.wordpress.com/">Por Jesús Salamanca / ¡Vaya
panda de meritorios! ¡Vaya ‘peña’ de incompetentes! ¿Pero en manos de quién
estamos? ¿De dónde ha salido tanto parásito oculto? Los están engañando en
todas partes: da igual que pidan respiradores, mascarillas o pinzas para la
ropa. Y cuanto más ridículo hacen más reprimen a la sociedad, sabedores de que
algo se mueve ya; la barrera de los 20.000 muertos es la línea roja, para unos,
y las trompetas del apocalipsis para otro.
Preocupan
sobremanera las pinceladas comunistas, decimonónicas y amenazantes:
nacionalizar empresas, innecesaria renta básica para comprar voluntades,
persecución y censura a periodistas críticos, intento de comprar la voz de los
medios de comunicación para que sean medios de intoxicación…. Tal vez lo mejor
sea comprobar cómo muchos de sus hasta ahora fieles empiezan a saltar del barco
y eso barrunta fracaso.
Desde
el gobierno han consumado el ridículo, roto la convivencia y destrozado el
Estado de bienestar. Hasta la prensa europea ridiculiza la incompetencia y la
falta de sentido común, poniendo la guinda en el podrido pastel comunista. Apenas
han tocado poder y ya huele a engaño, corrupción y podredumbre. Tengo la
sensación de que nadie del gobierno ha leído a Tarradellas; si lo hubieran
hecho, sabrían que “En política se puede hacer todo menos el ridículo”.
Ese
comunismo degenerador de Pablo Iglesias va comiendo terrero al superfluo
postureo de Sánchez. En política la chulería dura poco, como le sucedió al
“marqués” de la casta, Pablo Iglesias: su patetismo es abrumador y no menos
risible. Llevó su mitin a Moncloa y se jactó de decir que el coronavirus distinguía
de clase social hasta que se dio de bruces contra la realidad y comprobó cómo
su barragana volvía a casa “sola,
borracha”….y contagiada tras la algarabía maledicente del 8M. Iglesias se saltó
la cuarentena por segunda vez en un intento de liderar medidas sociales
absurdas, arruinadoras del erario y despreciadas por todos los sectores
económicos, incluidos los más ‘pijoprogres’ de la propia izquierda.
La
mentira, la ignorancia y la deformación son aliadas y bandera de esa izquierda
que aventa el líder podemita. NO es capaz de controlar ni gestionar las residencias de nuestros mayores y pretende
sacar el lado social de no sé qué. Insiste en demostrar que no hay “guerra” con
las CC.AA. pero falsea sus palabras y se engaña a sí mismo. Como inicial
‘perrillo flautista” del socialismo sigue en la caverna de la ideas. Intenta
centralizar actuaciones, pero lo que hace es potenciar el permanente sectarismo;
hasta en esa actitud, esta izquierda al uso rebosa fracaso social, lo mismo
que sus acólitos demuestran clara indigencia
moral.
No hay
duda de que la cobardía del gobierno socialpodemita llega hasta lo más
antisocial, como es no responder a los periodistas cuando se sienten
acorralados o cuando estos pretenden explicar por qué “Unidas Pandemias” asemejan
a una “organización criminal”. Si eso lo hacen políticos de la derecha, hoy
está ardiendo España y la sectaria izquierda atrincherada y en algarada
permanente. Son formas diferentes de entender la democracia. No lo duden.
Tampoco se pierdan un genial artículo del periodista británico C.S.
Fitzbottom sobre la situación política actual en España: "Si la derecha
estuviese gobernando en este momento".
El
‘agitprop’, tan propio de esta izquierda,
se les va a volver en contra. La calle ya no la controlan quienes ni
siquiera controlan el gobierno ni la crisis. La mordaza no la admiten las
sociedades occidentales, como no admiten chapuces ni amenazas. Comprobamos que
el comunismo de Iglesias campa en albañales y anochece en las zahúrdas. Su
intento de controlar los medios no es más que un complejo de inferioridad que
se manifiesta en mecanismos de compensación varios, a los que se amortigua con un
razonamiento serio. Sin duda, son muchas las inoperancia que hay en el gobierno, como hay
‘navajeo’ entre las partes.