatisfacción y, por ende, desencadenan en la afectación o la culminación de muchas relaciones que otrora, se vanagloriaron de ser casi perfectas.

Se que pronto llamará, y yo le responderé, con el mismo amor de padre, con el mismo anhelo con el que espero la luz del sol, pensando que hoy será el día de nuestro reencuentro, me dijo antes de despedirse con voz temblorosa, aquella que no se puede diferenciar si es de esperanza de volver a concebir la alegría de sentirse valorado como padre nuevamente, o la tristeza de saber que aún con todo el amor que siente y guarda dentro de su pecho, este podría quedar enterrado en algún momento de su vida, no muy lejano. Aún tengo mucho que dar, decía mientras se alejaba… aún tengo mucho que dar….!



Etiquetas:   Familia   ·   Relaciones Personales

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
20380 publicaciones
5086 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora