Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Pandemia   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Internet   ·   Política   ·   Políticas Sociales   ·   Censura   ·   Libertad de Expresión   ·   Lectores   ·   Periodismo



"El nuevo progreso"


Inicio > Ciudadanía
15/04/2020

148 Visitas






Ya en sus comienzos, la ideología capitalista supuso, tanto en el plano epistemológico como en la realidad material, un cambio radical que abrió las puertas a una nueva idea de progreso. Fundamentalmente el capitalismo se ha venido orientando al terreno de la actividad empresarial, para desde ahí responder a las demandas del mercado y a través de él atender a una sociedad empeñada en mejorar las condiciones de vida de sus miembros. Aunque con ciertas reservas derivadas del sentido comercial de la actividad, donde siempre prevalece el negocio, en los últimos tiempos se ha puesto de manifiesto que en lo material las empresas capitalistas han contribuido decisivamente a este fin. De tal manera que la leyenda del progreso se ha desprendido de lastres metafísicos para entregarse a la marcha del desarrollo tecnológico, sobre la base de la mercancía, con vistas al mercado.

En el fondo, la idea de Nisbet sobre un progreso permanente de la humanidad, pese a sus críticos, sigue viva, lo que cambia son los términos en que se define el progreso. Hoy da muestras de su existencia como la tendencia orientada a todo aquello que apunta hacia el bienestar en términos colectivos. De otro lado, la propensión política de cambiar el curso de la sociedad a través de la acción política renovadora, ha sido desplazada al terreno económico. Se ha superado la fórmula tradicional de progresar impulsados por revoluciones políticas violentas, dispuestas a cambiarlo todo, en realidad falacias para retornar al punto de partida cuando el vigor inicial se enfría, limitándose en definitiva a mudar la elite dominante.

El nuevo planteamiento económico del tema no está por las revoluciones violentas, porque en el progreso ya no exige necesariamente ruptura con el pasado, sino una marcha escalonada. Este progreso, animado por altibajos, habría que calificarlo de pacífico, ordenado, ascendente y realista. En el fondo a lo que se orienta es a la mejora de la calidad de vida de las personas, y esta atiende fundamentalmente a realidades materiales. De ahí que la tarea del progreso social ya no está en manos de la política y la cultura, sino en el de la tecnología impulsada por la economía. Las viejas elites revolucionarias se han quedado sin trabajo, sus ideologías sin acogida, aún así, persisten en el mismo discurso, a la espera de que las masas en algún momento se sientan defraudadas y opten por seguirlas para tomar un camino probablemente alejado del progreso real.

Está claro que el bienestar general que justifica la idea de progreso no se alcanza con cambios en la cúpula de las clases dominantes o con nuevas ideologías, que suelen favorecer a unos pocos privilegiados, sino con instrumentos tecnológicos que permitan hacer realidad el bienestar material de todos. Ello ha facilitado, como dice Bell, la emergencia efectiva de las masas como protagonistas en un sociedad de la que casi siempre estuvieron excluidas. Con el desarrollo de la sociedad consumista se educó a los ciudadanos en la estrategia capitalista del consumo, haciendo creer que era la manifestación externa del progreso, para que de esta manera demandaran más y más bienes para mantener el ritmo del mercado. No obstante sus innumerables perversiones derivadas de su sentido marcadamente comercial, al objeto de mejorar los beneficios de las empresas, las masas han venido ganando en algo más realista que lo que es el humo propio de las ideologías, y no es otra cosa que calidad de vida y una parte significativa en la escala del poder económico y político.

Cuando se considera el progreso a nivel de masas, y no de elites, desde los términos del bien-vivir, se entiende ya, sin mayor dificultad, que ha sido encomendado a la ciencia, a la tecnología y al comercio. Su campo de desarrollo es el mercado. Quien dirige no es otro que el capitalismo. El que lo hace posible, las empresas. Desde el punto de vista utilitarista, las masas obtienen los resultados positivos de la nueva forma de entender el progreso.

Cabe señalar deficiencias en la marcha del progreso entendido en términos capitalistas, como la cultura del consumo incontrolado y la dictadura de las modas, pero frente a las deficiencias, hay que quedarse con lo materialmente enriquecedor. No solo destaca la mejora del bienestar, sino ese otro plano de la relevancia de las masas derivado de su condición de artífices del consumo, lo que permite que políticamente cuenten algo más que como votantes para elegir a representantes que luego no las representan. Por otro lado, las elites políticas pierden buena parte de su capacidad de dirección en el proceso, limitándose a conservar su condición de garantes del orden. Avanzando un paso más, también el papel resolutivo del Derecho, ha quedado desfasado, ya que el progreso no consiste en proclamar derechos y libertades, que en ocasiones se reducen a letra muerta en las constituciones, sino que el progreso supone intervenir directamente en las resoluciones que afectan a la gobernabilidad. Es en este punto donde el nuevo sentido el progreso ha quedado estancado, fundamentalmente porque a los seguidores de la ideología capitalista no les conviene que las masas lleguen a dirigir la orquesta.





Antonio Lorca Siero



Etiquetas:

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
21029 publicaciones
5179 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora