Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Cultura   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Quintana Roo   ·   Política   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Reflexión   ·   Teoría Crítica   ·   Dioses



Res, non verba


Inicio > Ciudadanía
15/04/2020

136 Visitas



Permítenme decirles que con esto no tengo más ambiciones que llegar a sus corazones. El objeto último de este, mi primer artículo, no se trata de nada más allá de recuperar uno de los aspectos que nos ha sido robado por la situación que tenemos encima. 


Antes de empezar nada, quisiera acordarme de la memoria de los fallecidos en España, no trataré sobre tema de política ni del virus, simplemente intentaré aportar mi grano de arena a olvidar aquello que nos perturbe durante el tiempo que se tarda en leer un artículo, aunque, por supuesto, haya cosas más importantes por las que preocuparse. Así que me gustaría dedicar este artículo y los que vengan a todos los fallecidos y sus familias. Y a ti, abuela, por que no estás aquí para leer mi primer artículo.

Res, non verba. Corría el año II a.C cuando Cantón el Viejo, senador romano, pronunció por primera vez aquella frase. Corre, a su ritmo, pero corre el año 2020 y me atrevería a decir que esa misma cita sigue latente en cada corazón o en cada cabeza de todas las personas.  

Actos, no palabras. Francamente, no creo que sea la única persona a la que le han fallado, le han prometido favores demasiado pronto, o similares actitudes crueles y, desgraciadamente, creo que estoy en lo cierto. Uno de los grandes dilemas morales jamás planteados en la historia moderna es la toxicidad. Como concepto puede resultar simple, aunque tiene un trasfondo de mucho nivel, tanto, que se camufla con lo demás y nunca la veremos venir. Déjenme explicarles, al margen de que ustedes crean o no en la existencia de personas tóxicas, lo que supondría.



¿Recuerdan el Titanic, el que se consagró en su día como el navío más grande jamás creado que surcó los mares? Era indestructible, era una portentosa maravilla de la arquitectura naval, era simplemente colosal, y todos sabemos su triste final, guardando desde aquí el recuerdo de todas las víctimas del trágico suceso. Si la memoria no les falla, el Titanic se estrelló contra un iceberg la madrugada del 14 al 15 de abril de 1912. Momentos antes de la colisión, el capitán del navío, Edward John Smith, es avisado por el acercamiento a un iceberg, sin darle este demasiada importancia, lo veía fácilmente salvable y no demasiado grande.

Regresemos de nuevo al tema anterior. Como les dije, no se suele ver venir a la persona tóxica y tiene un gran trasfondo detrás, prácticamente imperceptible. Edward John Smith no tenía en sus pensamientos que ese iceberg en realidad medía muchísimos metros más de los que aparentaba en un principio, y que estaba muy bien sustentado en el océano gracias a su simétrica forma. Ni lo vio venir ni sabía el trasfondo que tenía. 

Cual pez en el anzuelo, así funcionan algunas de las relaciones sociales de hoy en día. Salvando las distancias, creo que el parecido metafórico con aquel suceso del Titanic está ahí. Lo realmente malo que tienen estas personas, es que además de jugar a los titiriteros como quieren, no nos dejan otra opción que machacarnos a nosotros mismos pensando que no hemos sido capaces de descubrir el trasfondo de sus actos, simplemente hechos por puro gusto, y eso lo convierte en tóxico de verdad.

Créanme si les digo que no les está hablando un principiante del tema y que lo estoy escribiendo por puro aburrimiento, más que eso resulta ser necesidad de hacer público y, si puede ser, hacerles sentir mejor a alguno de ustedes y animarles a que intenten el cambio.

Sin embargo, no deben creerme si les digo que tengo una solución contra esto, no me crean por que no la hay.



Siendo sincero, no sé cómo contarles que nadie nos ayudará si no nos ayudamos nosotros un poco más, porque ahora las reglas del juego han cambiado, porque en la mayoría de ocasiones gana el que juega sucio, pero créanme, en el fondo no ganan, pierden mucho, muy poco comparado con lo que perdemos nosotros, los que lo sufrimos; recuerden, cuando no ganamos, jamás perdemos, sino que aprendemos. Les invito a ser felices, a ponerle un par de cuernos a vuestras penas aun estando en casa y, cuando salgamos ahí fuera, demostrar de qué estamos hechos.

Quisiera terminar pidiendo que me concedan un favor, intenten no bajar la guardia nunca. Hace ya un tiempo desde que descubrí que en cualquier esquina me puedo cruzar con cualquier tipo de persona, al igual que en un segundo me puede cambiar la vida. Por eso, si ya hay que estar lo suficientemente preparado para cualquier cambio, súmenle cualquier aparición de personas como las que han sido descritas a lo largo de este artículo, al fin y al cabo, los mediocres solo pueden conseguir algo de gloria viendo hundidos a los demás.







Etiquetas:   Relaciones Personales   ·   Autoestima

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21219 publicaciones
5197 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora