.
Desde su primer año
de gobierno, López Obrador ha sido marcado por la soberbia, las ocurrencias y
los malos resultados. Si bien México no es una nación del todo competente,
había salido avante en situaciones difíciles de economía mundial y
acontecimientos relevantes del orden social.
Insisto no es que los
anteriores gobiernos fueran perfectos, pero en los últimos meses México no
destaca en ningún rubro, ha sido una constante que el crecimiento del Producto Interno Bruto PIB
es de cero, la falta de medicamentos y la última estocada es la caída
estrepitosa del Petróleo, a un precio de burla.
Todo lo anterior y
más, es el reflejo de que las buenas intenciones se quedaron en campaña y no
fueron sustentados los proyectos para ejercerlos en la práctica administrativa y
de gobierno.
A López Obrador se le
esta desmoronando el piso y sigue sin bajar la guardia de la soberbia. Los
principales pilares de la economía se han caído; el petróleo, el turismo y las
remezas y aun así no intercambia el
discurso de la impunidad y lo FIFI por
un dialogo firme y de soluciones reales como lo debe hacer un Presidente.
La expresión de López
Obrador, al referirse que la Pandemia del COVID-19 vino como anillo al de dedo
para afianzar su propósito de transformación, no ha sido bien recibida por los
mexicanos así como la lentitud con la que se ha conducido.
Hecho que ha desatado
fuerte polémica en las redes sociales y que han querido distraer con la
presunta investigación a las cuentas de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera,
el debatir con Eugenio Derbéz y Thalia y las confusiones de TV Azteca. Para todo hay
respuesta ya que el avión presidencial no está ya en el paquete de conquistas
distractoras.
Pero ni con toda esa
maquinaria han dejado que la expresión sea calificada como indolente, egoísta e
ignorante, en momentos en donde el COVID-19 ha lacerado la económica, la
actividad, ha dejado inmersos a muchos en la quiebra económica.
Y peor aún, mantiene
a cientos de personas en la incertidumbre y hasta miedo, miles que están
luchando por su vida tratando de combatir a un virus y otras más que han
perdido la vida y familias que hoy están incompletas.
López Obrador tiene
fija la tarea de hacer bien y darle continuidad a lo que tanto ha denostado,
está más empeñado en cuidar su popularidad y cuidar sus votos que por tomar
buenas decisiones.
EN EL OJO DEL HURACÁN.
Ante la pasividad del
gobierno por liderar acciones que pongan
a salvo la salud de los mexicanos por la acelerada propagación de COVID-19 y
los efectos económicos, varios gobernadores en su mayoría de oposición han
tomado las riendas para hacerle frente a la pandemia en sus respectivas
entidades.
Los gobernadores de
oposición han ganado terreno y Andrés Manuel López Obrador se enfrenta a
riesgos políticos, los mandatarios estatales desafiaron el liderazgo y
popularidad del Presidente ante la ausencia de la toma de decisiones y si esa
no era la intención pues lo hicieron muy bien y que la capitalicen.
LO
QUE LAS COPETUDAS CUENTAN.
Que dice mi mamá que
siempre no… así salió el asunto al hacerse público que un personaje de nombre
Julio César Sánchez Amaya es el representante federal ante autoridades de salud
y gobiernos estatales, el cual ocupa el cargo en el gabinete de Director
General de asuntos especiales.
Y la pregunta obligada
es ¿y José Luis Pech? No ese era el entendido de que el senador anunció con
bombo y platillo la encomienda de ser el mensajero durante la contingencia
sanitaria.
El que sigue sin
figurar por fortuna y ni quien se acuerde es el súper delegado Arturo Abreu
Marín.
Lo único notable de
esta situación es que ni entre ellos se entiende, no hay diálogo y a todos los
dicen que si pero no cuando. COMO DIJERA LA TIA JOVITA “les dan atole con el
dedo” CAZAHURACANESPOR JANYNA RIVERAwww.cazahuracanes.com.mxSIGUEME EN TWITTER @janysrivera y FACEBOOK JANYNA RIVERAcolumnacazahuracanes@gmail.com